Análisis

Análisis de Real Racing 3 para iOS y Android

Por David Alonso Hernández
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La pantalla táctil de nuestro dispositivo iOS o Android se cubre de asfalto y acoge las carreras de Real Racing 3, la nueva apuesta por la velocidad de EA y Firemonkeys en tablets y smartphones.

La serie Real Racing para podría ser considerada como el Gran Turismo o el Forza Motorsport para iOS y Android. Al Igual que en los simuladores de PS3 y Xbox 360, el título de Firemonkeys busca atraer a los conductores más exigentes; a aquellos que buscan algo más que un simple juego de velocidad con el que echar unas carreras rápidas con su tablet o smartphone.

Aunque con un espíritu claramente continuista, Real Racing 3 da un paso adelante en su afán por ofrecer una experiencia de conducción realista en nuestros dispositivos móviles, aunque ni de lejos al nivel de la de los títulos de Polyphony Digital o Turn 10 Studios (tampoco lo pretende), y apuesta por una bien equilibrada mezcla entre simulación y algunos toques arcade, que le convierten en un título ideal para convencer a todo tipo de jugadores.

Además, en esta ocasión Firemonkeys y EA han echado el resto y ponen a nuestra disposición nada menos que 46 vehículos reales, y de marcas como Porsche, Audi, BMW o Bugatti, circuitos míticos como Laguna Seca, Silverstone o Hockenheimring y una ingente cantidad de pruebas de todo tipo que promenten mantenernos pegados al volante durante muchas, muchas horas.

Si a esta genial carta de presentación sumamos el hecho de que Real Racing 3 puede presumir de mostrar uno de los apartados gráficos más impresionantes que hemos visto jamás en un dispositivo móvil, y de que -según vemos en Apple Store y Google Play- la descarga del título es totalmente gratuita, es imposible no sentirse tentado a instalarlo en nuestro móvil o tablet.

Sin embargo, y sin desmerecer el genial trabajo de Firemonkeys y EA, pronto descubrimos que en Real Racing 3 no es pintura metalizada todo lo que reluce, y que -tras esta aparente gratuidad- realmente se esconde un desarrollo freemium, o "apoyado" en las microtransacciones, que "engancha" a nuestros vehículos un remolque un tanto pesado. ¿Qué cuánto? Vamos a comprobarlo.

El Plan PIVE llega a Real Racing 3

Al contrario que en las anteriores entregas de Real Racing, que tenían un precio fijo, "la mano" de EA en esta tercera entrega hace que, cómo decíamos, el acceso al juego completo sea totalmente gratuito. Vamos, que ni el plan de ayudas del gobierno para incentivar la compra de vehículos nuevos... Bueno, tampoco es tan chollo (ni Real Racing 3 tampoco). 

Nada más empezar contamos con una pequeña cantidad de dinero, unas pocas monedas de oro, un garaje vacío y muchas ganas de hacernos un hueco en el mundo del motor "táctil", algo para lo que -evidentemente- necesitamos un coche. Por supuesto, (maldita crisis) con nuestro limitado presupuesto inicial sólo podemos acceder a utilitarios deportivos de gama media (sobre todo si los comparamos con los otros "pepinos" que incluye el juego). En nuestro caso nos decantamos por un "modesto" Ford Focus RS.


Con nuestro flamante vehículo "a estrenar y con todos los extras" ya podemos encarar las primeras competiciones de Real Racing 3, que consisten en una serie de pruebas de bajo nivel y entre las que hay carreras, pruebas de aceleración, de resistencia tandas de eliminación.

En este aspecto no hay nada que objetar y, gracias a los diferentes tipos de control y a las ayudas en la conducción (que podemos activar o desactivar a voluntad), es fácil dejarse llevar y disfrutar al máximo de las primeras competiciones, que son realmente divertidas y sirven para comprobar todas las virtudes del juego, como lo bien que manejan los vehículos, el elevado número de participantes en pantalla, el apabullante apartado técnico  o las posibilidades del juego online asícrono, que registra las marcas de nuestros amigos e incluye sus "vehículos fantasma" en las carreras. Todo un puntazo.

Desgraciadamente, y al igual que en la dura realidad cuando -por ejemplo- circulamos emocionados por la A6 a 120km/h y, al comenzar el ascenso al Puerto de los Leones, vemos como los 45 CV de nuestro Ford Fiesta del año 87 (muy cuidado, siempre en garaje. Mejor ver) empiezan a "toser" y el motor amenaza con salirse del capó mientras nosotros luchamos por mantener una velocidad no denunciable (a la baja), la diversión inicial en Real Racing 3 pronto puede convertirse pronto en frustración si no somos unos conductores muy, pero que muy pacientes.

Y es que aquí no valen los clásicos trucos como prescindir del aire acondicionado aunque fuera se superen los 40 grados, bajar un par de marchas para aprovechar el par motor u "olvidarnos" de los 90 kilos de suegra en el baño de la última estación de servicio para reducir peso. En Real Racing 3, si queremos rendimiento rápido y efectivo, toca rascarse el bolsillo.

