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La opinión de
Sonia Herranz

10 juegos PlayStation para un viaje al pasado

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Un científico galés se ha sacado de la manga una fórmula matemática que le ha llevado a afirmar que el tercer lunes de enero, es decir, hoy, es el día más triste del año, el blue monday… Es lunes, todavía se echa de menos la Navidad, nos pilla en plena cuesta de enero y el sol de primavera se ve lejano… No sé si es porque me gusta ser cumplidora con las cosas de la ciencia o que madrugar me sienta mal, pero sí es verdad que tengo la sensación de que hoy no es buen día. Y la mejor solución que se me ha ocurrido (no está bien dejarse arrastrar por la tristeza) es, como decía Karina, abrir el baúl de los recuerdos. ¿20 años atrás será suficientemente lejos? Es que Sony no deja de recordarnos que PlayStation está en pleno cumpleaños y a mí esa época me resultó tan interesante…

 

Todavía recuerdo cuando nos llegó la consola a redacción, directita desde Japón. Playmanía no existía, pero en Hobby Consolas andábamos como locos por echarle el guante. Superados los problemas iniciales, ya sabéis, el tostón del NTSC y el tema de la fuente de alimentación (a 100 voltios), cargamos Ridge Racer y nos quedamos ojipláticos… Ya sé que ya lo he redicho, pero de verdad que el paso de los 16 a los 32 bits es el salto de generación más grande que he vivido. Con diferencia. De esos que se notan nada más encender la consola… Cuando me fui a casa el que era redactor jefe de la revista TodoSega (y hoy director de marketing de una distribuidora) se quedó allí, quemando rueda… Y a la mañana siguiente ahí seguía y había desbloqueado todo lo desbloqueable, el tío. De los años de PlayStation hay muchos grandísimos juegos, pero como sé que os gustan las listas, voy a ceñirme a diez. 10 juegos que me impactaron de un modo u otro y que hicieron que para mí fuera inolvidable la época de la gris de Sony. Del número, ni caso, voy más por fechas que por preferencias, que bastante difícil me ha sido elegir sólo 10…

 

1- Destruction Derby • Psynosis • 1995

Si hubo un género que necesitaba cuanto antes un cambio de generación, ese era el de la velocidad. Los experimentos con chips especiales de Sega (el SVP para Virtua Racing, 1994) y Nintendo (el FX con Stunt Race, 1994) eran, además de carísimos para el usuario, claramente insuficientes. Los juegos de carreras se habían estancado en las 16 bits y en esto llegó PlayStation. Supongo que a todos se os habrá venido a la cabeza Ridge Racer y Wipeout, pero yo recuerdo con absoluto estupor Destruction Derby. No sólo por los gráficos poligonales o las carreras con 20 coches (todos iguales, vale, pero de distinto color ;-), si no por ver cómo se destrozaban y saltaban trozos de carrocería (polígonos sueltos, pero era la caña) y se deformaban hasta terminar inservibles. Fallos técnicos, todos los que queráis, especialmente un clipping terrorífico, pero perdonable por el espectáculo y por lo divertido que resultaba. Por lo menos yo, se lo perdono todo.

 

 

2- Battle Arena Toshiden • Takara • 1995

En la época de las 16 bits los juegos de lucha eran uno de los géneros con más éxito, quizá porque barrían en los salones recreativos y daba gusto poderlos jugar también casa. Street Fighter II y todas sus "expansiones", Mortal Kombat, Killer Instint y, sobre todo, los juegos de SNK (desde Fatal Fury a Art of Fighting o King of Fighters), habían llevado el género a lo más alto. Ver lo que la “nueva generación” podía hacer por la lucha era una de las incógnitas. La introducción de los gráficos poligonales permitió alucinantes juegos 3D y Tekken (Namo) se convirtió en el abanderado de la nueva lucha (con permiso de Virtua Fighter en Saturn), sin embargo, a mí me impresionó más Toshinden. No por el uso de armas blancas (que también, aunque prefiero mil veces Soul Blade) si no sobre todo porque fue la primera vez que pude moverme realmente en 3D por el escenario en un juego de lucha, no sólo de delante y atrás. Parece una chorrada, pero a mí me dejó de piedra. Ya ves, con qué poco me conformo... (Aquí va un reportaje de Juegos de lucha en el olvido...)

