El pacto
Análisis

Crítica de El pacto, con Belén Rueda y Darío Grandinetti

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de El pacto, la película de tintes sobrenaturales dirigida por David Victori protagonizada por Belén Rueda, Mireia Oriol y Darío Grandinetti. En cines a partr del 17 de agosto.

El pacto es el primer largometraje de David Victori, Ganador Mundial de la primera edición del Youtube’s Film Festival y autor de Zero (2015), corto producido por Ridley Scott y Michael Fassbender, premiado en numerosos festivales internacionales.

En su ópera prima reinventa en mito de Fausto tomando como punto de partida un drama familiar cuyo primer borrador provino de un sueño de su padre: Mónica (Belén Rueda) es una mujer que tiene una estrecha relación con su hija adolescente Clara (Mireia Oriol).

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Repentinamente, la joven es encontrada inconsciente, entrado en un inexplicable y profundo coma que llevará a Mónica a la desesperación más absoluta. Desahuciada por los expertos, todo indica que lo único que puede hacer es dejar pasar las horas hasta que llegue el momento de su muerte. Por eso, en medio de un gran dolor, Mónica se niega a aceptar la irremediable pérdida de su hija y toma una decisión que traerá importantes consecuencias. Gracias a ella, Clara vuelve a la vida milagrosamente. Así comienza el viaje hacia el infierno de Mónica porque como indica la propia película "el mal siempre reclama su deuda".

Si esperáis ver una película de terror con este punto de partida, tenéis que saber que la premisa fantástica no es ni mucho menos el eje central de El pacto. La narración se centra más bien en tratar de hacer pensar al espectador sobre cuáles son los límites de la naturaleza humana a la hora de enfrentarse a la muerte y subvertir las leyes de la naturaleza para esquivarla por amor traspasando cualquier dilema ético.

Fausto es el protagonista de una leyenda clásica alemana que ha tenido un eco inmenso en el imaginario colectivo europeo y especialmente en el cine desde que viera la luz la cinta de 1926 de Murnau Faust pasando por multitud de reinterpretaciones hasta llegar al Fausto de Sokurov de 2011 o a versiones mucho más libres como Fausto 5.0, por nombrar solo unas cuantas. Insatisfecho con su vida, decide hacer un trato con el diablo Mefistófeles intercambiando su alma por el conocimiento ilimitado y los placeres mundanos.

En el caso que nos ocupa, no podemos entrar en demasiados detalles para no reventaros la trama, pero la finalidad de nuestra protagonista es menos hedonista: quiere recuperar a su hija y el guión de Jordi Vallejo y el propio David Victori incide precisamente en llevarnos a ese farragoso terreno en el que no sabemos lo que en verdad ocurre ante nuestros ojos. Una sensación de inquietud similar a la que nos procuró Lars Von Trier en Rompiendo las olas, en el corazón de una película mucho más modesta y titubeante desde la realización.

"Cuando más sensibles estamos tendemos a creer en todo, y éste es uno de los temas que plantea la película: que te abras a pensar si lo que estás viendo es fruto de tu imaginación o está sucediendo realmente. Porque, a lo mejor, lo que ves no está pasando”, reflexionaba el director en una entrevista con Efe.

¿Funciona El pacto? A medias: cuenta con Belén Rueda como tótem del género fantástico, lo que siempre es un plus, así como con el gran Darío Grandinetti, pero hay secundarios mucho menos eficientes en sus roles y da la sensación de que los engranajes del misterio se manejan con cierto miedo, sin despegarse de algunos pasajes que riman con las primeras películas de Paco Plaza y Jaume Balagueró, aunque desprovistas de su frescura, eso sí.

La película se hace algo pesada una vez que se desenmascara el pastel y termina llevándose a un terreno tan inverosímil que pierde mucha pegada puesto que hace girar el tono de la película del terror al thriller con escasa consistencia. Paulatinamente cae en el terreno del cliché, del que ya no sabe salir.

A grandes rasgos, se puede decir que, si bien no está mal filmada, ni se le pueden achacar problemas de producción, sí que es una cinta poco lustrosa y un debut un tanto decepcionante habida cuenta del talento que Victori había demostrado tener. A veces menos es más: quizás una historia más intimista y menos ambiciosa habría sido más manejable...

Valoración

El mito de Fausto se reinventa en un drama familiar que coquetea con elementos fantásticos de forma tímida: buen en envoltorio para una película a la que le falta punch.

Hobby

55

Regular

Lo mejor

La fotografía, a pesar de ser muy oscura, es elegante y sugerente y Belén Rueda funciona como reclamo comercial y intérprete a la perfección.

Lo peor

Otras interpretaciones son menos creíbles que la de la musa del cine fantástico español y la peli se alarga en exceso para llegar a un clímax endeble.