Análisis

Análisis de Funk of Titans para Xbox One

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: Xbox One

¡Por todos los dioses! El Funk se está esfumando de la antigua Grecia y solo un héroe armado con pantalones de campana y pelo afro puede recuperarlo. Es la hora de saltar con Perseo, el campeón de Funk of Titans.

La industria de los videojuegos española sigue peleando por hacerse un huequecito y, desde luego, el territorio indie parece un buen lugar para arrancar. En su momento os hablamos de los más bien fallidos Alien Spidy o Kick-Ass 2, ambos creados en España (el caso de Castlevania Lords of Shadow 2 merecería un texto aparte) y ahora se ha presentado este Funk of Titans que, a su manera, es un pionero. Ante ustedes, el primer juego español para Xbox One. Es obra de A Crowd of Monsters, que se estrenaron con Sugar Kid para iOS.

El juego tiene como protagonista a Perseo, hijo de Zeus, que ha de devolver el vigor a la fuerza más importante que hay: la del Funk. Un poco en la línea del Hércules de Disney, el juego mezcla la imaginería de la antigua Grecia con la de estilos musicales muy bailongos. Aquí hay menos gospel y más funky, todo ello aderezado con muchas gotas de humor y parodia. Ahora iremos a por ello, pero lo primero es jugar, ¿no?

Kalimera, saltimbanqui

La mecánica de juego es sencilla y se amila en un periquete: Perseo corre automáticamente y nosotros solo hemos de preocuparnos de saltar o dar espadazos cuando toque. Saltamos para evitar barrancos o llegar a plataformas altas y damos espadazos para quitarnos de enmedio a los enemigos estáticos o activar palancas. Cada nivel (de los 42 que hay en total) dura en torno a un par de minutos y el objetivo es no fallar en las pulsaciones cuando toque para que el héroe llegue a la meta. Hay mucho parecido con la saga Bit Trip Runner, aunque en este caso la mecánica es bastante simple, no solo por la menor gama de movimientos del personaje, sino también porque las trampas y su distribución son también más limitados.

A pesar de ello, hay algunas secuencias frenéticas en las que nuestro héroe salta, golpea y se catapulta a toda pastilla que resultan divertidas y estéticas. Para añadir un plus de variedad, a final de cada nivel podemos obtener 3 premios según nuestro rendimiento: Intactus, si no nos han golpeado (podemos recibir un golpe antes de morir); Vinilus, si hemos recogido todos los discos dorados del nivel; y Pegasus, si hemos recogido un item especial que nos lleva a una fase de bonificación. Por cierto, esos nombres parecen más latinos que griegos, pero en fin...

Hablando de esas fases de bonificación, consisten en montar en un "caballito motorizado" y pulsar reiteradamente el botón X para remontar el vuelo cuando nos toque, de tal forma que no nos estrellemos con los obstáculos, el suelo o el techo. Es muy parecido a clásicos de los endless run como Jetpack Joyride. Una vez terminamos un nivel, volvemos a un mapa tipo tablero, en el que se desbloquean los siguientes niveles del mundo de uno en uno. A veces, el camino se bifurca pero, incomprensiblemente, da igual la ruta que escojamos, porque al final hay que superar todos los niveles para terminar ese mundo en cuestión. Vamos, que las bifurcaciones sirven para alterar un pelín el orden y nada más.

Los 42 niveles de Funk of Titans se dividen en 3 mundos (14 niveles en cada uno): el del Pop, el del Rap y el del Rock. En realidad, su estética es más bien la de una playa, una zona helada y el Hades y lo de los géneros musicales se ciñe solo al duelo contra el Titán que nos espera al final de cada mundo: uno es popero, otro rapero y otro rockero. En breve vuelvo a ello.

En medio del camino de cada mundo, encontramos a personajes que nos cuentan su vida. El propio Zeus, Hércules y una tal Aretha, que entiendo que es un juego de palabras con Atenea. Hablar con ellos no sirve para nada, salvo para obtener 10 discos extra. Estos discos se pueden usar en una tienda, en la que compramos cascos o armas diferentes. El cambio es puramente estético, ya que ni los movimientos ni el rendimiento de Perseo cambian. Eso sí, algunas espadas sirven para abrir paso a zonas secretas.

Los momentos álgidos vienen con los 6 duelos del juego: 3 contra un grunt (un grandullón tapado con una bolsa de papel) y 3 contra los jefes finales. En todos los casos, se trata de salir airosos de quick time events disfrazados de combates y duelos de rock, pero que en el fondo no son más que secuencias de botones que hay que pulsar a toda pastilla. De todas formas, son bastante sencillos de superar.

Tienes más gracia que Aristófanes tomando un vinito

Uno de los aspectos distintivos de Funk of Titans es el humor. Los chicos de A Crowd of Monsters han llenado de referencias culturales el juego, desde el look a lo Matrix de Zeus hasta esa jefa final inspirada en Lady Gaga. La música, inspirada en el funk setentero más divertido, funciona igual de bien, pero es una pena que en todo el juego solo existan 3 temas musicales que se van alternando. Por muy buenos que sean (que lo son), acaban volviéndose repetitivos por fuerza.

Eso sí, hay que destacar la secuencia final del juego, de un gusto retro que a mí, personalmente, me ha tocado la patata. No digo más, que luego todo se "espoilea". Ojo también a las prendas con las que podemos vestir al héroe, desde cascos propios de Star Wars hasta "loros" propios de un rapero de los 90.

Perseo, el protagonista, también tiene un diseño muy divertido y no para de gritar "yeaah" y "all right" entre saltos y ataques. Aún así, es una pena que, aunque el diseño artístico sea bueno (desde los escenarios, con contraluces a lo Donkey Kong Country Returns, hasta los divertidos personajes), el rendimiento técnico no esté a la altura de Xbox One. Ningún personaje tiene animaciones faciales, los movimientos son bastante repetitivos, las secuencias de corte son idénticas en todos los enfrentamientos...

Haciendo balance, Funk of Titans nos ha parecido un título simpático, sin mayores pretensiones que hacernos pasar un rato entretenido. Pero quizá en esa falta de pretensiones está su mayor problema. Debería haber tenido más variedad, durar más (se puede superar en unas 4 ó 5 horas sin problemas) y exigirse más en lo técnico. Además, hay demasiados aspectos que están más de relleno que para aportar algo práctico. ¿Por qué los personajes secundarios no hacen algo más que soltar un par de frases sin contexto?¿Por qué los retos y las subidas de nivel del personaje (al superar esos retos) no sirven más que para adquirir más cascos sin funciones útiles?

En absoluto nos ha parecido un mal juego (a diferencia de las durísimas críticas que está recibiendo en la prensa internacional), pero le falta una vuelta de tuerca para acercarse al Olimpo. Por cierto, ya lo podéis descargar a un precio de 12,49 euros.

Antes de irnos, felicitamos a los chicos de A Crowd of Monsters por haber dado el salto a las consolas y los animamos para que sigan pelando con nuevas ideas, porque van por el buen camino. ¿Quizá uno sobre algún género musical más cañí, tipo chotis?

Valoración

Buenas ideas y una divertidísima dirección artística chocan con un producto final algo vacío. Si buscas diversión sin pretensiones, puede entretenerte.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Su innegable sentido del humor. El final es muy friki.

Lo peor

Demasiado repetitivo. No aprovecha el potencial de One.

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