Los creadores de Vampire: The Masquerade - Bloodlines 2 se sinceran: "el juego es un Dishonored por razones de tiempo y dinero"

The Chinese Room explica que las limitaciones presupuestarias y de tiempo llevaron a que Vampire: The Masquerade: Bloodlines 2 sea como Dishonored.
La de Vampire: The Masquerade: Bloodlines 2 ha sido una batalla cuesta arriba, lo cual incluyó su estreno en PS5, Xbox Series X/S en un mes repleto de grandes lanzamientos.
Más importante es la losa que pesaba sobre el juego. Debía estar a la altura de la primera entrega; un objetivo imposible, debido al complejo desarrollo de esta secuela.
Ahora, más de un mes depsués de su estreno, el equipo de The Chinese Room habla sin tapujos sobre el juego y los retos que han afrontado.
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The Chinese Room intentó que Bloodlines 2 tuviese otro título
El cofundador de The Chinese Room, Dan Pinchbeck, ha explicado en The Goth Boss Podcast por qué crear Bloodlines 2 fue una tarea casi imposible.
“Desde el principio, tuve reuniones con Paradox con un único objetivo: encontrar el modo de hacer que el juego no se llamase Bloodlines 2”, confiesa Pinchbeck.
“Era lo más importante, debíamos dejar claro que no era ese juego”, añade el CEO. Aceptar lo contrario suponía afrontar unas expectativas casi imposibles; pero había otras razones.
Según Dan, las mayores limitaciones del proyecto eran dos: un presupuesto ajustado, y unos plazos de tiempo que impedían crear una secuela tan ambiciosa como el original.
Y es que encargarse de este proyecto resultó ser, en cierto modo, un “regalo envenenado” para The Chinese Room; después de coger el testigo del desarrollo que Hardsuit Labs no pudo completar.
Paradox encargó el juego a los creadores de Still Wakes the Deep, con una fecha de entrega imperativa, y un presupuesto tirando a modesto.
El estudio no consiguió cambiar el título de Bloodlines 2, pero sí dejaron claro que no podía ser una secuela con las mismas características que el original.
“De haber intentado recrear Bloodlines, hubiese salido mal. Habríamos creado un Bloodlines 2 roto, hecho con prisas y sin el presupuesto necesario”, explica Pinchbeck.
Así que Dan habló claro a su equipo: no podían hacer Bloodlines 2 ni tampoco un Skyrim, pero sí que serían capaces de crear un Dishonored.
Las semejanzas con el título de Arkane fueron una de las críticas habituales contra Bloodlines 2; pero según lo ve Pinchbeck, ese modelo era el único viable.
“No es un RPG del todo, ni tampoco un mundo abierto completo; pero tiene una jugabilidad muy centrada, es fiel al mito de Vampire The Masquerade, y ofrece mucha diversión”, determina.
Vampire: The Masquerade: Bloodlines 2 ha empezado su camino a la redención, con un primer gran parche. Quién sabe: puede que el tiempo se convierta en una pequeña joya de culto.