Tu hijo
Análisis

Crítica de Tu hijo, drama protagonizado por José Coronado

Por Raquel Hernández Luján

José Coronado protagoniza una historia demoledora con Tu hijo, la película de Miguel Ángel Vivas que ya está en cartelera. Para nosotros, una de las películas españolas más interesantes del año.

Tu hijo es, ya como punto de partida, una de las mejores películas españolas del año: está narrada de una forma brillante y pone el dedo en la llaga, señalando algunos de los problemas endémicos de las familias de hoy: la incomunicación en primer lugar, pero también el desconocimiento que hay entre los miembros de las mismas, que hace que los propios hijos sean absolutos desconocidos.

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La película nos presenta a Jaime Jiménez, un reputado médico y padre de familia que tiene dos hijos. Es un hombre normal, bien posicionado en la vida y con una dilatada experiencia laboral, pero un buen día todo da un giro inesperado cuando recibe la noticia de que su hijo Marcos se encuentra en estado crítico, después de haber recibido una brutal paliza.

El chico ni siquiera está consciente y necesita respiración artificial, así que no puede ayudar a atrapar a quienes lo dejaron así. A partir de ese momento, Jaime se obsesionará con encontrar a los responsables de esta agresión y buscará sin descanso los motivos que han desencadenado semejante estallido de violencia. Por el camino, descubriremos hasta qué punto es un padre capaz de llegar por su hijo.

Miguel Ángel Vivas dirige este drama con buen pulso acudiendo al lenguaje cinematográfico para mostrarnos las relaciones entre los personajes y la cruda realidad a la que se enfrenta Jaime, por no hablar de sus inesperados comportamientos.

En este sentido, Tu hijo sabe jugar muy bien con las expectativas de la audiencia, llevándola de un lado a otro y sorprendiéndola con cada giro de guión ya que, a fin de cuentas, vamos descubriendo lo que ha sucedido a la vez que nuestro protagonista (en este sentido, adoptamos en todo momento su punto de vista) pero, ante todo, sembrando en nosotros la duda: "¿Qué haría yo en su lugar?", "¿Hasta dónde llegaría yo?", "¿Sería capaz de traspasar esas líneas?".

Vivas además tiene la enorme virtud de ser capaz de crear escenas de altísima tensión que se alargan lo necesario y que nos mantienen con las uñas clavadas a la butaca, como en toda buena película de thriller. Menos eficiente es cuando se pasa de explícito una vez que el espectador ha comprendido lo que quiere contar: en esos momentos nos pone a prueba y habrá personas con especial sensibilidad que la encuentren excesiva.

El caso es que cada estallido de violencia, cada brutal decisión y cada nuevo descubrimiento nos lleva a replantearnos todo lo sucedido y el viaje emocional es de lo más intenso: la película nos causa rechazo, ternura, desesperación, curiosidad, repulsa, indignación y hasta un cabreo considerable, pero siempre con la idea fija de que nos hagamos esas preguntas que os proponíamos y que nos replanteemos nosotros mismos nuestros valores y cómo pueden llegar a tambalearse por proteger a un ser querido.

Respecto a las interpretaciones, la más endeble es la de Pol Monen, al que menos tiempo vemos en pantalla, el resto del reparto está compuesto sobre todo por secundarios brillantes entre los que destacan Ana Wagener, Luis Bermejo, Sergio Castellanos y la joven Ester Expósito que debutó con un pequeñísimo papel en Que Dios nos perdone y está labrándose una mediática carrera en televisión gracias a su participación en Estoy vivo, Vis a vis o el último pelotazo de producción española de Netflix: Élite.

El protagonista absoluto de Tu hijo es José Coronado que está inmenso en uno de los mejores papeles de su carrera, sin apenas diálogos, pero con frases que son brutales. Y es que en esta cinta son tan importantes las palabras como los silencios, en los cuales el espectador se encuentra a sí mismo pensando y calculando qué será lo que venga después.

Es en suma una de las mejores películas de 2018 y una historia demoledora, sombría y turbia, como defiende desde la dirección de fotografía Pedro J. Márquez, pero cuyo fin es el de arrojar luz. Es una de esas cintas que crean debate tras su visionado y que invitan a seguir masticándolas mucho tiempo después de haberlas visto: te deja mella.

Valoración

Turbia reflexión sobre las relaciones paterno-filiales y acerca de lo que es capaz de hacer un padre por su hijo. Demoledora y contundente, vapulea al espectador introduciéndonos en una espiral de violencia.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La interpretación de José Coronado es soberbia: ni siquiera parece estar actuando. Y la historia es brutal, con un guión magnífico.

Lo peor

Se detiene más de lo necesario en los momentos más violentos: serían aún más impactantes si quedaran expuestos con más elegancia.

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