Análisis

Análisis de Assassin's Creed 3

Por Daniel Quesada
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Llegan nuevos horizontes para la saga de los asesinos: un "terreno de juego" distinto, diferentes retos y una representación más realista que nunca de la lucha con los templarios. Assassin´s Creed 3 ya está aquí, Connor tiene su daga oculta a punto y la lucha definitiva está a punto de comenzar. ¿Cumplirá con las expectativas que habíamos puesto en él?

Ratohnhaké:ton no es el nombre que pondríamos a nuestros hijos, pero es uno que no olvidaréis. Así es como fue llamado por su tribu Connor, el nuevo héroe de Assassin´s Creed. Tras tres entregas, Ezio ya estaba viejo y cansado (literalmente) y los usuarios demandábamos un cambio más sustancial en la saga. Por fin ha llegado el momento: del siglo XVI saltamos al XVIII y a un entorno muy diferente: América. Los ingleses tienen colonias cerca de la costa este del continente, pero sus habitantes, ahogados por los impuestos y la presión de los soldados casacas rojas, están al borde de la revolución.

Desmond vuelve a ser el hilo conductor, un moderno asesino que, a través de la máquina Animus, se pone en la piel de sus antepasados. Al final de AC Revelations se descubría que una importante reliquia de la civilización perdida ("los que vinieron antes") estaba en algún lugar de la naciente EEUU. Así, en esta entrega hemos de repartir nuestro tiempo de juego entre las aventuras de Connor en el siglo XVIII y las de Desmond en el XXI. Esta parte de Desmond ha ido ganando más protagonismo con cada juego, y llegados a este punto casi es tan relevante como Connor y, desde luego, participa en eventos cruciales. Por si os lo preguntáis (y sin "espoilear" demasiado): todo apunta a que este Assassin´s no será el último...

No hagas el indio, haz el mohawk

La aventura de Connor comienza... en extrañas circunstancias. Mejor será no revelaros nada, pero os aseguramos que el primer par de horas de juego os va a dejar un poco descolocados, para bien. A partir de ahí, nos toca controlar a un joven Ratohnhaké:ton, que antes de volverse miembro de los asesinos, está perfeccionando su técnica como cazador en su tribu mohawk. Las circunstancias harán que se vea obligado a ser un assassin más para evitar que su pueblo se vea amenazado por las disputas entre patriotas y lealistas en general y por las ambiciones de los templarios en particular.

La Guerra de Independencia es solo el telón de fondo. Sí, participamos en algunos hechos clave (como la masacre de Boston o la cabalgata de Paul Revere), pero en varias ocasiones tenemos un mero papel de apoyo. Lo importante sigue siendo la batalla en la sombra que enfrenta a los templarios y los asesinos. En ese sentido, se ha hecho mucho hincapié en la idea de que no está claro si hay buenos y malos, sino motivaciones que entran en conflicto. Connor llega a dudar si los templarios son malvados o si vale todo para seguir a los asesinos. Incluso se pone en tela de juicio la nobleza de figuras como George Washington. Así, esta entrega es más "reflexiva".

En cuanto al terreno de juego de Assassin´s Creed 3, las ciudades pierden importancia en favor de la zona "salvaje", llamada la Frontera. Está dividida en regiones de caza, y según donde estemos, nos enfrentaremos a diferentes animales: desde conejitos hasta osos, pumas o lobos. Para vencer a los más fieros, hay que superar un sencillo quick time event. Tenemos habilidades específicas, como lanzar cebo para atraer a las presas o colocar pequeñas trampas que detengan a castores o mapaches. También nos podemos ocultar entre las hierbas altas para pasar desapercibidos, ventaja que también funciona con los vigilantes. Por cierto, al acumular buenas presas podemos llamar la atención de clubes de cazadores, que nos propondrán retos especiales a cambio de jugosas recompensas.

En nuestras excursiones por la Frontera, hemos de tener en cuenta la climatología. Puede ponerse a llover en cualquier momento, lo que dificulta la visibilidad. Además, jugamos en dos estaciones distintas. En verano no hay problema, pero en invierno, la nieve puede llegarnos hasta las rodillas y ralentizar nuestro paso... pero también el de nuestros enemigos.

