Reportaje

Te adelantamos lo mejor de Just Cause 2

Por Óscar Díaz
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La primera vez que conocimos a Rico Rodríguez, un agente especial capaz de infiltrarse en cualquier fortaleza, lo que más nos sorprendió fue su capacidad para desplegar su paracaídas sin descanso. Ahora vuelve, con las mismas ganas de hacer migas las instalaciones enemigas y con todo un arsenal listo para hacer ¡bum!

Aunque el primero de la serie apareció con poca fanfarria, Just Cause nos quitó muchas horas de sueño mientras investigábamos cada rincón de un país en plena revolución. El protagonista era algo inusual, un tal Rico, con origen hispano pero ideado por un estudio sueco de videojuegos. El exotismo era la nota predominante, tanto dentro como fuera de la pantalla. Las misiones resultaban de lo más variadas, entre palmeras, playas y pistas de aterrizaje ocultas en la maleza. Aunque esté feo y resulte anacrónico decirlo, la sensación era de vivir en una auténtica república bananera, de las de la guerra fría y los cambios continuos de régimen.

Tan buena fue la primera experiencia, que probar esta segunda parte nos pone, vamos, que ya teníamos ganas de más porque han pasado cuatro años desde que conocimos a Rico.

Rico Rodríguez se vuelve a dejar caer

Just Cause 2 será un juego, ante todo, que respetará las líneas marcadas por su antecesor. La exploración del escenario será libre y no faltarán ocasiones para desparramar. Todo acción. Como competencia directa, por si no has jugado al primero Just Cause, pueden valerte referencias más recientes como Prototype y Mercenaries 2. Lo cierto es que las libertades que se tomaron en el original crearon escuela y a muchos desarrolladores se les ha quitado el miedo a meter elementos “poco realistas” en sus juegos. Como resumen, valdría lo siguiente: un tipo se cuelga de aviones y helicópteros con un gancho, salta sobre el capó de coches y el techo de autocares… vamos, todo lo que se mueva está a su alcance. A esto hay que unir pistolas, ametralladoras, bazookas, sus puños y, sobre todo, un paracaídas que se abre con sólo pulsar un botón. Lo último de la lista era lo “raro”, obviamente, porque las demás cosas las podemos hacer todos los días con sólo salir de casa.

Todo lo que sucedía en Just Cause lo hacía sin un momento de respiro, en un entorno que se podía arrasar en su totalidad. Pero Rico no pareció tener suficiente y vuelve, cuatro años más tarde, con más leña que repartir. Todo lo anterior ha sido mejorado y ampliado, incluso es más bonito, sobre todo en la versión para PC. Avalanche, los responsables del invento, han trabajado a tope en la nueva isla, Panau, aprovechando la tecnología actual y su experiencia anterior.

Misión: Crear el caos

Por muy bonito que pueda parecer el entorno, lo que han en ese escenario es una situación tan peliaguda como en Just Cause. Un dictador está en el poder, con una política de represión y corrupción que sólo le beneficia a él y a sus defensores. La mafia hace de las suyas y el ejército no es que ayude mucho, al menos a los pobladores más moderados. Como no podía ser de otra forma, la Agencia envía a su mejor equipo, con el objetivo de encontrar al mentor de Rico, Tom Sheldon. Un traidor que debe pagar por sus delitos o al menos eso parece.

A grandes rasgos, Just Cause 2 es todo lo mencionado, es decir, un entorno sorprendente y mucha acción. Entre tantas balas, Avalanche ha diseñado un sistema de caos que te permite caldear el ambiente. Por ejemplo, se puede colaborar con una banda mafiosa, destruir instalaciones militares, eliminar a altos cargos del ejército y todo ello con efectos sobre el desarrollo del juego. Cuando las cosas estén a punto de caramelo, sólo habrá que aprovechar la situación y conseguir el objetivo de turno, por ejemplo, encontrar a Sheldon.

1.000 kilómetros de diversión

Panau es un mundo vivo y en continuo cambio. Sus 1.000 kilómetros cuadrados dejan sitio para que suceda de todo, con zonas de jungla, costa, desierto o ciudades, entre otras. Cada una de ellas ofrece diferentes desafíos, con multitud de elementos del escenario que pueden ser destruidos. Los vehículos se pueden usar con total libertad, utilizando el gancho de mil maneras. A los enemigos se les puede colgar de un extremo y dejarlos al borde de un edificio, con Batman como referencia. Lo cierto es que posibilidades no le faltan a este juego, que reúne un amplio catálogo de opciones en un entorno muy extenso. Se han incluido, nada menos que 368 localizaciones diferentes, así como un desafío por parte de sus creadores: “será muy difícil descubrirlas todas”.

Por si todo lo que hemos dicho fuera poco, habrá una edición especial de Just Cause 2. En ella podremos encontrar códigos para descargar cinco objetos extra: Paracaídas del Caos, un rifle de asalto, un aerodeslizador de la Agencia, un hovercraft y un coche Chevalier, todo un clásico.

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