Análisis

Análisis de Assassin's Creed IV en PS3 y Xbox 360

Por Daniel Quesada
-

Edward Kenway fue un duro asesino, años antes de que su nieto Connor hiciera el indio. Por fin viajamos al Caribe, para descubrir cómo los piratas lucharon por crear su propia nación. Aquí os ofrecemos el análisis de las versiones PS3 y 360, a falta de probar las otras.

Tras las aventuras americanas de Assassin's Creed III, surgió la duda sobre el emplazamiento de la siguiente entrega, como todos los años. Sin embargo, esta vez Ubisoft sorprendió a todos diciendo que no avanzaría en el tiempo, sino que retrocedería hasta los tiempos del abuelo de Connor, el pirata Edward Kenway. Por tanto, Assassin's Creed IV: Black Flag ahondaría en las misiones navales que habíamos visto en ese juego. ¿Un paso atrás, falta de ideas? No fueron pocos los que lanzaron esas acusaciones pero, tras la llegada del juego, podemos confirmar que este periplo por el mar Caribe ha resultado ser un acierto.

Ya sé lo que muchos estaréis pensando al ver la nota de la derecha. ¿Un 89? ¡Hala, Hobby Consolas se ha cargado el juego! Me gustaría dejar claras dos cositas a ese respecto: un 89 significa "notable alto, casi sobresaliente". Olvidaos del "por debajo del 90 no merece la pena". La segunda cosa es que este título es, con mucha seguridad, el más completo y variado de la saga, pero no está exento de ciertas pegas. ¿Que cuáles? Bueno, ahora las vemos, que "no me tienen pasiensia".

Las batallitas del abuelo

Esto es un hecho: el héroe del anterior juego no terminó de cuajar entre el público. Connor tenía todos los ingredientes para molar (era indio, tenía un pasado dramático y estaba destinado a algo grande), pero le faltó cierta chispa, cierto toque canallesco en el que le aventajaba Ezio. Por eso, agradecemos el nuevo protagonista. Edward Kenway es más ambiguo y, aunque tiene motivaciones claras, éstas distan de ser nobles. En ese sentido su "viaje moral" a medida que se ve involucrado con los templarios y los asesinos es más interesante. Esto es, en buena medida, por los secundarios que le acompañan, como James Kidd (buen ejemplo de cómo un actor de doblaje mal elegido puede arruinar una buena sorpresa), Cálico Jack y, sobre todo, Barbanegra, el gran descubrimiento de esta edición.


Ojo, ligeros spoilers, si no has jugado a los juegos anteriores no lo leas:

Las aspiraciones de estos personajes de crear una república pirata en Nasáu son un pilar argumental muy interesante, aunque éste se va diluyendo entre el resto de tramas que se entremezclan. Por supuesto, aunque los ejércitos a derribar son los de la Corona Española y la inglesa, contad con que la influencia de Los Que Vinieron Antes sigue ahí, así como cierto trasfondo sobre la familia que Edward está dejando de atender por sus aspiraciones piratescas.

Fin de los spoilers.

Pero, al final, lo que importa es el juego en sí, ¿no? Assassin's Creed IV presenta una cierta fragmentación en su mecánica. Por un lado, tenemos las misiones a pie, en las que nos toca hacer lo mismo de siempre: sincronizarnos con atalayas, recolectar items, espiar a nuestros objetivos desde los tejados... Hay pocas novedades en ese terreno y, de hecho, llega a hacerse algo pesado recoger taaaaantos fragmentos de Animus, comprar taaaantos locales a precios innecesariamente elevados buscar taaaantas piedras mayas sin mayor motivación que un futuro traje especial o una rebaja en ciertas compras. Da la sensación de que se busca alargar el juego por alargarlo, sin pensar realmente en la diversión del jugador.

El sistema de lucha se ha quedado exactamente igual que en el juego previo, salvo porque el tomahawk y el arco se han sustituído por una cerbatana que nos permite adormilar a los enemigos o volverlos agresivos... Algo que, por tora parte, ya se podía hacer en juegos rpevios con los cuchillos. Los enemigos, por su parte, siguen "esperando turno" para atacarnos, lo cual no acaba de quedar muy convincente. Los tipos de enemigos son los mismos de siempre (el bruto, el ágil...), pero como es tremendamente fácil conseguir bombas de humo, cuando os veáis rodeados podéis tirar una y acabar con todos en un pispás.

Ahora bien, también se han introducido aciertos como los retos de Abstergo, una especie de sistema de logros. Cuando cumplimos varias de las tareas que nos encomiendan, recibimos premios como nuevos items para el multijugador o trucos para la campaña (modificar el tiempo, jugar con mayor dificultad, etc). Sin embargo, en su conjunto solemos probar cada misión secundaria o prueba de recolección un par de veces, pero terminamos decantándonos por avanzar en la historia.

