Crítica de El juego del calamar temporada 3: entretenido final al que se le agotan los recursos

Netflix

El juego del calamar llega a su fin en Netflix y te contamos qué nos ha parecido su última remesa de episodios. ¿Podrá Seong Gi-hun poner fin al ciclo de muertes?

Ha sido un camino largo, pero al fin estamos a las puertas de la conclusión de El juego del calamar. La temporada 3 acaba de llegar a Netflix con la tentativa de cerrar con cifras, al menos, tan buenas como las de la temporada 2, pues las de la entrega original son casi imposibles de alcanzar, por ahora, para cualquier producción.

La nueva remesa de episodios de la serie creada por Hwang Dong-hyuk no nos ha hecho esperar tanto como su predecesora, pues han sido tan solo unos meses desde la segunda temporada, que llegaba las pasadas Navidades y nos despedía con un devastador cliffhanger.

Aunque Hwang ha insinuado una temporada 4 en declaraciones recientes, Netflix promociona esta entrega como la temporada final, así que nos ceñiremos al guion y la trataremos como tal.

En Hobby Cine hemos tenido ocasión de ver cinco de los seis episodios de la temporada final de El juego del calamar, así que te dejamos nuestra crítica y veredicto para el cierre de la serie más vista en la historia de Netflix.

Hay que llegar a la final

Aunque la interrupción de la edición con el alzamiento armado de Gi-hun y compañía puede hacer que nos olvidemos, a El juego del calamar aún le quedan tres juegos para encandilar a los fans de la serie.

Podemos decir que ninguno de ellos va a ser repetido con respecto a los que ya hemos visto, tanto en esta temporada como en la primera. Todos tienen matices nuevos.

Eso sí, las características de estos tres juegos restantes sí que tienen cierto paralelismo con los juegos de la temporada 1 que pueden hacer que alguno tuerza el morro en señal de desaprobación.

La inventiva para convertir juegos infantiles en trampas mortales sigue siendo uno de los grandes atractivos de El juego del calamar. Esa ambientación colorida contrasta tanto con el destino de los jugadores que son eliminados, del juego y de la existencia, que funciona francamente bien.

Como dije en su día, Esta temporada 3 bien podría haberse llamado temporada 2, parte 2, porque no hay ninguna razón lógica para el cambio de numeración. Es una tontería más personal que otra cosa, pero me parece curioso esta consideración. Los 13 episodios se filmaron del tirón sin pensar en ellos como dos historias diferentes.

Mucho en juego en varios frentes

Recordemos que hay tres tramas principales abiertas. La primera es todo lo que atestigua Seong Gi-hun (Lee Jung-jae) en los juegos, junto con los demás jugadores. La segunda es la de Jun-ho (Wi Ha-joon), el policía cuyo hermano resultó ser el Líder (Lee Byung-hun), y la tercera en la de la Soldado 11 (Park Gyu-young), que se encuentra con un dilema moral.

Todas ellas avanzarán hacia sus respectivas conclusiones. No podemos daros valoración de si funcionan o no al no haber visto el episodio final, pero en general son lo bastante diferentes como para romper la monotonía.

Como sabrás, si has visto la promoción de la serie, los VIPS vuelven a jugar un papel interesante en la celebración de los juegos, y esta vez con una intervención más intensa y perturbadora. Dicho esto, en el doblaje en castellano, alguien ha decidido obviar que estos mecenas no hablan en coreano, haciendo que se pierda parte de los matices que sí permanecen en V.O.

Otro aspecto que cambiará notablemente el desarrollo de la temporada sucederá durante el primer juego (cuarto de la edición). No vamos a entrar en detalles porque eso sí sería spoiler. Estos son soplos de aire fresco frente al problema general del que hablaré en el siguiente apartado.

3 es un buen número

El problema general de la temporada 2-3 y de El juego del calamar en general, es que Hwang Dong-hyuk no las está haciendo porque quiere, por arte, por crítica, sino por el camión de dinero que aparcó Netflix en su puerta.

Como he dicho, los juegos son nuevos, sí, pero buena parte de la esencia es una reminiscencia de los que hubo en la temporada 1. Los personajes, salvo matices contados, siguen los mismos estereotipos y dejan poco o ningún margen para la sorpresa.

Esto es un problema en una serie como El juego del calamar, donde impactar y sorprender al espectador es fundamental para su éxito.

Puedes pensar en ello como la insensibilización que surge en las noticias de televisión: la primera es chocante, pero luego el efecto de temas similares se atenúa. En El juego del calamar, pasa lo mismo, y Hwang Dong-hyuk ha hecho lo justo para que las temporadas 2 y 3 no se sientan como un calco de la primera.

La historia y la acción entretienen, sí, pero no dejan de ser "más de lo mismo". Esto es algo que funciona en muy pocos casos, como en las pelis de Jason Statham, pero El juego del calamar no es uno de ellos.

Así que bien en general al final de El juego del calamar, salvo por esos aspectos reiterativos. Ahora esperemos que Netflix no queme la IP con contenido intrascendente.

Valoración

Nota 75

Un final que mantiene el impulso, la crítica y la inventiva que hicieron grande a El juego del calamar, pero la serie ha perdido casi por completo su capacidad de sorprender.

Lo mejor

La serie mantiene el suspense y sabe sacar partido a sus juegos y situaciones extremas. Hay un giro que añade una nueva capa a la historia.

Lo peor

Acusa las redundancias de varias tramas y personajes, haciendo que la sensación de repetir clichés se acentúe.

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Javier Cazallas

Redactor

Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.

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