Crítica de Frankenstein: Guillermo del Toro entrega el trabajo de una vida en una película deslumbrante

Netflix

Crítica de Frankenstein, la versión de Guillermo del Toro de la obra cumbre de Mary Shelley con Oscar Isaac, Mia Goth y Jacob Elordi como protagonistas principales.

Llega a las salas de cine en forma de estreno limitado, como suele ser costumbre con las producciones de Netflix elegidas para, excepcionalmente, pasar por el circuito de exhibición tradicional, dos semanas antes del lanzamiento en la plataforma el próximo 7 de noviembre. Nuestro consejo: ¡Id a ver Frankenstein en pantalla grande! ¡Es el lugar que le pertenece!

Guillermo del Toro no solo no defrauda sino que ha firmado con esta película uno de los trabajos más ambiciosos, minuciosos y personales de su carrera como cineasta. El gran amante de los monstruos no podía sino crear una verdadera obra de arte alrededor de la criatura gentil hecha de pedazos para conformar un alma inmortal y solitaria. 

Frankenstein está REPLETA de detalles que enriquecen la propuesta a nivel visual pero que además sirven para edificar una estética propia. Cuando creíamos que lo habíamos visto todo, con la abundante cantidad de versiones de esta historia que han pasado por por delante de nuestros ojos, descubrimos que una mente creativa y brillante como la del director mexicano tiene mucho que aportar.

Y a todos los niveles: son dos horas y media de verdadero deleite gracias a la pasión puesta en la adaptación del texto original, el nivel de detallismo de la puesta en escena, la grandiosidad de las localizaciones y la calidad del reparto, que echa el resto en la película.

No exageramos al decir que es el trabajo de toda una vida porque desde el vestuario hasta las estatuas, las mortajas, los elementos del atrezzo... todo rebosa el mimo de la artesanía con piezas que son en sí mismas obras de arte. La película colma la mirada y es genuinamente emocionante.

Solo se le puede poner una pega y no es pequeña: cuando echa mano de los efectos digitales, rompe la magia. Son momentos puntuales, por fortuna, pero sobran totalmente. Hablamos de las pesadillas/visiones de Victor con el ángel negro y del ataque de los lobos. Son secuencias muy forzadas y tienen escasa credibilidad, contrastando de manera negativa con las demás.

Jugando a ser Dios

El capitán Anderson encalla en el hielo y pone a su tripulación a trabajar para reflotar la expedición cuando dan con el malherido Victor Frankenstein acosado por una criatura de fuerza descomunal, inmune a las balas, que clama venganza contra él.

Viendo que nada pueden hacer por detenerlo, optan por tratar de ahogarlo haciendo que el hielo que quiebre bajo sus pies, aunque solo será una solución temporal.

Esto le concederá tiempo a Victor para relatarle a Anderson la historia de su vida: desde su infancia, en la que se obsesionó con la idea de doblegar a la muerte tras el fallecimiento de su madre en el parto de su hermano, hasta sus experimentos para almacenar electricidad y reanimar materia inerte, rechazados por la comunidad científica como una aberración.

El gran giro de los acontecimientos llegaría con un inversor muy interesado en su trabajo que se convertiría en su mecenas, financiando su investigación. El tío de la prometida de su hermano, la excepcional Elisabeth, con la que quedaría deslumbrado.

Contando ya con los recursos precisos para hacer realidad su sueño, Victor se despojaría de cualquier escrúpulo para reunir los pedazos de los cadáveres idóneos y componer a su nuevo Adán, sin pensar en las consecuencias de sus actos.

Frankenstein es una película excepcional que repasa la novela de Mary Shelley para darle una enorme resonancia a la mayoría de sus temas: el desafío a las leyes de la naturaleza, las relaciones paterno-filiales, la responsabilidad detrás del acto de la creación, la imposición de la vida a la criatura despojada de voluntad, el perdón sincero...

Guillermo del Toro se apoya además en un imaginario propio, complejo y distintivo en el que hay rasgos góticos pero también un aire moderno que hace que se diferencie, por ejemplo, de la versión de Kenneth Branagh. 

La propia elección del reparto es ya en sí misma una declaración de intenciones, con un irreconocible Jacob Elordi en el papel de la criatura, Oscar Isaac como Victor y Mia Goth, la reina del grito, como la musa sensible, curiosa y desarraigada Elisabeth, que conecta a nivel íntimo con un ser que apenas consigue articular palabra.

Frankenstein es una película hermosa, grandilocuente y excesiva quizás, pero también profundamente conmovedora e impresionante. Un gran espectáculo, en suma, que decanta la esencia de la novela original y le aporta nuevas capas.

Valoración

Nota 90

¡Qué difícil hacer una película tan larga, minuciosa y profunda consiguiendo aportar novedades! Guillermo del Toro firma uno de los mejores trabajos de su carrera en la que deja constancia del trabajo de una vida entera.

Lo mejor

El amor que rezuma la película a la obra original y la atención al detalle: aporta algo nuevo en todos los aspectos que se analicen.

Lo peor

Las secuencias de CGI sobran: tanto las pesadillas de Victor como los lobos digitales son una patada a la retina.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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