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Análisis de Demon´s Souls
Esli

Dulce Sufrimiento

No estoy aquí para
soltar otro discursito sobre lo mimados que nos tienen con juegos a prueba de
idiotas, ni para lloriquear porque los desafíos de verdad estén en peligro de
extinción. Tampoco voy a intentar meterte el miedo en el cuerpo con lo difícil
que es la saga Souls, ni lo machote que soy yo por haberla conquistado, y bla
bla bla. Bobadas. Porque puedes ser más o menos hábil, pero si un juego te
gusta de verdad, persistirás hasta pasártelo. Así que no creo que la reputación
que se ha labrado Demon’s Souls esté tan relacionada con su elevada dificultad,
sino más bien con a cuantos de sus jugadores les ha gustado lo bastante como
para llegar hasta el final.

 

En otras palabras:
si no te lo pasas es porque no quieres, no porque no puedas.

 

 

Amor-Odio

 

Confieso que de
entrada no me interesaba especialmente, aunque sí me picaba la curiosidad. Yo
era uno de esos gamers a los que la industria tiene hipnotizados con tanto
shooter, haciéndome creer que no quería jugar a otra cosa. Hasta que unos
colegas me regalaron Dark Souls. Fue entonces cuando dejé las excusas a un lado
y flipé. Flipé
mucho
. Aquella experiencia, la típica historia de fracasar muchas veces
para luego saborear la victoria como sólo puedes hacerlo cuando te la has
ganado a pulso, únicamente podía generar una reacción: quiero más. ¡Más! Así
que acto seguido me compré Demon’s Souls sin dudarlo.

 

Todo iba bien
hasta que llegué a un desgraciado ardiente que se hace llamar Flamelurker, o
Acechador en Llamas (FlameFUCKER para los amigos). No era la primera vez que me
enfrentaba a un ser de este universo con la sensación de que es imposible, y
los siete intentos que le dediqué no deberían considerarse demasiados en un
juego como éste (sobre todo teniendo en cuenta que para derrotar al gordo y al
flaco de Anor Londo necesité cerca de veinte). Pero había algo que me molestaba
y que estaba siendo muy distinto a mi experiencia previa en esta saga: con cada
reintento me estaba divirtiendo menos. Llegar hasta su guarida era un coñazo, y
cuando lograba presentarme delante de él, la impotencia era asfixiante. A la
porra, pues. Yo juego para divertirme y eso no está sucediendo.

 

Esta relación
parecía condenada a acabar como cualquier otra relación amor-odio. Mal.

 

 

El boss más temible: un amigo
tocapelotas

 

Más adelante,
compré Dark
Souls II
el día de lanzamiento (con un peculiar unboxing y todo, eh) y
no tardó en alzarse como uno de mis juegos favoritos. Me gustó tanto, que es el
único de la generación que he terminado cuatro veces.

 

… Pero una
vocecita seguía atormentándome: Flamefucker, Flamefucker, Flamefucker…. ¿Mi
conciencia? No, el bueno de kayugh, ¡qué pelma el colega! “Que yo sé que puedo
tío, es sólo que intentarlo dejó de ser divertido”, le argumentaba. “Gallina”,
me respondía. Bueno, en realidad nunca usó esa palabra, pero sé que la pensó. Y
yo seguía convenciéndome a mí mismo de que sus provocaciones me resbalaban.
Hasta que un día cogí el maldito disco de Demon’s Souls y lo introduje de nuevo
en mi Plei.

 

El reino de
Boletaria era tal y como lo había dejado el año anterior. Más oscuro, sucio, y
cruel que Lordran y Drangleic juntos. Y poblado de criaturas aún más
traicioneras, todas capaces de hacerte papilla incluso jugando con extremo
cuidado. Pero en esta ocasión hice las cosas un tanto distintas, en otro orden,
y con la mentalidad de alguien que sabe aprender de sus errores. Aun así,
tampoco pensaba torturarme demasiado, y si el Acechador aquél me volvía a aguar
la fiesta, no iba a perder más mi tiempo dejando que me sodomizara.