La caza también vuelve, pero ahora no se hace tan pesada. Nada de colocar cebos o trampas, basta con buscar los animales que deseemos (cocodrilos, panteras, conejos...) y pegarles un tiro o apuñalarlos desde arriba. Con ellos podemos construir nuevos trajes o mejoras para Edward: mayor capacidad de munición, más resistencia... O dinerito fresco.

Otras labores incluyen recopilar mensajes en una botella (todos están relacionados entre sí) o mapas del tesoro que nos dan ligeras pistas sobre dónde encontrar montones de dinero o mejoras para el barco.

Digan lo que digan, no hay nada como el mar

Antes de seguir, prometo un pin de Chechu para el que me diga de dónde he sacado el titular de arriba. Y ahora sí, vamos con el plato fuerte de Assassin's Creed IV: las batallas navales. Ciertamente, han conseguido multiplicar la diversión que ofrecían esos retos en Assassin's Creed III, gracias a una mayor variedad en los ataques, en el margen de personalización de nuestro barco Jackdaw o en los peligros que nos podemos encontrar. Recargar nuestros cañones es una labor mucho más rápida que antes, contamos con ataques especiales como los morteros y, en general, cada batalla se desarrolla de una forma muy fluida. Han conseguido un buen equilibrio entre un control asequible y una sensación intensa de peligro.

También hay pegas: el sistema de ataque nos obliga a mover mucho la cámara para lanzar según qué proyectiles (lo que puede hacer que más de una vez colisionemos por no estar mirando al frente) y el cambio de velocidad en el barco puede ser algo extraño, pues al ir a toda vela la cámara se aleja de forma brusca. Pero, la verdad, son incovenientes menores y, en conjunto, las batallas navales son una gozada: pelear contra un superbarco en plena tormenta mientras nuestra tripulación nos grita cómo va la cosa es realmente intenso.

Cuando no estamos lanzando cañonazos, nos dedicamos a recorrer el mar Caribe para descubrir sus secretos. Contamos con un catalejo que podemos usar en cualquier momento para otear las islas o "escanear" los barcos cercanos: se nos revela qué cargamento lleva, qué nivel de ataque tiene... Además, ahora es posible soltar el timón en cualquier momento (salvo durante las tormentas y las batallas) para lanzarnos al mar o movernos por la cubierta, sin tiempos de carga. Hay montones de islas, grandes y pequeñas, esperando a ser exploradas.

Algunas, como Kingston o La Habana, se basan en emplazamientos reales y hemos de visitarlas por motivos argumentales, pero hay muchos otros lugares por los que perdernos para buscar cuevas de contrabandistas, cofres del tesoro o incluso barcos hundidos, como os mostramos en el vídeo de arriba. Estos últimos activan una miniprueba de buceo en la que hemos de encontrar tesoros sin quedarnos sin oxígeno y esquivando a los tiburones.

Hablando de escualos, hay otras pruebas (en zonas clave del mapeado) donde podemos arponear varios tipos de estos, así como ballenas. La mecánica es sencilla (hay que apuntar al bicho en movimiento antes de que escape o nos embista), pero la sensación de tensión está muy lograda. Si juntamos todas estas tareas en la mar salada con las que llevamos a cabo en tierra firme, no nos queda más que rendirnos ante la enorme variedad de retos que nos esperan. Si vamos a por lo imprescindible, tardaremos cerca de 20 horas en superar el juego, pero esa cifra puede duplicarse fácilmente si queremos desbloquearlo todo. Y eso, sin contar nuestros pequeños escarceos por el presente...

Abstergo Entertainment, dígame

Como en todas las entregas, también hay pequeños cambios de ritmo (cuatro, concretamente) en los que jugamos en el presente. Como ya sabréis, esta vez no controlamos a Desmond, sino a un personaje anónimo (según Ubisoft, somos "nosotros mismos") que entra a trabajar en Abstergo Entertainment. Si probásteis el multijugador del juego anterior, sabréis que esta empresa es una división de la todopoderosa Abstergo que se dedica a crear ocio con las aventuras de los templarios y los asesinos. En cierto modo, se quiere jugar con la idea de que ella es la propia Ubisoft, pero dentro de la ficción del juego. De hecho, la sede también está en Canadá y se supone que es la creadora del merchandising de Assassin's Creed.

La cosa tiene su gracia, pues al bucear en este entorno descubrimos montones de bromas relacionadas con toda la obra de Assassin's Creed. Por ejemplo, mails de los empleados discutiendo lo que molaría un juego ambientado en la Revolución Francesa o el Japón Feudal. De hecho, hasta hay una broma relacionada con Watch Dogs, a ver si la encontráis...

La cuestión es que jugamos en perspectiva subjetiva y hemos de recorrer las diferentes plantas de la empresa para hackear algunos ordenadores (hay minijuegos bastante sencillitos basados en multiplicaciones y laberintos) o encontrar post-its dejados por un misterioso personaje. En general, es un cambio de aires divertido y original, que incluye referencias a toda la saga, pero incluye algunas pegas: el "final" de esa historia es algo abrupto y hay ciertos clips de audio que, incomprensiblemente, sólo están en inglés, a pesar de que todo lo demás está en castellano.

