Batman Caballero Blanco
Análisis

Reseña de Batman: Caballero Blanco - Cuando El Joker fue un héroe

Por David Lorao

Sean Murphy se cocinó él solito la obra de Batman: Caballero Blanco y entregó un interesante Elseworlds (Otros Mundos) convirtiendo al Joker en el héroe y a Batman, en el villano. Un relato político y social, no exento de polémica, venido a clásico inmediato.

Es difícil no caer rendido ante una premisa tan sugerente como un Joker convertido en héroe, un Batman venido a medio villano y un guion elaborado por el hombre que está detrás de Punk Rock Jesús, uno de los mejores cómics de la pasada década. Sean Murphy cogió la base de cualquier pensamiento fan antes de crear Batman: Caballero Blanco, pero lo pulió hasta hacer que toda la mitología del Príncipe Payaso del Crimen se vea transformada completamente al servicio de la heroicidad y el "lado luminoso". En este cómic, lo único que parece quedar inmutablemente oscuro es Gotham y el Hombre Murciélago. ¿El resto? Un extraordinario y complejo entresijo de luminosidad esperanzadora, liderada por la figura de Jack Napier.

Curiosamente, Sean Murphy juega con el nombre de Jack Napier, nominativo asociado al Joker desde aquella película de Batman de Tim Burton. No sabemos qué clase de asociación pretende emular, pero es cierto que el juego de villanía pasa de la parte más sucia de la suciedad a la parte más alta: la política. Es ahí donde este nuevo Caballero Blanco en el que se ha convertido la némesis del Caballero Oscuro.

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El guionista y dibujante no se queda en la superficie sobre la parte buena de Jack Napier y ofrece un relato marcadamente político, donde vemos las consecuencias de que Batman opere al margen de la ley y donde comprobamos las inferencias y el impacto que tiene el Hombre Murciélago en el día a día en la sociedad gothamita.

Un guion extremadamente inteligente, polémico, político y social

Sean Murphy escribe el guion de tal manera que es inevitable pensar que esto no lo hemos vista nunca. Y, en cierta medida, es verdad: no lo hemos visto así. Hacer al Joker "bueno" o "heroico" y a Batman "malo" o "villanesco" podría ser la fan base de cualquier Elseworlds (Otros Mundos). De hecho, cualquier cómic que forme parte de esta división fuera de la continuidad del Universo DC nos muestra, de una manera o de otra, una versión diferente del Príncipe Payaso del Crimen. En la historia de DC Comics, por tanto, han existido muchas versiones diferentes del Joker. Pero ésta, ésta en particular, tiene ese puntito de política, de conciencia social, que a los otros le faltaban.

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Esa inteligencia desbordante a la hora de escribir el guion se va apagando conforme avanza la acción. El cómic de Batman: Caballero Blanco comienza con una profunda, compleja y psicológica readaptación del personaje del Joker, avanza hacia el debate social y político en el que la figura del Hombre Murciélago se pone en tela de juicio y concluye con una explosiva acción que hace que la obra de Sean Murphy no cierre como debería cerrar después del tono y el estilo que ha tenido durante los números previos. Un final precipitado que no desmerece la historia, pero que sí te deja una sensación agridulce.

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Da la sensación, por un instante, que el artista ha querido terminar deprisa y corriendo lo que ha ido cocinando a fuego lento desde el principio. Como si se hubiera quedado sin números y hubiera tenido que ajustarse al formato mini-serie de manera obligatoria, haciendo que todo se desparrame encima de la mesa sin necesidad. No obstante, la historia concluye como debe concluir y el desarrollo ha merecido tanto la pena que esa sensación agridulce de la que hablábamos se desvanece en pro de un feeling bastante compartido: ¡qué pasada de cómic acabas de leer!

El dibujo "sucio" de Sean Murphy convierten al Caballero Blanco en una obra inolvidable

Para ello, ayuda muchísimo el estilo de dibujo que Sean Murphy implementa en Batman: Caballero Blanco. Es cierto que es el estilo que ha llevado a la fama a Sean Murphy, pero aquí está más "sucio" que nunca. Cuando hablamos de "suciedad" en las viñetas no queremos decir que sea feo o no lo usamos con un carácter peyorativo, sino que intentamos explicar que las páginas están llenas de borrones y de líneas. Esa deformidad enguarrada que ofrece Sean Murphy hace que el mundo de DC Comics que conocemos sea sustituido por un mundo prácticamente idéntico, pero al mismo tiempo diferente. Es el punto de partida de aceptación del lector avanzado de que esto no es la línea canónica habitual, sino que forma parte del sello Otros Mundos.

Viñetas de Batman: Caballero Blanco (DC Comics)

Al mismo tiempo, el estilo artístico de Murphy convierte la brillantez y luminosidad de Jack Napier en una esperanza dubitativa. Y lo mismo sucede con el antagonista de esta historia, Batman, que lejos de ser el villano que debería ser se convierte en una especie de confrontación política del protagonista. Ese juego del autor entre quién es bueno y quién es malo, la partida de ajedrez a la que juegan los dos personajes, se convierte en un Cluedo para el lector, un Cluedo particularmente difícil que Sean Murphy complica más con ese dibujo emborronado que no ofrece emociones más allá de los bocadillos. Un ejercicio muy medido que hacen que Batman: Caballero Blanco sea una obra inolvidable y todo un éxito para DC Comics, mayúsculo si comprobamos la asombrosa edición integral DC Black Label que ha publicado ECC Ediciones en nuestro país.

Valoración

Increíblemente dibujada y con una escritura muy inteligente. Político, social y muy polémico. A excepción del final, enloquecido por la necesidad de acabarlo cuanto antes, el resto es una verdadera delicia. Pocos cómics harán disfrutar tanto al lector de Batman.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La trama y el dibujo. Sean Murphy te hace plantearte tantas cosas que jamás habías pensado que llegas a creer que no sabes nada sobre Batman.

Lo peor

La sensación de que todo se acaba demasiado rápido, como si el guionista se hubiera quedado sin páginas y hubiera terminado de golpe y porrazo.

Y además