¿Y cuántas horas de taller dices que son?

Cómo venimos adelantando desde el comienzo de este análisis, uno de los aspectos más controvertidos de Real Racing 3 es su salto al modelo de distribución free-to-play, algo que para algunos puede ser un acierto y para otros, no tanto.

En nuestro caso, y tras muchas horas invertidas en sus distintas competiciones, creemos que -en este caso en particular- el desarrollo del juego queda demasiado condicionado por este modelo de negocio, ya que, aunque es posible avanzar sin pasar por caja, debemos armarnos de paciencia (mucha) si queremos evitar a toda costa su sistema de micropagos.

Como en el mundo del motor real, todo en Real Racing 3 se consigue con pericia y "manos" pero, también, con dinero y horas de taller, algo que en el juego de Firemonkeys se cumple literalmente, ya que para acceder a pruebas en concreto y a los vehículos más potentes necesitamos ingentes cantidades de dinero y, además, monedas de oro con las que acelerar el mantenimiento y reparaciones de nuestros coches.

Y es que, al elevadísimo precio de algunos vehículos (que nos obligan a repetir pruebas hasta la saciedad si queremos que, al menos, nos atiendan en el concesionario), hay que sumar la obligatoriedad de reparar los desperfectos, realizar el mantenimiento o potenciar los vehículos, trabajitos que tardan tiempo real en el taller virtual.

Así, un simple cambio de aceite o de neumáticos, que tenemos que realizar con cierta periocidad, tarda unos minutos de tiempo real en completarse, por lo que -durante ese tiempo- no podemos acceder a nuestro vehículo.

Contra mayor es la "faena" a realizar, más tiempo tenemos que esperar, por lo que -sobre todo cuando disponemos o dependemos de un único vehículo para progresar- tenemos dos opciones: o ponernos a leer Hobby Consolas en versión digital en nuestra tablet mientras los mecánicos terminan su trabajo, o desembolsar una determinada cantidad de monedas para hacer que el proceso sea inmediato.

El problema es que el único lugar donde abundan de verdad estas monedas "aceleradoras" es en la tienda virtual de Real Racing 3, por lo que si la paciencia no es nuestra mayor virtud y no queremos repetir pruebas una y otra vez para conseguir dinero, ni tampoco estamos dispuestos a dejar de jugar porque el tiempo de taller se alarga demasiado, sólo nos queda la opción de transigir con sus sistema de microtransacciones, algo que puede desembocar en un precio final realmente desorbitado.

Este planteamiento freemium tira por tierra el espíritu "para todos" de Real Racing 3, que destaca por su facilidad de manejo y sus grandes posibilidades de personalización en el control, y hacen que afrontar "en serio" su modo único y principal modo de juego esté sólo al alcance de los conductores más pacientes, o de aquellos que estén dispuestos a dejarse un pico en conseguir dinero y monedas de oro.

Llevando nuestro dispositivo al límite

Por supuesto, el modelo free-to-play también tiene sus ventajas y no podíamos terminar este análisis sin dedicar un apartado exclusivo al impresionante apartado técnico de Real Racing 3, y que -gracias a su acceso gratuito- cualquiera puede disfrutar y, de paso, comprobar de lo que es capaz su tablet o smartphone.


El modelado de los vehículos y su detalle es excepcional, haciendo palidecer a muchos juegos para consolas mucho más potentes que nuestro dispositivo móvil. Esta obsesión por el detalle se traslada también al habitáculo, y la vista de cabina nos permite disfrutar de unos interiores tan currados que sólo les falta el ambientador de pino colgando del retrovisor para parecer reales.

Si no nos gusta esta vista hay 3 más disponibles (dos interiores y una exterior). Desde cualquiera de ellas disfrutamos de unos circuitos trasladados fielmente, con unas texturas muy trabajadas y con una fluidez general más que correcta en dispositivos potentes, algo que se ha conseguido prescindiendo de ciertos elementos de atrezzo, pero sin que en ningún momento tengamos la sensación de que competimos en circuitos "fantasma".

En definitiva, se podría decir que estamos ante uno de los mejores trabajos en el plano técnico que hemos visto nunca en un juego para tablet o móvil, y ya sólo por eso merece la pena que, al menos, le echéis un vistazo a Real racing 3, aunque no os interesen demasiado los coches o no estéis del todo de acuerdo con su modelo de distribución.

Valoración

Real Racing 3 es un excelente juego de velocidad que exprime al máximo la potencia de nuestros dispositivos móviles. Sin embargo, el modelo de negocio free-to-play y las micro-transacciones arruinan bastante la diversión.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

Vehículos y circuitos reales, cientos de pruebas, un buen control y un apartado técnico brillante.

Lo peor

El elevado precio de los coches y mejoras, y las esperas... si no cedemos a los micro-pagos.

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