Análisis

Análisis "roller" de Jet Set Radio

Por Daniel Quesada
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La línea de juegos Heritage Collection de SEGA se estrena con uno de los clásicos más recordados de Dreamcast: Jet Set Radio. Él enseñó a muchos que el grafiti no era un tipo de pasta y que los videojuegos también podían ser un poquito canallas.

Hace doce años, la fugaz eclosión de Dreamcast fue un hervidero de títulos revolucionarios, que no tuvieron miedo de arriesgar. Uno de ellos fue Jet Set Radio, que se atrevió a revolucionar los juegos de patinaje tipo Tony Hawk dándonos libertad para explorar y vistiendo todo el conjunto con una técnica muy arriesgada por aquel entonces: el cel-shading.

Mientras la mayoría de los desarrolladores buscaban una representación cada vez más realista en los videojuegos, los creadores de este título optaron por algo insólito: convertir el entorno en una enorme película de dibujos animados. Era una manera de representar una inspiración rebelde y transgresora en el juego, que tuvo su máxima inspiración en la banda sonora: el J-Pop, el funk o el trip hop se fusionaban en una de las selecciones musicales más insólitas (y pegadizas) que había conocido el sector.

Un cambio de look para Tokio

El Jet Set Radio que nos acaba de llegar es el mismo que vimos en Dreamcast, pero con gráficos en HD y un par de extras: la banda sonora original y la del posterior Jet Set Radio Future, además de un interesantísimo documental tipo "así se hizo". El resto permanece igual: nuestra misión es elegir a uno de los miembros de la banda GG para recorrer los niveles de Tokyo-to, una ciudad que fusiona Tokio y Nueva York y añade un aire futurista.

Nuestro objetivo en cada misión suele ser encontrar los grafiti de las bandas rivales y pintar los nuestros encima. Estos grafiti pueden estar en cualquier punto del mapeado, así que hemos de desplazarnos con nuestros patines de la forma más efectiva posible: agarrándonos a los coches, grindando por las barandillas, saltando desde las rampas...

El patinaje tiene mucho más peso que los grafiti y precisamente por eso resulta molesto ver lo mal que ha envejecido el control. Nos desplazamos con el stick, con un botón saltamos, con un gatillo aceleramos y con otro pintamos los grafiti. El problema es que el gatillo de pintar grafiti es el mismo que el de recolocar la cámara detrás de nosotros. En ciertos niveles nos toca pintar los grafiti en la espalda de los rivales, pero si no estamos lo bastante cerca de ellos (muy, muy cerca), en vez de pintar conseguiremos que la cámara se mueva y perdamos de vista a nuestro objetivo. Frustrante es la palabra.

Pero lo peor es que resulta muy difícil patinar y grindar con precisión en Jet Set Radio. En muchas ocasiones es imprescindible saltar de una barandilla a otra, pero es más una cuestión de suerte que de habilidad el que nuestro personaje salte en la dirección adecuada y se "imante" a la barandilla. Unid a eso el hecho de que hay policías (con el cansino de Onishima a la cabeza) que no dudarán en dispararnos si nos ven, que necesitamos encontrar botes de spray para pintar y que todos los niveles son contrarreloj y entenderéis lo estresados que tienen que estar los GG. Un juego que podría ser muy ameno y relajante se convierte en una experiencia bastante desesperante en ciertos niveles. No es en todos, pero fastidia.

Respecto a los grafiti, estos se pintan siguiendo sencillos movimientos con el stick, que se van complicando poco a poco pero nuncan resultan difíciles de asumir. El tamaño del grafiti nos da una pista sobre el número de movimientos que tendremos que ejecutar. algunos, incluso se pueden pintar de una pasada.

Siente el ritmo del Profesor K

Ya hemos soltado la bilis, pero ahora toca hablar de lo bueno del juego, que es mucho. Como comentamos, la estética y el sonido son realmente potentes y siguen impactando en la actualidad. El colorido y diseño estilizado de Beat, Gum y compañía lucen mejor que nunca en HD. Es verdad que las texturas desmerecen, pero visto todo en movimiento (molan las coreografías tan "smooth" de los personajes) tiene más clase que muchos juegos actuales.

La banda sonora corre a cargo del Profesor K, el locutor de una emisora de radio pirata que hace las veces de narrador. Durante las partidas, la música se va remezclando como si fuera una emisión de radio real. Eso, unido a los mensajes "vacilones" del Profesor K, da mucha vidilla a las partidas. Es verdad que en los niveles más largos se hacen un poco pesadas las músicas más extravagantes, pero quedan genial en sesiones de juego cortas.

Otro aspecto que anima las partidas es el coleccionismo. Podemos encontrar muchos items escondidos por la ciudad, que desbloquean música. Pero también es posible "coleccionar" miembros para nuestra banda, que nos retan al final de ciertos niveles. Cada uno tiene un nivel de potencia, técnica y grafiti, así que hay que elegir bien en función de cada nivel.

En resumen, Jet Set Radio sigue tan fresco como siempre en lo audiovisual y se entiende cómo sentó cátedra en el apartado gráfico. Su planteamiento de juego también fue precursor para títulos posteriores como Skate, mientras que la jugabilidad nos demuestra que con el paso de los años se nos ha ido tratando mejor a los usuarios. Una pena que no se hayan revisado esos defectos, proque en conjunto merman la experiencia y a veces nos hacen olvidar lo grandes que fueron y son las piruetas canallas de los GG.

Valoración

Aunque en lo jugable no ha envejecido muy bien, todo estudioso del mundo del videojuego debería probar Jet Set Radio, cuyo carisma sigue intacto hoy en día. Pero no podemos obviar el hecho de que, como juego, tiene varios puntos flacos...

Hobby

69

Aceptable

Lo mejor

Su estética, pero sobre todo su música. Todo el juego tiene un aire de descaro muy divertido.

Lo peor

El control es impreciso. Se ponen demasiadas trabas a que nos lo pasemos bien explorando.

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