 

No os aburriré
(más) con los detalles, pero debéis saber que esta vez lo logré
<<insertar ovación aquí>>. Acabé con Demon’s Souls después de que
él acabara conmigo, y esa sensación de revancha no tiene precio. Me encantó el
juego, y podría acabar esta lamentable review aquí. Pero antes prefiero
contaros por qué no pienso volver a jugarlo.

 

 

Lo pasarás en grande (si te gusta que
te troleen)

 

From Software
quiere que te sientas incómodo y vulnerable. Esto acaba siendo bueno, pero el
proceso es muy doloroso. Más que en los Dark, y aunque muchos podrían
argumentar que esto se debe a que es más difícil, yo no lo veo así.

 

Demon’s Souls es
injusto, y creo que es el único aspecto que no me gusta. Aquí no reina el tipo
de dificultad que, al superarla, veo el por qué y pienso “moló, y me hizo más
fuerte”. No, al recordar cómo fue mi partida, esas cosas siguen sin
molarme. A los caminos pre-boss sumamente puñeteros (y que, para colmo, a veces
requieren algo de suerte), hay que sumarle que la mayor parte del juego tienes
la barra de vida partida por la mitad. Además hay un enemigo que tiene una
técnica muy guay: te rebaja un nivel de manera permanente. Cuando me lo hizo
por tercera vez, no supe si reír o llorar, así que lancé el pad al sofá (al
suelo no, que se rompe).

 

Pero sin duda
alguna, la peor artimaña es la de las tendencias, una especie de nivel de
dificultad caprichoso que cambia a escondidas y sin que lo solicites ni te
enteres. ¿Lo notas más difícil que antes? Quizás el juego esté penalizando tu
torpeza en lugar de allanar el camino como hacen otros (algo que tampoco me
parece bien, ojo). Es el ritual de iniciación. La novatada. El aro por el que
tienes que pasar para recibir todas las collejas antes de poder sentirte
mínimamente bueno.

 

 

Pero entonces, ¿lo recomiendas o no?

 

Pues claro. Es un
juegazo que no te debes perder. Es sólo que me parece una terrible elección
para iniciarse en la saga, ahora que puedes escoger entre tres maravillosas
pesadillas. Pero si te encantan ambos Dark Souls y quieres más, éste es el
desafío final. El entrenamiento te habrá sido útil para morir a Demon’s Souls.
Digo, jugar.

 

 

VIRTUDES: Aunque menos bonito que sus oscuros hermanos, es igual
de mágico y lo envuelve esa atmósfera misteriosa que te hace querer adentrarte
más, aun sabiendo que no es buena idea.

 

DEFECTOS: Cuando descubras que el que te está torturando eres tú
mismo, te sentirás muy tentado a abandonar. Cobardica.

 

 

VEREDICTO: 4 / 5  >>>
GRAN JUEGO <<<

 (Equivalencia HobbyConsolas: 90 aprox.)

 

 

Los vítores de
triunfo se alternan con gruñidos de furia a una velocidad que asusta. Por eso
es tan especial, porque amar y odiar algo con tanta intensidad sólo puede ser
un reflejo de lo increíble que es.

 

 

- Esli

 

 

Otras reviews  |  Y algo más…

 

90

Excelente

Lo mejor

Lo peor

Análisis de HobbyConsolas

    Review de Demon's Souls para PS3

    Es raro encontrarse con un juego de rol puro y duro en una consola. Experimentos ha habido muchos y no siempre han funcionado bien, pero el de Demon's Souls sobresale porque es mucho más denso, profundo y complejo de lo normal. La historia de Demon's Souls nos traslada hasta un mundo llamado Boletaria. El mal se apodera de cada uno de sus rincones, devorando las almas de los vivos y terminando con la existencia de los pocos héroes decididos a plantarle cara. Así las cosas, ¿podéis imaginar a quién le toca ir a lidiar con semejante desgracia? Efectivamente, nosotros seremos los agraciados que, espada o lo que sea en ristre, tendremos

    Hobby

    90

    Excelente

    Lo mejor

    La profundidad, las opciones online y que está traducido al castellano.

    Lo peor

    Es difícil y hay que tener paciencia para llegar a sacarle todo su jugo.

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