 

 

3- Resident Evil • Capcom • 1996

De esto sí que no había nada ni ligeramente parecido en Super Nintendo y Megadrive. Y no sólo por los gráficos poligonales, los escenarios renderizados y los planos fijos de cámara. No creo que necesite explicaros qué tenía de especial Resident Evil, porque en cierto modo lo cambió todo (aquí el infoclip de Resident Evil). Una aventura adulta que Capcom lanzó con más miedo que gloria, quizá pensando que los jugadores no estaban preparados para un cambio semejante (os recomiendo leer el RetroPlay de Playmanía 195). Y fue un petardazo de los buenos que a mí me pegó a la consola igual que a miles de jugadores. No recuerdo haber pasado tanta tensión nunca. La versión para Saturn salió un año después. Me lo volví a jugar para hacer el análisis y para ir más deprisa cogí una guía. Cuando llegué a cierto pasillo, me acordaba perfectamente de lo que iba a pasar, además, lo leí en la guía. Aún así, cuando los perros atravesaron las ventanas se me cayó el mando de la mano… Y si esto es un spoiler, pues vale. Ojo a la penosa intro de imagen real.

 

 

4- Tomb Raider • Eidos Interactive • 1996

Para rizar el rizo de las sorpresas, de los juegos imposibles en las 16 bits y de las revoluciones, Core se inventa una aventura totalmente 3D, pero 3D de verdad porque los escenarios se escalan y se exploran de arriba abajo literalmente. Sí, eso que ahora llaman “juego vertical”. Por si fuera poco, la protagoniza una mujer y encima la muchacha es de armas tomar, nada de damisela en apuros. Puzzles, saltos imposibles, tiroteos… Una dificultad endiablada por momentos y un personaje animado con tanto mimo que hasta se podía hacer el pino puente. De verdad. ¿Fallos gráficos? A porrillo, pero a Lara Croft se le perdonaba todo en aquél lejano 96 que estaba revolucionando el mundo de las consolas, cambiándolo como nunca.

 

 

5- Broken Sword: la leyenda de los templarios • Revolution • 1996

Siempre me habían gustado las aventuras, así que me comí más de una aventura conversacional (un infierno cuando no dabas con el comando correcto) y alguna que otra aventura gráfica en PC (y hasta en NES). Cuando Sony decidó lazar Mundo Disco y Broken Sword a mí se me hizo la boca agua. No sabía con cuál de las dos quedarme y me he quedado con Broken Sword, porque el nivel de absurdo de Mundo Disco y sus puzzles (telita el del efecto mariposa), me ponía un poco nerviosa. Qué queréis, no me gusta el humor absurdo… Cualquiera de los dos me sirve como ejemplo de que con PlayStation todo era posible, que estaba cambiando la manera de jugar y de ver al jugador de consolas y de que Sony quería estar en todas. Broken Sword se tradujo al castellano. Los tiempos de carga eran excesivos y sin ratón la experiencia más durilla que en PC (eso del “point and click” se hacía un poco lento), pero siempre las recodaré con muchísimo cariño lo que deja claro que marcarme, me marcaron. 

 

 

6- Abe’s Oddysee • GT Interactive • 1997

En plena explosión de las 3D, con los juegos para adultos ganando enteros y con las “mascotas” plataformeras pasando por un mal momento, un equipo de desarrollo nuevo se atrevió con un plataformas 2D protagonizado por un feo bicho verde azulado… Dicho así sonaba a fracaso absoluto. Pero había que verlo y había que jugarlo. Oddworld demostró que los géneros “viejos”, podían reinventarse. Es uno de mis juegos preferidos de todos los tiempos. Me hizo pensar, puso a prueba mis reflejos, me enganchó con su historia y me enamoré de su héroe… También me desquició con algunos puzzles y casi me anudó los dedos con los comandos de voz (Abe, hablaba y en perfecto castellano, por cierto). Oddworld hizo un trabajo espectacular, que sigue siendo igual de divertido hoy día, como podréis comprobar con el remake HD, New’n Tasty.

