Análisis

Análisis de Battlefield Hardline

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: PS4

El mes de marzo está siendo muy prolífico en lanzamientos, y el análisis de Battlefield Hardline era, seguramente, uno de los más esperados.  La saga bélica de Electronic Arts se ha abierto a la experimentación con un ‘spin off’ en el que los soldados ceden el protagonismo a policías y criminales. El cambio se nota, especialmente, en la campaña, pero, en el multijugador, al final, igual que Vujadin Boskov y Mecano dijeron del fútbol y la rosa, una guerra es una guerra.

Battlefield Hardline se pone a la venta esta semana y os desplegamos ya el análisis de todo su armamento. Nosotros hemos podido jugar a las versiones de PS4 y Xbox One, pero también sale en PC y en dos plataformas de la pasada generación, PS3 y 360. Tras el sabor agridulce que dejó la cuarta entrega numerada, sobre todo por los problemas del multijugador, Electronic Arts quiere resarcirse con una entrega que está a caballo entre el ‘spin off’ y el statu quo.

El primer cambio apreciable es el relativo a la ambientación, pues los soldados de siempre han dejado paso a policías y ladrones. El segundo cambio se refiere al estudio de desarrollo, pues esta entrega no ha sido elaborada por DICE, sino por Visceral Games, responsables de la saga Dead Space. La cesión es lógica, pues el estudio sueco se encuentra embarcado en dos proyectos simultáneos de gran magnitud, Star Wars Battlefront y el nuevo Mirror’s Edge, que deberían tener un gran protagonismo en el próximo E3. Aun así, DICE ha colaborado en el desarrollo, y lo cierto es que el resultado es más que competente, si bien la innovación es menos de la que cabría haber esperado. Vayamos por partes, pues, como buen shooter, Battlefield Hardline tiene dos partes diferenciadas que muy poco tienen que ver la una con la otra: campaña y multijugador.

Corrupción en Miami

Empecemos con el modo Historia, cuyo enfoque nos ha sorprendido muy gratamente. Visceral Games ha querido imitar el formato de las típicas series de televisión policiacas, como Corrupción en Miami, True Detective, CSI o Justified. No en vano, los personajes de la historia están interpretados por actores reales, algunos de los cuales han participado en esas series: Nicholas González, Kelly Hu, Benito Martínez, Adam Harrington… Incluso se ha echado mano de Bill Johnson y Wendy Calhoun, director y guionista de la citada Justified.

Así pues, la campaña nos pone en la piel de Nick Mendoza, un agente de la policía de Miami que debe investigar diversos casos relacionados con el tráfico de drogas. A raíz de la llegada de un nuevo tipo de cocaína a la ciudad, llamado Hot Shot, se desata una guerra de bandas y se incide también en la corrupción de las fuerzas del orden. En relación con el estilo televisivo, si salimos de la partida y volvemos a entrar, veremos los típicos recordatorios y anticipos de ‘anteriormente’ y ‘próximamente’. Si jugamos del tirón, el juego se lo ahorra, lo cual está bien.

Lejos de la de los típicos shooters bélicos, la campaña de Battlefield Hardline apuesta por un estilo que combina con acierto el sigilo y la acción. Si se desea, se puede ir a balazo limpio, pero gran parte de la gracia está en ejercer como policía. En ese sentido, la mecánica más importante es la de la detención: podemos acercarnos por sorpresa a los enemigos y sacarles la placa para que levanten las manos y, a continuación, podamos esposarlos. Podemos encañonar hasta a tres enemigos a la vez. Antes de las misiones, se nos muestra un listado con criminales sobre los que pesan órdenes de arresto, de modo que, si los encontramos, ganaremos puntos de experiencia adicionales para desbloquear nuevas armas y accesorios. Salvando las distancias, la campaña se tiene un aire a Metal Gear: la mecánica de neutralizar a los enemigos sin matarlos, el mapa con sus conos de visión (junto con el uso de un escáner que permite marcar su posición e identificar a los sospechosos sobre los que pesan órdenes de arresto), la posibilidad de distraer su atención (lanzando casquillos de bala), la presencia de alarmas que conviene desconectar… Eso sí, la IA es bastante floja, pues, por lo general, cada enemigo está ofuscado con su cono de visión, aunque estemos deteniendo a un compañero suyo a sólo unos metros de distancia.

El avance es lineal, pero casi siempre hay más de una ruta por la que avanzar, lo cual se agradece. En ese sentido, hay un gancho de arpeo para lanzar cuerdas y trepar por ciertos lugares, así como una tirolina. La idea es buena, pero lo cierto es que está bastante desaprovechada. En el multijugador sí que da más juego.

