Yesterday
Análisis

Crítica de Yesterday, la distopía que nos priva de los Beatles

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Yesterday, una comedia musical dirigida por Danny Boyle y firmada por Richard Curtis en la cual se desarrolla la idea de que los Beatles nunca hubieran existido.

La cartelera está rindiendo culto a los grandes ídolos musicales de todos los tiempos. Bohemian Rhapsody demostró que el público fiel al legado de Queen estaba dispuesto a revivir algunos de los grandes momentos de la banda mientras que la reciente Rocketman ha servido de biopic de Elton John autorizado en clave musical, reportándonos también secuencias memorables.

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Danny Boyle le ha dado ahora una vuelta de tuerca al concepto. No trata de contar la historia de Los Beatles ni de recorrer la vida de ninguno de los componentes del grupo sino que, siguiendo el dictado del guión de Richard Curtis, introduce un twist fantástico que hace que el espectador tenga que ir descubriendo qué ha pasado.

Cuando un músico fracasado tiene un accidente durante un misterioso apagón global, despierta en un mundo en el que nadie ha oído hablar de los de Liverpool. Al principio no da crédito a lo que está viviendo: ha emigrado a una suerte de realidad alternativa en la que hay ligeras variaciones respecto al mundo que conocía.

Evidentemente, no puede evitar intentar recuperar "de memoria" toda la música de la banda, lo que le lleva a vivir un éxito espectacular que le lleva a competir con el mismísimo Ed Sheeran. Una discográfica, de hecho, le propone lanzar un disco recalcando su habilidad para componer en solitario. La falta de escrúpulos de la compañía y la pérdida del amor de su vida, harán que dé un paso desesperado para equilibrar la balanza.

El guión de Richard Curtis tiene un grave problema: el de convertir al personaje de Lily James (Orgullo y prejuicio y zombies), interés amoroso de nuestro protagonista, en un obstáculo para su carrera musical. Pero al menos es también lo que le hace reaccionar y volver al buen camino... En este sentido, Yesterday es un tanto predecible y relamida. Lo demás, es puro disfrute: hay ternura, cariño y emoción en una película cuyo lema sería que "la música es un regalo".

Boyle además es un gran beatlemaniaco que ha sabido retratar cómo se gestaron determinados temas y cuál era su sentido último, puesto que, no lo olvidemos, las canciones de este grupo son en buena medida grandes himnos, pero es fácil repetirlos sin tener ni idea de qué quieren decir.

El casting rompe también bastantes estereotipos, dándole "la voz cantante", de forma literal, a Himesh Patel, un hombre de apariencia normal que hilvana algunos de los momentos más divertidos de la película que pasan por tenerlo completamente fuera de onda respecto a qué pasará al instante siguiente o descubrir anonadado qué otros grupos, marcas o inventos no existen en la dimensión que habita.

Boyle y Curtis también han desvelado, durante la promoción de la película, que los miembros vivos de los Beatles, Paul McCartney y Ringo, y la viuda de George Harrison, Olivia Harrison, les habían dedicado unas misivas elogiosas acerca de la forma en la que habían tratado el legado musical y espiritual de la banda. Podemos añadir que hay un momento álgido del metraje que hará que los mayores fans tengan que contener las lágrimas.

Yesterday

Pero, atentos, Yesterday es ante todo una comedia y a Boyle le encantan los montajes picados y calcular el ritmo de la narrativa para mantener en todo momento pendiente al espectador, así que nunca le mete los dedos en los ojos con la intención de sobreexplotar la emotividad de la historia sino que lo lleva volando hacia un desenlace a la altura del reto.

Además el reparto incluye a unos cuantos secundarios excepcionales: Kate McKinnon (Cazafantasmas), Ana de Armas (Blade Runner 2049), James Corden (Doctor Who) o Lamorne Morris (New Girl), entre otros.

Estamos, probablemente, ante una de las películas más agradables, entretenidas e ingeniosas de la temporada: un verdadero disfrute veraniego que hay que agradecerle a Danny Boyle. Sí, es cierto que se queda en el lado luminoso del éxito, pero la cinta es eficiente como pocas así que, por una vez, no dejemos que nos amarguen el dulce. Es algo más que un ejercicio de nostalgia bien entendido ("I believe in yesterday"): es una carta de amor a lo que te hace sentir la música. Una ventana a la reflexión: el mundo sería mucho peor sin los Beatles, sin su música recordándonos quiénes somos. Chapeau.

Recomendación final: el visionado en versión original es casi obligatorio, si no habrá muchos giros lingüísticos que, al ser imposibles de traducir, se perderán. 

Valoración

Comedia veraniega que deja buen sabor de boca mientras deja al espectador tarareando algunas de sus canciones favoritas de los Beatles. Como siempre, Danny Boyle demuestra maestría.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El regalo es la música. Todo está al servicio de esta premisa imprescindible en los tiempos que corren en los que el cinismo campa a sus anchas.

Lo peor

El guión de Richard Curtis maltrata bastante al personaje de Lily James, al que es fácil cogerle manía.

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