Análisis

Análisis de Fable Anniversary para Xbox 360

Por Daniel Quesada
-

Versión comentada: Xbox 360

Cuenta la historia que una vez se contó una historia tan importante que hubo que volver a contarla. Con esta redundancia tan cansina, os presentamos el regreso de Fable a las consolas. El primero, el original... Pero con un lavado de cara.

Cuando uno piensa en este juego, no puede evitar que le venga a la cabeza un nombre: Peter Molyneux. Ya sabéis, ese señor que suele prometer el oro y el moro con cada nuevo juego que prepara. Después de que su proyecto Black & White no supusiera el éxito esperado, su compañía Lionhead fue a por Fable, uno de los juegos más esperados de la primera Xbox. 2004 fue el año de su lanzamiento... Y esta vez cumplió casi todo lo esperado.

Desde fuera, el juego era un action RPG de fantasía épica, con sus magias, sus espadones y demás. Por dentro, escondía mucho más: las decisiones que tomáramos con nuestro personaje modificarían el transcurso del juego. ¿Optaríamos por el camino del bien o el del mal? El resultado, aunque no tan profundo como prometía la moto que quería vender Peter, sí sirvió para conformar uno de los juegos más atractivos de esa consola. Un 94 le dimos nosotros, nada menos.

De eso han pasado diez años y, para celebrarlo, Xbox 360 recibe este Fable Anniversary, una versión mejorada de aquel juego de 2004. Mejorada, pero tampoco mucho, la verdad...

Bienvenido al Gremio de Héroes

El desarrollo de Fable Anniversary es idéntico al del juego original, así que comenzaremos por describiros este aspecto, para luego pasar a las novedades. Como recordaréis los veteranos de Xbox, en esta aventura controlamos a un chavalín anónimo, que tras el ataque a su pueblo es reclutado por el Gremio de Héroes para que aprenda a dominar las artes de combate y de magia. Tenemos que dominar tres destrezas: combate cuerpo a cuerpo, disparos con flechas y magia. Cuando pasamos la ceremonia de graduación, nos toca aceptar encargos, misiones que nos sirvan para acumular experiencia. Hay misiones de todo tipo: encontrar objetos, escoltar mercaderes, despejar una zona... A base de derrotar enemigos, recogemos orbes de experiencia. La experiencia acumulada se puede invertir en toda clase de facetas: fuerza física, resistencia, dotes de infiltración, mejor puntería, nuevos conjuros... Estos últimos son realmente variados, desde las clásicas bolas de fuego hasta embestidas, auras protectoras o espadas fantasma que nos apoyan.

Todas estas facetas que mejoremos afectan al aspecto físico de nuestro héroe, el cual se va volviendo más "cachas" si aumentamos su resistencia o se cubre de runas si dominamos la magia a fondo. En el aspecto físico también influye la equipación que vayamos encontrando y que podemos colocarnos en cualquier momento. Todo esto es bastante común en un juego de rol, pero este título añadió una vertiente muy interesante: la relevancia de las decisiones morales. Casi todo lo que hacemos en el juego afecta a nuestra "alineación" hacia la senda del bien o del mal: nos volvemos más malvados si robamos, matamos a ciertas personas o nos comemos un pollito para recuperar salud, pero también podemos ser más buenos si socorremos a los que nos lo piden o perdonamos la vida a nuestros enemigos o nos ponemos la ropa adecuada. La alineación no solo nos da acceso a porciones de juego diferentes, sino que también modifica nuestro aspecto y la forma en que nos perciben los habitantes de los pueblos.

Todo por la fama

Esto nos lleva a otro aspecto clave del juego: la notoriedad. Cuantas más hazañas cumplimos, más nos reconocerá la gente, ya sea para alabarnos o para temernos. A más notoriedad, más habilidades sociales ganamos, como saludar a la gente, lanzar una risa maligna o ligar con las "chavalas". Dichas habilidades dan pie a nuevas ventajas, ya sea conseguir un mejor trato con algunas personas o incluso casarnos. Hoy en día, estamos más acostumbrados a este tipo de matices en un juego de rol (Skyrim, Fallout o Mass Effect han usado la fórmula a fondo, cada uno a su manera), pero en su momento era algo bastante innovador. De hecho, la dinámica de juego de Fable sigue aguantando sorprendentemente bien hoy en día y nos pica a jugar nuestras cartas para ver cómo esto afecta a nuestra partida, más allá de por el mero cumplimiento de misiones.