Por supuesto, la acción tiene también una gran presencia, y el control responde muy bien. Muchos de los elementos de los escenarios son destructibles, lo que obliga a estar al loro. Cuando estamos pegados contra una cobertura, según la posición, se nos permite asomarnos por arriba, por la izquierda o por la derecha, y es algo que funciona muy bien para ser un shooter en primera persona. Eso sí, aunque Nick Mendoza casi siempre va acompañado por un segundo agente, no hay cooperativo, lo cual es una lástima. Hay también algunas secciones de conducción, consistentes en persecuciones o en ir de un punto a otro, pero no son demasiado espectaculares y el control de los vehículos, por su planitud, deja bastante que desear. Pese a la ambientación policiaca, para que nadie se olvide de que estamos ante un Battlefield, también hay algunos momentos de acción grandilocuente, con tanques o saltos desde lo alto de un rascacielos.

La campaña consta de diez capítulos y dura unas seis horas, si se va tranquilamente, tratando de detener a todos los sospechosos con órdenes de arresto. Si se va a degüello, dura menos. El argumento en sí no es nada del otro mundo, pero cumple bien su cometido y los personajes tienen carisma, a lo que hay que añadir unos escenarios bastante variados, que no se limitan a entornos urbanos, sino que se extienden a una mansión en Hollywood, el parque nacional de los Everglades o un poblado de caravanas en el desierto. El conjunto está por encima de la media del género.

Un multijugador de armas tomar

Desde el boom del juego online, casi todos los shooters juegan la mayoría de sus fichas al multijugador, que es el apartado que más horas de diversión les granjea a los usuarios. Battlefield Hardline no es una excepción y, aunque su campaña es notable, está claro que su mayor imán está en los modos online. Como sucedió con la cuarta entrega numerada, las versiones de PS4, Xbox One y PC admiten la friolera de hasta 64 usuarios, dependiendo del modo y el mapa, en contraste con los veinticuatro de PS3 y 360.

Hay siete modos de juego, todos por equipos: Atraco, Dinero sangriento, Rescate, Punto de mira, Puente, TCT: Equipo y Conquista. Los cinco primeros hacen su debut, pues están directamente relacionados con la temática de policías y delincuentes. Conviene destacar que, a pesar del cambio de ambientación, una vez sobre el terreno, bien podría pensarse que los personajes son los soldados de siempre.

En Atraco, se disputan dos rondas, de modo que los roles se invierten en la segunda. Los ladrones deben robar dos bolsas de dinero y llevarlas a un punto de extracción, mientras que el cometido de la policía es evitarlo. Dinero sangriento sigue un planteamiento similar, pero es mucho más dinámico. En medio del escenario, hay una pila de dinero, de modo que tanto los policías como los delincuentes deben ir hasta ella y coger billetes para llevárselos a su cámara (unos, como prueba del delito; los otros, como botín). Hay que tener en cuenta que sólo se pueden cargar diez fajos de billetes a la vez, con el tiempo que conlleva cogerlos, lo que, a veces, puede ser una invitación a marcharse con sólo unos pocos, para no arriesgarse a que llegue un enemigo y nos mate. A eso, añadid el hecho de que se puede ir a la base del otro equipo a robarle y que, cuando alguien cae abatido, los fajos que llevara quedan desparramados por el suelo y pueden ser recogidos. Sin duda, es el modo de juego más completo y atractivo, a kilómetros de distancia.

Rescate se estructura en nueve rondas, con muerte permanente. La policía debe entrar en un lugar tomado por los ladrones y rescatar, al menos, a uno de los dos rehenes que hay secuestrados, llevándolos al punto de extracción o eliminando a todos los rivales antes de que se acabe el tiempo. En cuanto a Punto de mira, donde también hay muerte permanente, la policía debe escoltar a un VIP, que maneja un usuario y que sólo cuenta con una pistola, hasta el punto de extracción.

El último modo específico de Battlefield Hardline es Puente, centrado en el uso de vehículos. A lo largo del escenario, hay dispersos cinco transportes (coches y camiones, fundamentalmente) que hay que tomar y poner a gran velocidad para sumar puntos. La gracia está en que los rivales también tratan de hacerlo al mismo tiempo, lo que se traduce en estratégicas persecuciones. Por ejemplo, los compañeros pueden subirse a bordo de un coche para disparar y protegerlo, pero a riesgo de que alguien los haga volar a todos por los aires con un lanzacohetes. Es el segundo modo más destacado, sin duda.

