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La opinión de
Sonia Herranz

Los juegos son cortos... o no

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Se oye mucho últimamente eso de que los juegos son cada vez más cortos. Casi se da por hecho que los juegos de hace 10 años (o 5) eran más largos que los actuales... Sin embargo, después de pensarlo creo sinceramente que no es verdad.

No he tenido tiempo de ponerme a buscar y comparar el número de fases de los juegos de antes y de los de ahora. Pero sólo tirando de memoria me atrevería a afirmar que andan ahí, ahí en número de niveles y esas cosas. Sin embargo, un juego de los de antes te podía durar toda una vida y algunos de los de ahora te los acabas en par de sentadas... Los juegos de ahora no son más cortos, pero duran menos. Parece lo mismo, pero no es igual.

Los que de vosotros ya fuerais jugadores en la época de las 8 bits (léase Master System y NES), sabréis que algunos juegos eran poco menos que imposibles. Me vienen varios títulos a la memoria, pero quizá la espinita que tengo más clavada en el corazón es la del Castlevania de NES. Llegó un punto en el que me resultaba imposible avanzar. Probé incluso un Action Replay con código de energía y vidas infinitas y nada (y conste que odio jugar con trucos). No me lo pude acabar. Llamadme torpe, pero había una zona de escaleras con cabezas de medusas flotantes que siempre me tiraban... Y si te caías no había truco que te salvara de volver a empezar... Y no hablemos de Infogrames. Los juegos de Infogrames tenían una dificultad que te sacaba de tus casillas. Me acuerdo de algún Astérix...

Sumadle encima que poquísimos cartuchos tenían pila que salvara la partida y sólo algunos tenían passwords para no tener que empezar siempre de cero. Y claro, el password te lo daban después de haber sudado sangre para llegar al final del nivel. Checkpoints, los justitos. No es que fueran largos es que eran mucho más difíciles.

Y no necesito remontarme a los tiempos del cartucho. Vamos a la era CD. Me voy a tomar la licencia de comparar Tomb Raider con Unchaterd 2. En los dos hay que saltar para encontrar el camino correcto y en los dos tenemos zonas de tiroteos con multitud de enemigos. En los dos recorremos medio mundo y pasamos por junglas, ciudades, acantilados... En los dos hay algún interruptor que pulsar... Y tienen una número bastante similar de fases. Eso sí, ¿cuánto tardabas en pasarte una fase de Tomb Raider? ¿Y una de Uncharted?

Para empezar, los puntos para salvar de Tomb Raider estaban puestos con mala idea. Y cuando la palmabas te tocaba volver a superar saltos de vértigo en los que calcular mal un píxel era el desastre... Claro, cuando veías un salto especialmente difícil dabas 20 vueltas por el escenario para ver si había otro camino menos peligroso... Y cuando al final te decidías a saltar lo hacías con el corazón encogido y las manos sudando. En Uncharted 2 salvas cuando quieres, hay checkpoint a cada paso, el sistema de salto es casi automático... Ante una salto dudoso, de esos de no-sé-yo-si-llegaré, te lanzas. Total, si te caes empiezas en el mismo sitio... Nada de dar vueltas para buscar otro camino, nada de repetir zonas difíciles... Nada de ¿perder tiempo? pensando alternativas.

No sé cómo hemos pasado de los juegos imposibles a los chupaos, no lo sé. Sospecho que ha sido selección natural. Cuando los videojuegos empezaron a expandirse, a crecer y a llegar a todo tipo de públicos, las compañías no podían permitirse que esos nuevos jugadores abandonaran a las primeras de cambio. Había que suavizar las cosas... Y suavizando, suavizando...

No me parece ni bien ni mal ni todo lo contrario. Yo, por ejemplo, no tengo tanto tiempo como antes para jugar todo lo que me gustaría, así que no me parece mal que no me obliguen a patearme el escenario buscando un camino, una salida... Pero os tengo que confesar que mientras jugaba a Uncharted 2 (que lo disfruté del primer al último segundo), hubo varias veces que tuve la sensación de que le faltaba algo... Esa tensión ante el riesgo de equivocarte al saltar, esos nervios de no ser capaz de dar con el camino correcto; un puntito de ansiedad por no encontrar el interruptor de turno... Vamos, un algo de emoción.

He intentado volver a jugar a juegos de esos que me emocionaron. Sin ir más lejos, Tomb Raider hace unos años empecé a rejugármelo en N-Gage (¿qué queréis? me la regalaron), y aunque me volvió a gustar mucho, ya no tuve paciencia ni ganas de acabármelo. E intenté lo propio con el Zelda de NES (cuando la sacaron para Game Boy en la serie Classic) y casi me da un derrame celebral al recordar que siempre salías en el mismo punto, en el centro del mapa, lejos de cualquier parte. Aguanté un par de mazmorras y su enorme dificultad me echó para atrás.

Por eso ahora no sé si tengo derecho a quejarme o no de que los juegos sean cada vez más fáciles... Tengo la sensación de haberme pasado al lado oscuro... ¿Me he ido sola o me han llevado? ¿Yo, que he sobrevivido al Viewpoint de Neo Geo, quiero ahora juegos facilitos y ya está?

Y digo yo, ¿no se puede llegar a un término medio?

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