Por supuesto, la experiencia no es tan profunda como prometía Molyneux (que si el juego entero iba a cambiar en función de lo que hiciéramos, que si no habría dos aprtidas iguales, etc.), pero resulta muy divertido ver cómo ciertas rutas se abren ante nuestros ojos o cómo los aldeanos gritan nuestro nombre al vernos pasar.

Se notan los años...

Mientras que esa mecánica ha sabido aguantar el paso del tiempo, no podemos decir lo mismo de muchos otros aspectos de Fable. En primer lugar, la navegación por los menús es bastante liosa y muchas veces no sabemos dónde cambiar tal o cual aspecto de nuestro personaje. Lo mismo sucede con los mapas: aunque indican las zonas clave, resulta confuso averiguar cómo de lejos está nuestro siguiente objetivo. Con el tiempo, vamos entendiendo el funcionamiento de la interfaz, pero desde luego no se llevará un premio por intuitiva. ¡Lo que se suda hasta descubrir cómo cambiar de hechizo!

Tampoco podemos contar muchas maravillas del sonido. Se ha recuperado el mismo doblaje al castellano del original... Lo que significa un número de actores de doblaje que se puede contar con los dedos de la mano. Resulta pesado escuchar las mismas voces una y otra vez con todos los personajes y para colmo algunos de estos diálogos muestran una interpretación bastante floja. Por suerte, el narrador sí tiene una voz muy adecuada para el papel. En aquella época no estábamos tan acostumbrados a los doblajes y cualquier adaptación a nuestra lengua se daba por buena, pero hoy aspiramos a más en ese sentido. Es que ahora somos muy maduros, ya tu sabes...

La música es muy acertada y tiene un tono lírico que se pega a nuestro cerebelo, pero se repite hasta hacerse bastaaante pesada. El último aspecto, que también fue muy criticado en su momento, es la duración del juego. A poco que tengáis dominio del género, podréis pasaros Fable Anniversary en unas 10 horitas. Sí, es bastante rejugable por el tema de las decisiones morales, pero eso también pasa con otros juegos más recientes que ofrecen campañas de 20 horas. En definitiva, se hace algo corto.

Con todo el poder de 360. Bueno, no todo.

Pero bueno, algo se habrá mejorado, ¿no? Pues sí, lo primero que se nota en esta nueva versión es el superior acabado gráfico. Los modelos de los personajes son mucho más detallados, los escenarios son algo más convincentes... Pero vamos, tampoco es para volverse locos. Xbox 360 puede rendir mucho más de lo que se muestra aquí y, para mas inri, se conservan defectos del original como los movimientos robóticos o los desplazamientos en línea recta de los personajes, que resultan muy artificiales.

Para la ocasión, se ha incluido la compatibilidad con Smartglass. Así, desde nuestro móvil podemos acceder a un mapa en tiempo real con nuestra ubicación, en el que se nos indican algunos secretos y, en puntos clave, se despliegan "pantallazos" del juego original, apra que veamos cómo ha cambiado todo. Resulta curioso, pero no lo usaréis más de un par de veces, pues más que enriquecer la experiencia, nos ralentiza un poco.

Eso sí, los siempre agradecidos logros y recompensas de avatar hacen acto de aparición (¡Sí, amigos! ¡En la Xbox original no había logros!), por lo que tenemos un incentivo extra para profundizar en la partida. Algunos de estos logros se desbloquean por avanzar en la historia, pero otros nos tientan para obtener todas las armas, los hechizos...

En definitiva, las novedades de Fable Anniversary se agradecen, pero da la sensación de que se ha desaprovechado la oportunidad de hacer algo más grande. Gráficos mejores, una navegación más optimizada y, ¿por qué no? La inclusión de algún extra (diseños conceptuales, vídeos, etc.) deberían haber formado parte de este homenaje. En su lugar, tenemos un título bastante anticuado en la mayoría de sus aspectos, aunque sigue conservando el encanto y el humor de su desarrollo. A fin de cuentas, ¿a quién no le gusta correr en calzoncillos mientras alguien grita "por ahí va Persiguepollos"?

Valoración

Los añadidos no están a la altura de las circunstancias, pero por suerte el juego original ya era lo bastante bueno como para mantener el tipo en Xbox 360.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

La variedad de retos que podemos afrontar. La personalización y la gestión de nuestra fama.

Lo peor

Está bastante enquistado en su apartado técnico.

Lecturas recomendadas