Análisis

Análisis de Xenoblade Chronicles X

Por Roberto J. R. Anderson
-

El rol japonés de Xenoblade Chronicles X llega en exclusiva a Wii U. Un juego que destaca por el colosal tamaño de su mundo abierto dividido en cinco continentes, y en el que la exploración es el núcleo de la jugabilidad.

Desde que se reveló su existencia, Xenoblade Chronicles X ha sido uno de los juegos más prometedores y esperados de Wii U. Tras deslumbrar en la antigua Wii con su predecesor (que este año ha sido adaptado a New 3DS), que fue considerado por muchos el mejor juego de rol japonés de la anterior generación, el equipo de Tetsuya Takahashi (creador también de Xenogears y Xenosaga) ha querido llevar mucho más allá los planteamientos que tanto cuajaron en aquel título y crear uno de los juegos más ambiciosos que se han visto en una consola de Nintendo.

Si en el primer Xenoblade viajábamos a lo largo de los enormes cuerpos de dos colosos, en este tenemos un planeta entero a nuestra disposición. De hecho, cada uno de los cinco continentes que forman dicho planeta tiene por sí solo un tamaño comparable al de aquel primer Xenoblade en su totalidad. Eso sí, argumentalmente esta entrega no está conectada a la anterior, y se desarrolla en un universo diferente. En este sentido, los Xenoblade son un poco como los distintos Final Fantasy (en cuyas entregas de SNES también trabajó Takahashi, por cierto): son juegos con ambientaciones, historias y personajes diferentes, pero con puntos en común como su sistema de combate y la presencia de las simpáticas criaturas nopon.

Por la supervivencia humana

Estamos a mediados del siglo XXI, y dos razas alienígenas con tecnología muy avanzada han luchado por motivos desconocidos en la órbita de la Tierra y la han destruido por completo. Antes de que la tragedia se consumase, un gran número de humanos consiguió escapar de la Tierra a bordo de la Ballena Blanca, una enorme nave cuyo propósito es buscar un nuevo planeta en el que establecerse para que nuestra especie pueda sobrevivir. Tras dos años de viaje, la Ballena Blanca se ve obligada a realizar un ataque forzoso cuando una de las razas alienígenas que acabó con la Tierra les encuentra y ataca en el espacio. El planeta al que llegan es Mira, un lugar lleno de misterios que ahora deben convertir en su hogar.

Al llegar a Mira, estos humanos despliegan una grandísima unidad residencial que convierten en su nueva ciudad, bautizada como Nueva Los Ángeles (NLA). Esta urbe venía preparada en la Ballena Blanca, e incluye todo tipo de edificios, instalaciones, restaurantes, parques y muchas más cosas. Es una de las ciudades más grandes que hemos visto en un juego de rol, está dividida por distritos y poblada por un número muy elevado de personajes: os llevará horas hablar con todos.

La organización militar BLADE es la que lleva las riendas en esta ciudad y actúa para garantizar la supervivencia de la comunidad humana en un planeta desconocido y potencialmente hostil. Entre sus muchas tareas, BLADE tiene dos prioridades esenciales: obtener toda la información posible del planeta Mira, y recuperar los fragmentos del Arca de la Vida que quedaron desperdigados durante el aterrizaje forzoso de la Ballena Blanca. En el Arca de la Vida se encuentran muchos humanos que viajaron en la nave en estado de letargo, esperando a ser despertados en un nuevo hogar, por lo que es fundamental ponerlos a salvo lo antes posible.

Elma, una de las integrantes más eficientes de BLADE, encuentra y despierta de su letargo a nuestro protagonista (al que previamente editamos y elegimos si es hombre o mujer) dos meses después del aterrizaje en Mira, por lo que la comunidad de NLA ya tiene una idea de cómo es el planeta aunque aún quedan muchísimas incógnitas. Una vez llegan a la ciudad, tanto Elma como Lin (una joven y prodigiosa ingeniera a la que también se le da bien el combate) invitan a nuestro personaje a unirse a BLADE, y aquí comienza esta gran aventura. A diferencia del primer Xenoblade, en esta entrega el personaje principal tiene una personalidad y trasfondo mucho menos definidos, y la trama gira más en torno a otros personajes como Elma y Lin.

Un gran mundo

El mayor punto fuerte del juego es su inmenso planeta, dividido en cinco continentes gigantescos y muy variados: la rocosa Primordia (el continente inicial, donde se encuentra NLA), la boscosa Noctilum, la desértica Oblivia, la blanca Sylvalum y la volvánica Cauldros. Explorar a fondo cada uno de estos continentes y descubrir todas sus sorpresas os llevará muchas horas.

