Mixtape es el perfecto detector de turistas: gente que habla mucho... y juega poco

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Mixtape está demostrando que hay una cantidad importante de gente a la que le gusta mucho hablar (por usar una palabra bonita) y poco jugar.
Últimamente parece que no podemos tener un mes sin polémicas estúpidas en el mundo de los videojuegos. La última la ha protagonizado Mixtape, el nuevo juego de Beethoven & Dinosaur que acaba de llegar a PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC.
Por si no os habéis enterado de lo que ha pasado (cuánto os envidio), os lo resumo rápidamente: Mixtape es un juego profundamente narrativo, tiene una jugabilidad que no entraña ningún tipo de desafío y se puede completar en unas tres horas. Pero, para un gran número de usuarios, ninguno de esos elementos encaja con las excelentes valoraciones que ha recibido por parte de la prensa especializada.
Todo esto ha degenerado en la ya desgraciadamente habitual espiral de odio en Redes Sociales, donde estos últimos días se han podido ver muchas publicaciones criticando (de forma despectiva) sus mecánicas jugables o incluso a la editora, Annapurna Interactive.
Curiosamente, el caso de Mixtape ha servido para destapar algo que ya sospechaba desde hace mucho tiempo: todas estas cuentas que viven de vomitar odio (y que están ahí siempre que hay alguna polémica) pertenecen a gente que jugar... juega más bien poco.
Mixtape es el perfecto detector de turistas de los videojuegos
Esto es lo que coloquialmente se conoce como turista: alguien que va de entendido sobre un tema, pero cuyos conocimientos son en realidad muy escasos.
Con Mixtape esto ha sido especialmente evidente, pues una de las críticas más habituales por parte de estas cuentas de "odiadores" profesionales va dirigida hacia su jugabilidad, compuesta por una serie de secciones diferentes: en algunas hay que patinar esquivando coches, en otras basta con correr y en otras... asistimos a un "duelo" de lenguas.
Pese a sus diferentes mecánicas jugables, todas estas secciones tienen algo en común: no ofrecen ningún tipo de desafío; es más, en algunos casos, si fallamos, el juego rebobina automáticamente para que podamos seguir con la partida como si no hubiese pasado nada.

Esto, que tanto molesta, no es nuevo ni muchísimo menos: The Walking Dead, Life is Strange, Firewatch, To the Moon, The Stanley Parable, Immortality... La lista de títulos en los que la jugabilidad se hace a un lado para profundizar en la faceta narrativa es inmensa y eso no ha impedido que hayan sido muy bien valorados. What Remains of Edith Finch está considerado uno de los mejores juegos independientes de la historia, se ha llevado incontables premios... y su jugabilidad consiste principalmente en andar.
Pero no lo saben porque no lo han jugado, igual que tampoco han jugado a Mixtape. Estos turistas no han prestado atención a la industria del videojuego durante los últimos diez años.
Y ni siquiera hace falta irse tan lejos, pues también están diciendo que el juego ha salido de la nada, buscando conspiraciones y culpables en Annapurna y sus anteriores proyectos... cuando Mixtape ha estado presente en algunos de los eventos de videojuegos más importantes, como el Xbox Games Showcase 2024 o el Summer Game Fest 2025. Y lo mismo se puede decir del estudio responsable, Beethoven & Dinosaur, que no ha salido de la nada precisamente: en 2021 nos regalaron The Artful Escape, otro juego que también tuvo críticas excelentes. Pero no lo saben... porque son unos turistas.

El colmo de todo esto ha sido ver que los autodenominados "anti-woke", que casualmente suelen ser sospechosos habituales en esto del turisteo, se han inventado cosas como que Mixtape es un juego con contenido LGTBI+... cuando está protagonizado por tres adolescentes heterosexuales (lo de que la gente no sepa qué son las etiquetas de Steam, lo dejamos para otro día).
Lo más triste es que todos estos discursos de odio están provocando que cualquier tipo de discusión o crítica con sentido muera a los pocos segundos. Porque por supuesto que Mixtape no es un juego perfecto y no pasa nada por señalar sus aspectos negativos... como el hecho de que sea una oda a los 90 que representa de una forma bastante mejorable los 90.
Al final, el problema es el mismo de siempre: hay un ego y una inmadurez desmesuradas en esta industria. Hay gente (demasiada) que cree que los videojuegos giran a su alrededor. Y hay gente (demasiada) incapaz de entender que a alguien le puede gustar algo que ellos detestan. Y viceversa.

Eso y las redes sociales, especialmente Twiter, donde los discursos de odio de todo tipo corren como la pólvora y sólo sirven para alimentar discusiones sin fundamento alguno cuyo único objetivo es generar interacciones que den de comer a estos turistas.
Como dijo un buen tipo: "estoy cansado, jefe".