Connor y el Nuevo Mundo

Sólo hay dos ciudades, Boston y Nueva York, pero son relativamente grandes y esconden muchas tareas secundarias, como encontrar páginas de los almanaques de Benjamin Franklin, ayudar a los ciudadanos (hay enfermos que debemos transportar,  o escalar atalayas. Se han añadido pequeños detalles, desde la presencia de animales a "atajos" a través de los edificios.

Pero claro, no esperéis en Assassin´s Creed 3 los enormes monumentos de Constantinopla o Venecia. Los edificios de estas nuevas ciudades son pequeños, coloniales, por lo que moverse con agilidad por tierra es tan importante como los tejados. Además, las ciudades están separadas por distritos, que hemos de liberar conquistando fuertes y ayudando a los ciudadanos. Al hacer esto último, podemos ganar aliados en la hermandad. A diferencia de los juegos anteriores, cada nuevo aliado tiene una personalidad y habilidad muy marcada. Por ejemplo, uno se especializa en disparar a distancia, otro ataca cuerpo a cuerpo... En los ratos muertos, podemos mandarlos a diferentes misiones por la costa este. Nosotros no participamos, sino que asignamos los reclutas con más posibilidades de vencer y esperamos resultados...

Acción como los pulpos, 'a la marinera'

Las misiones navales son una de las aportaciones más agradecidas de Assassin´s Creed 3. En ellas llevamos el timón del barco. Además de las inclemencias marítimas, es muy común enfrentarnos a barcos rivales. La mayoría se pueden hundir a cañonazos, pero otros se pueden embestir e incluso abordar. Aunque todo esto suene muy complejo, en realidad el manejo es sencillísimo: con un stick controlamos la dirección del barco y con otro apuntamos para los cañonazos. Además de disparos sencillos, es posible lanzar brutales andanadas que acaben con los buques más duros.

Muchas de las batallas son opcionales, pero es muy divertido superarlas.  Desde el menú de estas misiones, también podemos acceder a pequeños retos a pie, que nos llevan a regiones especiales, como el norte del continente o Jamaica. Hasta podemos "tunear" el barco, añadiendo un mejor timón, refuerzos para el exterior, etcétera. Eso sí, valen una pasta gansa.

Retrato de un asesino

Connor es un chico versátil. Se nota la evolución en las animaciones, que encadenan de forma más fluida carreras, saltos y fintas. Cuando toca trepar, es capaz de subirse a la mayoría de árboles y saltar de rama en rama. Una vez desde allí, tenemos la opción de disparar o incluso ahorcar a los sufridos casacas rojas. Es práctico, aunque al principio resulta confuso saber a qué árboles se puede trepar y a cuáles no. Igual pasa con las montañas: a veces os encontraréis saltando hacia una pared que parece escalable y os decepcionaréis al ver caer a Connor. Aun así, la exploración de acantilados y grutas es un cambio agradecido y mucho más flexible que la de edificios.

Al combatir, Connor contraataca con eficacia, pero sus enemigos también son más listos (sigue habiendo cierta sensación de que "esperan turno", pero en general hay más fluidez). Por eso, es bueno hacer uso de todas las armas: hacha, arco, pistola (letal, pero de recarga lenta) la cuerda-dardo... Por supuesto, es posible comprar mejores armas o nuevos atuendos, pero ahora no hay tiendas específicas, sino unos pocos colmados o buhoneros que ofrecen de todo un poco. ¡Ah! Y ya no hace falta comprar medicinas: Connor recupera su salud automáticamente, siempre que no esté dentro de un combate.

Cuando no cumple misiones, nuestro héroe puede dedicarse a mejorar su hacienda. para ello, primero ayudamos a personas a lo largo de la Frontera: un carpintero que está siendo atacado, unos granjeros asedidados por los lealistas... En agradecimiento, esas personas nos proporcionan materiales como madera o pieles, con los que podemos construir nuevos objetos que luego vendemos a los comerciantes. Es un proceso algo lento, pero nos da bastante dinero.

