Reseña de We Stand on Guard - Canadá vs los Estados Unidos

Reseña de We Stand on Guard - Canadá vs los Estados Unidos
We Stand on Guard es un cómic de Brian K. Vaughan, Steve Skroce y Matt Hollingsworth. Esta historia se ambienta en el próximo siglo, narrando una hipotética guerra entre los Estados Unidos y Canadá por los recursos naturales que quedan.

Recientemente Planeta Comic reeditó en un tomo recopilatorio la mini-serie We Stand on Guard, obra del guionista estadounidense  Brian K. Vaughan (RunawaysSaga, Paper Girls). En ella, el autor hace un homenaje a películas como Amanecer Rojo y el manga de Katsuhiro Otomo y el cine de Mamoru Oshii. Para este fin plantea un escenario bélico en un futuro nada amable.

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La premisa de We Stand on Guard arranca con la invasión de Canadá, ejecutada por Estados Unidos en los albores del siglo XXII. Aprovechando su ejército de mechas, droides no tripulados y drones, los EEUU logran conquistar casi todo el Canadá, con el fin de aprovechar sus recursos hidrícos, debido a que el cambio climático está acabando con todas las fuentes de agua.

Solo algunos focos de resistencia logran resistir en el norte del país, en las zonas cercanas al Ártico. Una de estas células será decisiva en la desesperada guerra de guerrillas que decidirá el destino de Norteamerica. 

Para contar esta historia, Vaughan forma equipo con el ilustrador Steve Skroce (Cable, X-Man), responsable de los storyboards de V de Vendetta y Speedracer, y con el colorista Matt Hollingsworth, entre cuyos trabajos destacan su labor con el color en números especiales de Predicador y en la serie de Catwoman

O.. Canada!

"O Canada! Our home and native land! True patriot love in all of us command. With glowing hearts we see thee rise, The True North strong and free! From far and wide, O Canada, we stand on guard for thee".

Así, a lo tonto, os acabamos de explicar el por qué del título de este cómic, el cual hace referencia a la primera estrofa del himno nacional del país, O Canada. En esta línea, no obstante, no os esperéis un cómic patriotero ni maniqueo, sino (como viene siendo común en la línea del guionista), una historia con capas.

we stand on guard

Brian K. Vaughan parte de una premisa de películas y escenarios en los que un país occidental ha sido invadido por un enemigo tecnológica y bélicamente superior. Sin embargo, esta vez el invasor es el propio Estados Unidos, que toma Canadá como rehén. Esto, que al europeo medio le puede parecer una idea algo peregrina, para el norteamericano medio no es algo tan descabellado. Las tensiones entre Canadá y EEUU no son algo nuevo y, a decir verdad, las diferencias culturales entre ambos países son algo que están a la orden del día. Lo cual se traduce en numerosos chistes sobre canadienses en producciones americanas, por ejemplo. 

Sin embargo, Vaughan lo lleva más lejos, y plantea un escenario en donde las diferencias se han agravado tanto que EEUU, entre la espada y la pared por falta de recursos naturales, decide atacar e invadir al vecino, actuando de forma muy similar a otros invasores en el pasado. Esto, claro, da lugar a la formación de movimientos de resistencia. 

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En este escenario, el escrito plantea una analogía entre los nazis y los americanos, proponiendo la inversión de roles tradicionales, y haciendo crítica de los métodos que su país utiliza en guerras en el extranjero.  De hecho, se deja entrever una cierta influencia de la novela gráfica Palestina, de Joe Sacco, para exponer los abusos de una fuerza miliar sobre población civil y el repunte de una respuesta terrorista.

Ahora bien, para que la cosa no se tome tan a la tremenda, recurre a elementos como drones, realidad virtual o grandes mechas. De este modo, el escritor hace una hipérbole para exagerar aún más una denuncia implícita sobre una situación actual, politizando ligeramente su relato, pero sin mantener el tono de aventuras y de fantasía. 

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Claro que de esta forma, todo lo lejos que podría llegar con esta crítica en forma de fábula distópica se queda al final a medio camino. Enfocando el relato a algo casi exclusivamente bélico, el autor no desarrolla aún más, arañando solo la superficie. Esto quizá se deba a un intento de no soliviantar al público de EEUU, en tanto hace viable el cómic fuera de sus fronteras. O simplemente, haya una intención clara de moderarse. Sea como sea, la historia al final le deja al lector con ganas de algo más.

Además, cabe decir que si el lector no conoce ciertas referencias que se hacen en el cómic acerca de cultura canadiense y de relaciones entre EEUU y Canadá, es posible que se pierda detalles importantes de la historia. Con todo, fans de las distopías futuristas y malrolleras, este cómic os gustará. 

Para amantes de los mechas

Otro punto importante de este cómic, sobre todo a nivel estético, es la fuerte influencia de obras de los 80 y principios de los 90 del género de la ciencia ficción. Hemos señalado que, efectivamente, cine como Amanecer Rojo es una referencia a nivel narrativo, pero a nivel visual, bebe del cyberpunk de la época. 

Obras como el Patlabor de Mamoru Oshii y de Masami Yuki son piezas capitales en la inspiración de los diseños, como también lo es Ghost in the Shell o Akira. El dibujante Steve Skroce se deja influir por las obras niponas y, a la vez, se permite tomar retazos de obras europeas, británicas y norteamericanas del mismo periodo para componer un mundo de tecnología oscura y funcional, al servicio de las grandes corporaciones y de los gobiernos a su servicio. 

El Juez Dredd de 2000 AD., el Ronin de Frank Miller o el Transmetropolitan de Warren Ellis son referentes occidentales, cuya sombra planea sobre We Stan on Guard. Por eso mismo, hemos de considerar este cómic como un heredero de un estilo narrativo y también visual. Y, además, con un acabado de primer nivel, que debemos al coloristas Hollingsworth.

Y es que, más allá de los mechas y de los diseños futuristas, la narrativa, la acción y las proporciones están muy cuidadas. También el estilo realista de Skroce logra recrear y retratar seres humanos vivos, bien definidos y con características físicas y gestuales propias. Todo ello, hace que los personajes respiren en el papel.

Por todo lo dicho, os recomendamos la lectura de We Stand on Guard, que esperamos no os defraude. 

we stand on guard portada

We Stand on Guard se edita en un tomo único que recopila los números originales de la mini-serie, bocetos y sketches, así como comentarios de los autores. Podéis adquirilo a 17,95 euros.

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VALORACIÓN:

Fantasía distópica sobre una guerra entre EEUU y el Canadá, muy inspirada por Amanecer Rojo. Atrevida propuesta, pero tibia puesta en escena.
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LO MEJOR:

La premisa de convertir a EEUU en el antagonista. El uso del choque cultural. La denuncia implícita. El dibujo de Skroce. Los diseños y mechas.
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LO PEOR:

Vaughan podría haber ido más lejos. Su final se queda algo flojo. Su potencial para la controversia está muy descafeinado.
Hobby

83

Muy bueno

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