Square Enix, Bandai Namco y otras editoras japonesas exigen a OpenAI que deje de usar sus obras para entrenar IA generativa

Compañías como Bandai Namco y Square Enix exigen a OpenAI que deje de entrenar la IA generativa de Sora 2 con obras protegidas por derechos de autor.
Raro es el día sin que la inteligencia artificial, el tema del momento, salte a la palestra de los debates sobre videojuegos. Y lo hace con tantos partidarios como rechazos.
El último en unirse a esta discusión ha sido Strauss Zelnick, CEO de Take-Two, quien rechaza las posibilidades de la IA generativa para crear juegos como GTA 6.
Zelnick también pone el foco en un aspecto controvertido: cómo los modelos de IA se nutren de propiedades intelectuales sin permiso. Algo que ha llevado a las compañías japonesas a mover ficha.
Square Enix y Bandai Namco exigen protección frente a OpenAI
La Content Overseas Distribution Association (CODA), que agrupa a empresas como Bandai Namco, Square Enix, Cygames o Toei, ha solicitado formalmente a OpenAI que detenga el entrenamiento de su IA con contenidos protegidos.
En concreto, la solicitud se refiere a su modelo de generación de vídeo, Sora 2, que está siendo entrenado con obras propias de dichas compañías. Las solicitudes son las siguientes:
- En el funcionamiento de Sora 2, CODA solicita que el contenido de sus miembros no se utilice para el aprendizaje automático sin su permiso.
- Que OpenAI responda a las reclamaciones e investigaciones de las empresas miembro de CODA, en relación con infracciones de derechos de autor vinculadas a los resultados de Sora 2.
Según la organización, la política de “exclusión voluntaria” aplicada por OpenAI —que permite el uso de obras, salvo que los titulares soliciten explícitamente quedar fuera— contradice la legislación japonesa.
La ley de propiedad intelectual de Japón establece que la autorización debe concederse antes de cualquier tipo de utilización. CODA subraya además que no hay eximente de responsabilidad por infracción una vez cometido el uso indebido.
La asociación insta a OpenAI a cualquier reclamación de sus miembros en torno a posibles violaciones de derechos, y a garantizar que los futuros procesos de entrenamiento de Sora 2 se ajusten al marco legal vigente en Japón.
Desde su fundación, CODA ha sido clave en la lucha contra la piratería y la distribución ilegal de obras japonesas en el extranjero, además de promover acuerdos de exportación legal de videojuegos, cine, música, series y animación.
Su posicionamiento frente a Sora 2 busca establecer un precedente que limite el uso indiscriminado de materiales creativos por parte de sistemas de IA. Además, este caso se enmarca en un contexto global de tensión entre las compañías tecnológicas y los titulares de derechos.
Este mismo año, la empresa Anthropic acordó pagar 1.500 millones de dólares a un grupo de autores para resolver una demanda por el uso no autorizado de sus textos en el entrenamiento de modelos lingüísticos.
Al mismo tiempo, empresas como Ziff Davies, propietaria de IGN, Eurogamer y Digital Foundry, han demandado demanda a OpenAI por robar contenido para entrenar la inteligencia artificial de ChatGPT.
Por ahora, los representantes de OpenAI no han respondido. Si la solicitud de CODA prospera, podría ser el primer paso hacia una regulación internacional sobre el uso de contenidos protegidos en el entrenamiento de modelos de IA.