Abstergo patrocina el multijugador

El multijugador también ha crecido en esta entrega. Además de los modos ya usados en Revelations, se han incorporado dos: Dominación es muy divertida y consiste en permanecer en territorio enemigo el mayor tiempo posible. Cuando estamos "fuera de casa", nuestros enemigos están sobre aviso y nos buscan. En ese momento, hemos de comportarnos como si fuéramos un NPC, para que los rivales no sepan quiénes somos. Pero claro, ellos también lo harán y quizá se acerquen y nos ataquen de golpe. Os aseguramos que da para algunos sustos muy divertidos.

Manada de lobos es el otro modo nuevo. Hemos de formar un equipo de cuatro asesinos para buscar NPCs en concreto y asesinarlos antes de que acabe el crono. Eso sí, si vamos a por ellos a lo loco no conseguiremos muchos puntos. Aquí se recompensan los asesinatos con sigilo e incluso los que se hagan simultáneamente.

Tanto estos modos nuevos como los ya conocidos (como la recuperación del artefacto o la cacería) resultan chocantes al principio, porque requieren tener una "picardía" especial para engañar al bando rival. Además, en esta entrega se han potenciado mucho las habilidades especiales, como volverse invisible, "escanear" el entorno cercano o tomar el aspecto de un personaje distinto. Aunque pueda frustraros en las primeras partidas,a base de perseverar descubriréis lo divertido que resulta esta particular "gato y ratón". Además, el juego se preocupa de explicarnos en todo momento por qué nos han matado, qué hemos hecho mal y qué truco ha podido usar el rival para darnos caza. Por cierto, hemos jugado con NAT moderada en Xbox 360 y no hemos notado nada de lag.

Revolución también en la técnica

Antes de terminar, está bien resaltar que la versión PS3 sale ligeramente mejor parada que la de Xbox 360. Aunque técnicamente están a la par (ambas comparten algún fallito, como "popping" o personajes que se atascan ocasionalmente), PS3 saca algo de ventaja con su modo 3D estereoscópico (ambas versiones tienen opción de 3D, pero el de PS3 usa el más avanzado "frame packing" frente al "lado a lado" de 360) y su hora de contenido extra en exclusiva.

En cualquier caso, ambas versiones se fundamentan en el nuevo motor gráfico AnvilNext, que destaca especialmente en los primeros planos de los personajes (siguen teniendo un extraño brillo en los ojos, pero su expresividad es excelente) y en los escenarios naturales, que parecen rezumar vida. El sistema de sombreado es algo extraño. Aunque a distancia es eficaz, en planos cortos muestra un "granaluado" poco natural. El resto de efectos gráficos, como el agua, la niebla o las explosiones sí son de lo más espectaculares. El sonido también está a buen nivel, con melodías que mezclan influencias indígenas y los típicos "crescendos" de acción de la saga. Las voces en castellano tiran de actores de primer nivel para los personajes principales. Ya sabréis que Luis Tosar pone voz a George Washington, mientras que de Connor se encarga Iván Muelas, voz habitual de Will Smith. Eso sí, en las voces secundarias, que también están a buen nivel, se repiten bastante a menudo las arengas.

Pero tengáis la versión que tengáis, disfrutaréis de una aventura gigantesca (os llevará cerca de 20 horas completar las tareas principales y otras 20 para disfrutar el 100% del contenido), plagada de momentos icónicos y con una jugabilidad más equilibrada que la de sus precursores. Mucho se está hablando de los bugs que aparecen por aquí y por allá, si bien Ubi ya tiene listo el parche correspondiente para la mayoría de ellos. Ahora la pregunta es, ¿qué nos depararán las versiones de PC y Wii U? Sólo Juno y Minerva lo saben.

Valoración

Los cambios han sentado bien a una saga que comenzaba a estancarse. Los giros argumentales, la gran cantidad de retos y las nuevas mecánicas no son nada revolucionario, pero sirven para crear una aventura completísima.

Hobby

93

Excelente

Lo mejor

Las sorpresas del guión y la variedad de retos que podemos cumplir.

Lo peor

Algunos bugs que, esperamos, parcheen pronto. El minijuego de las cerraduras es muy pesado.

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