Análisis

Análisis Dynasty Warriors 8

Por Francisco Javier Gomez
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Una de las sagas más prolíficas de los videojuegos trae junto a esta octava entrega ligeras mejoras y novedades, aunque sin renunciar  a los combates multitudinarios que ya son marca de la casa.

La saga Dynasty Warriors es todo un fenómeno de ventas en el mercado japonés, donde arrastra a un importante número de “jugones” con sus combates de corte arcade. Aquí, en Europa,  la serie Shin Sangokumusō (como es conocida en el país del Sol Naciente) no tiene tanto tirón, pero sustenta su éxito sobre una base de fieles seguidores que reciben con alborozo cada nueva entrega. Y a buen seguro que ninguno de ellos queda decepcionado con este Dynasty Warriors 8 que, más allá de algunos añadidos y pequeñas novedades,  vuelve a fundamentar su desarrollo en la acción pura y dura.

Dynasty Warriors 8 se desarrolla en la época de los Tres Reinos (184-200 d.C.), cuando diferentes facciones militares luchaban por hacerse con el control de China. Una época muy atractiva desde el punto de vista histórico y que el juego logra recrear a la perfección (con las lógicas licencias narrativas e históricas para darle un toque más épico y fantástico a todo el conjunto). Bajo esta atrayente ambientación controlamos a más de 70 personajes cada uno con sus habilidades y armas especiales. Junto a viejos conocidos por todos los amantes de la saga, encontramos nuevos personajes: el general Lu Su, la letal Zhang Chunhua, el calmado Wen Yang, etc. Un plantel de personajes extraordinariamente amplio que junto a un variadísimo arsenal (lanzas, hachas, mazas, etc.), hacen infinitas las combinaciones guerreros/arma. Todo un acierto.

Con tanto guerrero preparado para la guerra, está claro que la acción vuelve a ser el elemento principal sobre el que pivota el desarrollo de Dynasty Warriors 8. De esta manera, nos enfrentamos a centenares de enemigos mientras realizamos sencillos combos con los dos botones de ataque y usamos espectaculares movimientos especiales (golpes Musou y EX). Hasta aquí lo que conocíamos de anteriores entregas en cuanto al sistema de combate.

Sin embargo, Dynasty Warriors 8 añade algunas interesantes novedades que dan mayor profundidad a las multitudinarias refriegas del juego: ahora tenemos un modo Rage (Ira) con el que realizar tres tipos de ataque Musou (Sistema de Tres Puntos). Cada uno de estos ataques tiene un componente Cielo, Tierra u Hombre que hará más o menos daño a los rivales de mayor entidad según su alineación con estos elementos, funcionando como si fuera un pequeño minijuego de “piedra, papel o tijera”.

Pese a las novedades introducidas, el nuevo sistema de combate se sigue antojando algo limitado y esperábamos un desarrollo de las batallas más sofisticado a estas alturas de la saga. La verdad es que, sin llegar a funcionar mal y con ciertas posibilidades, acaba haciéndose algo monótono tras jugar varias misiones seguidas. Incluso así, el juego nos regala peleas vibrantes (especialmente con los jefes finales gracias al sistema defensa/contraataque) y momentos tremendamente vistosos (¡ojo a la espectacularidad de algunos ataques Musou!).

En cuanto a los modos de juego es cumplidor y ofrece un buen puñado de horas de acción para combatir a bases de "tollinas" el sofocante calor veraniego. La principal opción de juego es el modo Historia, donde seguimos, mediante vídeos realizados con el propio motor del juego, diferentes tramas centradas en cada una de las casas reinantes. Además de combatir para cumplir objetivos de todo tipo, podemos elegir entre diversos personajes, mejorar su armamento, seleccionar los comandantes que nos acompañarán en batalla, aumentar de nivel y personalizar las habilidades de cada guerrero, etc.

Nada que no hubiéramos visto anteriormente, aunque es cierto que se han incorporado mayor número de localizaciones (hay 40 escenarios diferentes), así como nuevas armas y habilidades para los guerreros. Un modo de juego tan completo como largo en cuanto a duración, que gana todavía más enteros al jugarse en cooperativo (pantalla partida desde la misma consola o vía Online).

Otra posibilidad es jugar al modo Libre (misiones sueltas con diferentes generales) o al modo Ambición. En este último nuestra misión es ir superando misiones y recolectar materiales para ir levantando un pequeño reino propio. Construye diferentes edificios, habla con tus generales y administra tu botín para hacer que el Emperador te considere un aliado suyo (objetivo final de este modo de juego).

Un modo Galería y una Enciclopedia con todos los datos relativos a personajes, batallas reales y la época histórica completan las opciones de juego. Pese a lo interesante que puede resultar bucear en todos estos datos, solo unos pocos podrán empaparse por completo de este fascinante universo: el juego llega en inglés. Un dato que no tendría mayor importancia sino fuera porque durante las misiones también son necesarias unas mínimas nociones del idioma de Shakespeare para saber qué hacer o qué ocurre en cada momento. Un punto negativo que al menos se ve compensado por ciertas mejoras en el aspecto visual.

Y es que es innegable la ligera mejoría de esta octava entrega en el aspecto gráfico. Todavía hay popping y los enemigos son “clones” unos de otros, pero los escenarios han ganado en complejidad y tienen más detalles que nunca. Además, el motor gráfico es capaz de poner a decenas de personajes en pantalla sin una sola ralentización. Todo este correcto aspecto visual (si perdonas el acusadísimo popping), se ve reforzado por una banda sonora muy atractiva que fluctúa entre los temas épicos y los de corte algo más roquero.

Como hemos visto, Dynasty Warriors 8 no presenta ideas revolucionarias dentro de la saga y sigue en exceso la línea de anteriores entregas, pero el mejorado sistema de combate y los nuevos personajes seguro que son elementos suficientes para contentar a los seguidores acérrimos de la serie. Para el resto de jugadores, solo se presenta como un correcto juego de acción si te va mínimamente el género del hack and slash y logras perdonar su repetitivo desarrollo.

Valoración

Pese a los personajes inéditos y ciertas novedades en el sistema de combate, el juego resulta demasiado continuista respecto a anteriores entregas. Aun así, funciona bien como título de acción directa y sin demasiadas complicaciones.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Muchos personajes y la vistosidad de sus multitudinarias batallas. Mejorado sistema de combate…

Lo peor

… aunque sigue antojándose algo limitado en el fondo. Desarrollo poco variado. Llega sin traducir.

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