 

 

7- Final Fantasy VII • Square • 1997

Siempre me habían gustado los juegos de rol, aunque por Europa no se prodigaban mucho. Por suerte, los últimos años de Super Nintendo y Megadrive me permitieron disfrutar a lo grande del género con juegazos como Shinning Force II o Terranigma (por citar sólo un par). La noticia de que Square iba a estrenar su saga Final Fantasy en Europa me produjo cierto cosquilleo. Que se fuera a lanzar para PlayStation, editada por Sony y traducida al castellano me puso los pelos de punta. Ayudó a popularizar un género que hasta para los habituales de los videojuegos era un poco friki y sólo por eso ya me apetece guardarle un huequito en mi baúl de los recuerdos. Aunque eso no puede ser lo único que tiene Final Fantasy VII cuando sigue siendo fuente de noticias tantos años después, ¿verdad?

 

 

8- Driver • Infogrames • 1998

Aunque vaya de coches no es un juego de carreras, es una aventura sobre ruedas. Algo que ahora nos parece lo más normal del mundo (incluso nos quejaríamos, porque no te puedes bajar de coche) pero que en las postrimerías del siglo XX era tan novedosos como sorprendente. Incluso se atrevió a generar una trama en la que las misiones no eran lineales y podíamos movernos libremente por el mapeado… Ya no fueron tan valientes como para convertirnos en los malos (éramos un poli infiltrados en una banda criminal) y no había manera de atropellar a la gente, pero en lo demás, sí que fue un juego trasgresor. Me encantó el estilo gráfico, su control y hasta su trama (incluso legué a cogerle cariño a la puñetera prueba del garaje). No me importaba ni el popping. Se ve que los de Reflections (Destruction Derby), eran de mis favoritos en PlayStation

 

 

9- Metal Gear Solid • Konami • 1998

Pues qué queréis que o diga. Cambió el enfoque de la acción, nos dejó personajes inolvidables, inventó situaciones nunca vistas y hasta se atrevió a meterle humor a las situaciones más tensas. Supuso un paso más allá en el camino que trazaban los videojuegos hacia un público más adulto (aquí os dejo la historia de la saga Metal Gear en video). Y fue un adalid contra el tabaco. Es verdad que podíamos fumarnos un cigarrito, muy útil para detectar trampas láser, pero nuestra salud bajaba con cada calada… Lo de la polémica del Diazepam lo dejamos para otro día. Por cierto, memorable el doblaje. Es la primera y única vez que hemos oído a Snake hablar en nuestro idioma y se le daba realmente bien. Y tengo cierta melodía en la cabeza día sí, día no...

 

Incapaz de encontrar un vídeo en cristiano que no sea sólo de la historia :-(

 

10- Silent Hill • Konami • 1999

Nunca he pasado más miedo en mi vida con un videojuego (aquí, la historia de la saga Silent Hill). Sólo el ruido de la radio ya me hacía sudar las manos. Con Resident Evil me llevé muchos sustos, con Silent Hill estaba de los mismos nervios. Tenía que hacer pausas para que no me temblaran las manos, mientras me dejaba envolver por la niebla. Una niebla que usó para tapar posibles defectos gráficos y que convirtió en la protagonista. Inauguró el terror sicológico (explotado después en otros juegos), utilizando el ambiente, la insinuación y una linterna para crear una atmósfera realmente desasosegante. Y tiene algunos de los puzzles más memorables de la historia de los videojuegos. ¿Quién ha dicho piano?

 

 

Pues mira, me siento mejor. Ya no estoy triste (que le den al blue monday, ese). Eso sí, me he quedado un poco frustrada: sólo 10 juegos me parecen pocos. Me he dejado tantos a la cola de la lista que más vale que publique esto ya, antes de que edite y cambie alguno… Sería como el cuento de nunca acabar, que cuando miras en el baúl de los recuerdos, cualquier tiempo pasado te parece mejor…

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