Y llegamos a Conquista y TCT: Equipo, dos modos que se han incluido por su simpleza y que, en general, nos han decepcionado bastante. En el primero, hay que tomar el control de varios enclaves del escenario (tres o cinco, dependiendo de la modalidad) para sumar puntos, evitando que el bando rival haga lo propio. El segundo es el típico duelo a muerte por equipos. En este último caso, hay un problema realmente flagrante, motivado por la presencia de hasta 64 usuarios: la reaparición (‘respawn’) está completamente rota. En la mayoría de mapas, no caben tantas personas, y eso hace que, casi siempre que reaparecemos, lo hagamos ya en plena acción, para bien o para mal. Así, puede suceder que salgamos a la espalda de un rival y que podamos acribillarlo en menos que canta un gallo o que suceda justo lo contrario y sea el enemigo el que nos convierta en un colador en un santiamén. Si no caben 64 personas, no caben. Eso por no hablar de que estamos ante las trifulcas más multitudinarias de la historia entre fuerzas del orden y criminales... Quizás convendría haber metido la tijera y haberse olvidado de vender una moto que no carbura.

En cuanto al número de mapas, hay nueve de serie, una cifra más o menos aceptable, aunque seguro que se queda en irrisoria cuando empiece la tormenta de DLC, una lacra que, en este género, se hace notar más que en ningún otro. Hay una mansión en Hollywood, el centro de una ciudad, la sede de un banco, un poblado en el desierto, una zona de edificios con un sótano que oculta una plantación de marihuana… Algunos de esos escenarios están inspirados en los de la campaña y otros se han hecho para la ocasión.

Continuista, pero lleno de opciones

Battlefield Hardline sigue a pies juntillas la filosofía de la saga, por lo que no es un shooter para todos los públicos. Lejos de la diversión frenética y directa de otros títulos, estamos ante un juego de partidas largas, por lo general, y que puede ser muy hostil de primeras incluso para un usuario medio. Si el control de la campaña es muy accesible y ágil, el del multijugador es más bien complicado, con un retroceso tremendo de las armas que obliga a estar concentrado en todo momento y a encontrar el equilibrio adecuado con el uso de los accesorios que se pueden acoplar a las armas, que se van desbloqueando progresivamente. Al margen de cuál de las cuatro clases elijamos, es importante la elección del objeto secundario, pues podemos elegir entre el gancho de arpeo, una máscara de gas, inyecciones, un desfibrilador…

Como decíamos antes, el desarrollo general de las partidas bien podría pasar por el del típico shooter de militares, algo observable, por ejemplo, en que haya herramientas de serie como el paracaídas. Eso sí, dentro de que no hay una gran innovación, nos han gustado algunas ideas. Por ejemplo, si noqueamos a un enemigo por la espalda, podemos interrogarlo para revelar la posición de sus compañeros en el mapa, lo cual hace las veces de UAV. Del mismo modo, igual que sucedía en Battlefield 4, hay que destacar la gran cantidad posibilidades que ofrecen los escenarios, merced a la destructibilidad de muchos materiales, a la verticalidad o a una cosa tan simple como la capacidad de abrir y cerrar puertas, lo que permite, por ejemplo, atrincherarse o tender emboscadas.

Los vehículos son otra parte importante de la profunda jugabilidad. Podemos pilotar coches, motos, furgonetas, aerobotes e, incluso, un helicóptero. Además, pueden subirse otras personas como pasajeros y aprovechar para disparar. Ahora bien, el manejo es bastante tosco, especialmente el del helicóptero, y las físicas no son para echar cohetes (ojo a los ‘rebotes’ de las motos contra algunas paredes). Asimismo, se penaliza de una forma absurda al conductor, que no puede disparar. Esto es molesto, sobre todo, en el caso de la moto. Por ejemplo, si vamos solos, no podemos disparar a la vez que conducimos, pero, si pulsamos un botón, se nos permite cambiar a lo que sería el asiento de atrás para hacerlo desde ahí, sin poder acelerar ni girar mientras tanto…

Una congelación intergeneracional

Battlefield Hardline hace uso del motor Frostbite 3, el estándar que emplean ya muchos de los estudios de Electronic Arts, como DICE (su creador) y BioWare. En Battlefield 4, dio un grandísimo rendimiento, pero, en esta ocasión, hay acusados altibajos, motivados seguramente por el emperramiento en seguir sacando juegos para dos plataformas como Xbox 360 y PS3, que tienen casi una década de antigüedad, un lastre para la industria que se está extendiendo demasiado en el tiempo. Esto, con la retrocompatibilidad, no pasaba…