Multiplicando el multiplayer

El modo multijugador no podía faltar a la cita. Básicamente, recupera todo lo que vimos en el juego anterior (están todos los modos de versus y el cooperativo de la Manada de Lobos) y añade montones de opciones de personalización, aglutinadas en el modo Game Lab. Desde él, podemos modificar prácticamente cualquier parámetro que se nos ocurra: capacidad para disparar, distancia a la que empezamos a notar a los perseguidores, qué poderes o medras se pueden usar, cuánto dura cada sesión, si se permiten remates en tierra... En definitiva, podemos diseñar una experiencia a nuestro gusto e incluso exportarla para que otros usuarios la prueben.

Seguramente, la mayoría de los usuarios tirarán a por los modos que existen por defecto, pero se agradece esta mayor flexibilidad. Ésta también ha llegado a los propios personajes, que podemos personalizar con las prendas de ropa y las habilidades que queramos. Por supuesto, primero hay que acumular dinero a base de superar rondas. En definitiva, la experiencia multiplayer no es revolucionaria (los propios desarrolladores han reconocido que les hubiera gustado incluir batallas navales en ella, pero resultaba demasiado complejo), pero es una alternativa muy sólida para hasta 8 jugadores.

La última novedad viene con la compatibilidad con la companion app, una aplicación para tablets (iOS y Android) que nos permite ver los mapas del tesoro en su pantalla, movernos por los menús o participar en el minijuego de La flota de Kenway. En él, hemos de enviar nuestros barcos para conquistar ciertos territorios y conseguir dinero y recursos, de forma parecida a lo que hacíamos en La Hermandad. El juego es bastante simplón, pero sirve para desbloquear algún traje exclusivo... Y ya que es gratis, mejor que esté a aque falte, ¿no? Por otro lado, tanto los usuarios de PS3 como los de PS4 tienen una hora de contenido exclusivo protagonizado por Aveline, la heroína de AC III Liberation. ¡Se agradece!

Caribe Mix 2013

No podemos pasar por alto el apartado técnico. La verdad es que el motor gráfico es casi calcado al que vimos en AC III, el cual era bastante majo, pero son especialmente dignos de mención los detallados paisajes naturales y la recreación del mar, que es posiblemente la más realista que hemos visto hasta la fecha. Ver el Jackdaw mecido por las olas mientras el agua cambia de color con la puesta de sol y nuestros tripulantes cantan una saloma (¡hay varias para desbloquear!) es realmente placentero.

En general, la ambientación caribeña y piratesca nos ha gustado mucho (la música también es bastante pegadiza) y hay que reconocer que Ubi ha sabido sacar partido a todos los matices de las leyendas piratas del siglo XVIII.

Hay otros aspectos que no nos convencen tanto, como el extrañísimo sombreado que hereda del juego anterior (¿por qué son granuladas las sombras?), un popping más que evidente y animaciones que muchas veces se conectan de una forma artificial. Tenemos que decir que esta vez no hemos encontrado demasiados bugs (algún personaje que se atasca, pero poco más), aunque la experiencia nos dice que probablemente vayan saliendo a la luz más errores a medida que otros usuarios prueben el título.

En conclusión, Assassin's Creed IV ofrece muchas más luces que sombras y lanza algunas ideas realmente interesantes, pero no escapa del mal del que cada vez se acusa más a la saga: hay demasiadas misiones repetitivas (las de espionaje o persecución de objetivos ya cansan un poquito) y las labores de coleccionismo alargan injustificada e innecesariamente el desarrollo. Hace falta cierto replanteamiento en las bases del juego y, desde luego, se necesitan un motor gráfico y una programación de IA construidos desde cero. Se nota que lo actual es un cúmulo de parches y actualizaciones por aquí y por allá.

Y, a pesar de todo, la aventura es muy entretenida. Probablemente no os convenza si la saga no os ha gustado nunca, pero si sois de esos que se construyen una daga oculta con papel de plata, disfrutaréis como enanos con esta nueva entrega. Pero vamos, seguro que la próxima entrega, ambientada en Japón, mola mucho más. Ah, ¿que no han dicho que vaya a ser en Japón? Bueno, de ilusión también se vive...


Por cierto, también podéis leer nuestro análisis de Assassin's Creed IV en versión PS4.

Valoración

El capítulo más completo y variado de todos, que aún así no deja de acusar el desgaste de la saga. Si sois seguidores de los Assassin desde siempre, no os sentiréis decepcionados.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

Las secuencias marinas. La ambientación general es muy inmersiva.

Lo peor

No consigue librarse de los errores de IA o de cierta redundancia en la mecánica de juego.

Lecturas recomendadas