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La opinión de
David Martínez

Crystal Rift es el juego que me derrotó en PlayStation VR

Crystal Rift me ha derrotado, y no es algo que ocurra muy a menudo. Me cuesta abandonar los juegos. En ocasiones porque jugármelos hasta el final es una cuestión de trabajo, y en otros casos por una cuestión de orgullo. No me importa que tengan un nivel técnico flojo, o que sean repetitivos, si encuentro algo disfrutable en su ambientación o en la historia. Pero a veces, hay que saber rendirse.

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Cogí Crystal Rift con muchas ganas. En primer lugar porque estoy cansado de que todos los juegos de realidad virtual se acaben en un par de horas. Tenía la esperanza de que este juego de rol de estilo clásico fuera a ofrecer una experiencia más completa, como los juegos en que se inspira. Porque a primera vista, se trata de un dungeon crawler en perspectiva subjetiva. Un juego que sigue la estela de clásicos como la trilogía Advanced Dungeons and Dragons: Eye of the Beholder.  Y fue uno de mis favoritos en mi viejo 386.

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Sin embargo en este juego no hay gestión de inventario, ni creación de personajes con las razas y profesiones de AD&D. Tampoco hay una épica historia que nos empuje a avanzar por las mazmorras (aparte de una serie de pergaminos con consejos y mensajes difusos) y os podéis olvidar de los puzles. El combate es muy flojo y la inteligencia artificial de los enemigos es inexistente. La verdad es que si nos ponemos a comparar el aparado técnico, el juego de SSI de 1990 saldría ganando en muchos aspectos, podéis comprobarlo en la siguiente imagen.

Eye of the Beholder

Pero al menos Crystal Rift posee un atractivo único, y es que se juega en realidad virtual; está disponible tanto para PSVR (la versión que he probado) como para Oculus Rift y HTC Vive.  Lo cierto es que parece bastante inmersivo, entonces ¿cual es mi problema? Pues que el sistema de control está mal adaptado. Me explico: los juegos marean cuando la cámara se puede controlar por igual con el stick de control y con la mirada. Para ello, los desarrolladores han optado por limitar el movimiento de los sticks en ángulos de 30º o 45º, es el mismo sistema que hemos probado en la demo de Resident Evil 7 o Here They Lie y funciona bastante bien. Y también es el sistema de control que adapta Crystal Rift

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Su problema es que el ángulo escogido es muy pequeño y la velocidad con que se mueve es muy alta, de manera que parece un control de cámara libre, pero a trompicones. El resultado es que después de 15 minutos uno acaba mareado... hasta el punto de tener que quitarse las gafas y tomarse un descanso. Después de intentarlo unas cuantas veces, he terminado añorando todavía más aquellas partidas a Eye of the Beholder, o su secuela Darkmoon, en que disfrutábamos del rol en primera persona sin riesgos para nuestro estómago.  

Aquí podéis ver más juegos en realidad virtual en nuestro especial PSVR con todos los juegos, unboxing y características

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