Es en la campaña donde el motor ofrece su mejor rendimiento, debido al mayor control sobre las cosas que suceden. Los modelados de los personajes son notables, clavados a los de los actores que los han interpretado, si bien no alcanzan el nivel de excelencia de títulos como The Order 1886 o The Last of Us. Paralelamente, tanto en la campaña como en el multijugador, está la tecnología Levolution, que se traduce en una destrucción de los entornos que ya quisieran para sí muchos shooters. Se pueden romper infinidad de elementos: muros, vallas, lámparas colgantes, cristaleras… Ahora bien, el listón ha bajado notablemente en lo que respecta a los grandes sucesos que había en Battlefield 4. Si allí se podían producir derrumbes de rascacielos o tsunamis capaces de hacer encallar un barco, aquí se puede ver la caída de una grúa o una tormenta de arena, pero la espectacularidad no tiene ni punto de comparación. Eso sí, la ‘decoración’ de algunos escenarios es tremenda. Por ejemplo, en Hollywood Heights, vemos, por un lado, la ciudad de Los Ángeles totalmente iluminada por la noche y, por otro, un incendio en una colina cercana.

La acción transcurre de forma bastante fluida, a 60 fps, si bien hemos notado algún tirón y la resolución sólo alcanza los 900p en PS4 y los 720p en Xbox One. Nos han decepcionado, especialmente, los efectos de partículas. Cuando se produce una gran explosión, casi se aprecian los píxeles de la nube de fuego, algo que se hace extensible también a las chispas que saltan cuando alguien está disparando. Asimismo, las texturas al destrozar ciertas paredes cantan. En la lejanía, son bastante notorios también los bordes de sierra, igual que el ‘popping’, fácilmente apreciable al usar vehículos. Como decíamos antes, las físicas de éstos tampoco son la panacea y, en relación con ellos, molesta que, a veces, si conducimos sin estar mirando el mapa, es probable que acabemos en una parte intransitable del escenario y que salte una cuenta atrás de diez segundos antes de hacernos morir ‘porque sí’ si no regresamos.

En cuanto al funcionamiento de los servidores, éstos llevan habilitados desde hace varios días y ya hay cientos de personas jugando. Sabiendo lo que pasó con Battlefield 4, no nos atreveríamos a poner la mano en el fuego como para afirmar que no vayan a dar problemas cuando los usuarios se cuenten por miles y miles, pero, desde luego, a día de hoy, parece que EA ha tomado buena nota de sus errores y que las dos betas que se hicieron para preparar el lanzamiento han dado sus frutos. Es muy fácil encontrar partidas, ya sea por una búsqueda rápida o eligiendo entre una larga lista, y no hay desconexiones ni retardos que empañen la experiencia. En todo caso, en lo sucesivo, os iremos informando si hubiera que reseñar fallos.

El apartado sonoro presenta claroscuros. El doblaje al castellano está muy bien llevado a cabo y, en la campaña, hay algunos momentos en los que se intercalan ciertas canciones con buen tino. En el multijugador, al margen de los típicos mensajes que sueltan los ‘soldados’, que son bastante intrascendentes, hay que destacar la posibilidad de cambiar de emisora cuando vamos a bordo de un vehículo. Hay tanto canciones buenas, en especial las más rockeras, como cuestionables. Dado lo gánster de la ambientación, se ha optado por incluir algunos temas raperos, como Sound of da Police (de KRS One), que, en cuanto empiezan a sonar, generan el irrefrenable deseo de tirarse en marcha para acabar con el sufrimiento auditivo.

Buenos fundamentos, pero sin reventar la caja fuerte

Battlefield Hardline es un muy buen shooter, aunque no supone una gran innovación dentro de un género en el que ya se ha hecho casi todo. El cambio de ejércitos por policías y ladrones se deja notar en la campaña, que ofrece un magnífico equilibrio entre acción y sigilo, pero el multijugador, aunque tiene cinco modos hechos para la ocasión, es bastante continuista respecto a la cuarta entrega numerada. Puede ser muy hostil para los jugadores menos avezados, pero la profundidad de la que hace gala es tremenda. Ahora bien, el apartado técnico ha decaído respecto a la última entrega canónica y el conjunto no acaba de reventar la caja de caudales.

Valoración

Battlefield Hardline es un shooter de policías y ladrones con muy buenos mimbres, aunque no supone una gran innovación respecto a la rama militar de la saga.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

El equilibrio acción-sigilo de la campaña. La destrucción del entorno. Puente y Dinero sangriento.

Lo peor

El respawn en Equipo, por fardar de 64 jugadores. El rendimiento técnico del Frostbite 3 ha decaído.

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