Destiny
Reportaje

Impresiones finales de Destiny 2 para PS4, Xbox One y PC

Por David Martínez
-

Ya estamos preparando nuestro análisis de Destiny 2, pero antes os brindamos unas impresiones finales desde la EDZ (European Dead Zone) el primer mundo que visitamos en el FPS de Bungie y Activision.

Después de haber probado Destiny 2 en el evento de presentación (donde jugamos el primer nivel de la campaña en la Torre, un asalto cooperativo y el modo online en el Crisol) y de haber refrescado la experiencia en la beta -aquí tenéis los detalles de la beta de PC- por fin hemos podido jugar una versión más avanzada, con más de 10 horas de campaña.

Por ahora, no podemos contaros todos los detalles concernientes a la creación de los guardianes en Destiny 2, el nuevo espacio social o el aspecto que tienen los planetas Titan, Nessus e IO. Pero nos han autorizado para que os contemos nuestra experiencia en la Zona Muerta de Europa (EDZ) durante las primeras horas. 

El primer planeta de Destiny 2

La EDZ es el primer planeta que visitamos, como la Antigua Rusia en Destiny, y tiene una estructura similar. Se trata de un entorno muy grande, formado por zonas abiertas que se conectan entre sí mediante cuellos de botella. No es más que un pequeño "truco" para que la consola sea capaz de mover un mapeado de ese tamaño y nivel de detalle, plagado de enemigos y compartido por guardianes de todo el mundo como un MMO. 

¿Recordáis el Cosmódromo? Pues en la EDZ también encontramos antiguas estructuras humanas -autopistas, factorías y una vieja ciudad- que ahora se encuentran cubiertos de vegetación y escombros, tras el ataque de la Legión Roja de los Cabal. Junto a estos entornos hay zonas subterráneas con estructuras alienígenas, bosques e incluso un pedazo del Viajero, que se desprendió tras el ataque. Lo primero que llamará la atención de los veteranos de Destiny es la navegación: podemos escoger entre diferentes zonas de aterrizaje, que nos permiten acceder a misiones muy variadas. Y también podemos usar puntos de teletransporte, porque en las primeras horas de juego no tenemos acceso al colibrí (nuestra moto voladora). 

Como hemos dicho antes, es un entorno que nos resulta familiar... pero también que muestra la evolución desde el juego anterior. Bungie nos coloca en medio de la ciudad de Trost, muy detallada (lo hemos jugado en 4K en PS4 PRO) con constantes apariciones de los caídos y de las tropas de Dominus Ghaul (el líder de la Legión Roja). En este mapa tenemos infinitas tareas que cumplir: nos esperan misiones de la campaña La guerra roja, aventuras, cofres con "loot", eventos públicos y zonas escaneables. Más adelante en el juego, desbloqueamos patrullas (como las del primer juego) y asaltos.

Como principal novedad encontramos los sectores perdidos, una serie de catacumbas y cuevas ocultas, custodiadas por sus correspondientes jefes, que hacen las veces de pequeñas mazmorras y que le dan más profundidad a la exploración. 

En Destiny 2 la narrativa cobra mucha importancia. Y Bungie nos lo ha demostrado poniendo personajes secundarios en cada planeta, que llevan un poco el peso de la historia, junto a los tres líderes de la vanguardia: Zavala, Ikora Rey y Cayde-6. En la EDZ nos encontramos con el líder de la milicia, Devrim Kay, que se encarga de explicarnos las misiones, y ofrecernos recompensas exclusivas. En cada uno de los planetas encontramos un tipo de moneda, que nos servirá para mejorar nuestra reputación y acceder a nuevas piezas de equipo. 

Las misiones de Destiny 2

Sin entrar a hablar de la campaña, que por supuesto es más espectacular y variada, sí que se observa cómo han evolucionado las tareas secundarias. Ya no nos limitamos a eliminar un número de soldados caídos en una zona, o escanear un punto de difícil acceso. Ahora las misiones son más complejas, y pueden incluir varios objetivos de combate, exploración y recolección. En Destiny 2 hay dos tipos de eventos públicos: normales y heroicos (varían dependiendo de su dificultad) y su desarrollo consiste en hacer frente a una horda invasora -de las diferentes especies: Caídos, Vex, Colmena o Cabal- con la ayuda de varios guardianes. 

SIn resultar revolucionarias desde lo que vimos en el juego anterior (teniendo en cuenta todas las expansiones), la verdad es que estas misiones nos han parecido más sólidas, entretenidas y desafiantes. Y lo mismo ocurre con la búsqueda de emblemas, o con explorar para encontrar engramas que nos den acceso a un equipo mejorado. 

Por cierto, el sistema de progreso se conserva como en el juego original. Podemos llegar hasta nivel 20 eliminando enemigos, pero a partir de ahí, tendremos que mejorar con la luz que nos otorgan las diferentes piezas de equipo y los engramas. 

Aunque el apartado técnico resulte familiar, se han incorporado más efectos de partículas, una iluminación más cuidada y un diseño con una línea artística impecable. La música también nos ha dejado impresionados (y lo mismo ocurre con los diálogos con nuestro espectro, que parecen más cuidados). Pero todo está a la sombra del estupendo "gunplay" que es la seña de identidad de la saga. 

El sello de Bungie

Pasaba en los primeros Halo, en Destiny y ahora en la secuela: los tiroteos son enormemente satisfactorios. El diseño de las armas es variado, y su comportamiento -aún a 30 FPS- nos hace disfrutar de cada disparo. El hecho de acertar en la cabeza a los Caídos Vándalos a grandes distancias consigue elevar nuestro nivel de adrenalina y la combinación de tres armas, granadas, ataques cuerpo a cuerpo y especiales (titán, hechicero y cazador cuentan con nuevas subclases) le dan una profundidad difícil de ver en otros "shooter". 

Aún queda mucho por descubrir en Destiny 2; durante las próximas semanas iremos preparando un análisis exhaustivo del FPS de Bungie y Activision, si cabe, más ambicioso que el primero. Por ahora, ya os podéis hacer una idea de las posibilidades que ofrece, siempre evitando que tengamos esa sensación de repetir una y otra vez los mismos eventos, que ocurría en el endgame del juego anterior. 

Lecturas recomendadas