A la hora de explorar, el GamePad es una herramienta realmente útil. En su pantalla visualizamos los mapas de los continentes divididos por sectores hexagonales: en algunos sectores hay emplazamientos donde podemos colocar sondas exploratorias si damos con ellos, y al hacerlo recibimos información de varios sectores adyacentes. Cada sector cuenta con un amplio espacio por recorrer, y en cada uno de ellos hay alguna cosa que hacer: realizar una misión opcional, derrotar a un enemigo especial o encontrar algún botín concreto. Cada vez que coloquéis una sonda o completéis la tarea correspondiente a algún sector, vuestro porcentaje de exploración aumentará, lo cual es muy importante ya que algunas misiones principales piden un tanto por ciento mínimo explorado de un continente para poder aceptarlas.

Explorar y encontrar las rutas apropiadas lleva su tiempo, y en muchas partes del juego es obligatorio hacerlo para poder avanzar, lo que para algunos jugadores será un placer y para otros un calvario. Viajar a lo largo de continentes tan grandes puede hacerse muy lento, y a menudo tendréis que dar muchas vueltas hasta encontrar el emplazamiento en el que colocar la siguiente sonda o cualquier otra cosa que estéis buscando. Además, Mira es un mundo más salvaje de lo que podáis imaginar, repleto de criaturas de todos los tipos y tamaños. Algunas de ellas son pacíficas y no os atacarán a menos que lo hagáis vosotros, mientras que otras se os echarán encima si os ven u os oyen. A menudo tendréis que ir con cuidado de no ser detectados por enemigos de mayor nivel que el vuestro, porque si lo hacen recibiréis una muerte casi segura ya que suele ser difícil huir con vida. Por este motivo, a veces los paseos por Mira pueden volverse un poco frustrantes, aunque esta permanente peligrosidad contribuye a hacernos entender que somos sólo unos pequeños seres recién llegados a un brutal ecosistema que nos supera. Y por si fuera poco, el clima cambia constantemente en Mira con repentinas lluvias y tormentas, las cuales afectan directamente a la efectividad de nuestras armas y a la salud de nuestros personajes. 

Ciertamente, el sentido de exploración es lo que mejor define a Xenoblade: la primera entrega ya iba en esta dirección, pero el nuevo juego apuesta por ella con una convicción mucho mayor aún. Es un juego más lento y menos accesible para quienes no estén habituados a juegos de rol de ritmo pausado.

El sistema de combate

Para enfrentarnos a estos peligrosos animales indígenas y a los enemigos que se cruzan en nuestro camino, contamos con un sistema de combate que continúa la senda marcada por el primer Xenoblade, y que combina de manera magistral la acción en tiempo real con una gran variedad de comandos de movimiento puramente roleros. Podemos llevar hasta cuatro personajes al mismo tiempo (a escoger entre muchos miembros de BLADE y otros aliados que se nos van uniendo, aunque en casi todas las misiones tienen que ir obligatoriamente ciertos personajes): controlamos directamente a uno y la CPU maneja a los otros tres de manera muy eficaz.

El elemento más importante a la hora de pelear es el de las "artes", una serie de movimientos tanto de ataque como de apoyo que podemos asignar a nuestros personajes y desarrollar para potenciarlos y hacerlos más efectivos. Además, algunas artes de ataque son más efectivas si atacamos a nuestro enemigo de lado o por la espalda, lo cual aporta un gran dinamismo a las batallas. Dependiendo de la clase que escojamos en el menú (podemos cambiar de clase en cualquier momento y llegar a dominar varias), tenemos acceso a distintas artes y habilidades, y también a diferentes tipos de armas. Nuestro personaje cuenta siempre con un arma de fuego para las largas distancias y otra para el cuerpo a cuerpo, y muchas veces la clave de los combates está en alternar entre ellas de la mejor manera.

Misiones

Hay siempre montones de cosas para hacer en Xenoblade Chronicles X, y el juego nos da una gran libertad para hacer muchas de ellas en el orden que prefiramos. Hay distintos tipos de misiones, todas ellas con diversas recompensas, y pueden incluir tareas como derrotar enemigos, hablar con personajes, llegar a localizaciones concretas y obtener objetos.

  • Misiones principales. Son las que hacen progresar la historia, y en ellas vamos descubriendo el alcance de la trama, llegando a nuevos lugares de Mira y conociendo tanto a aliados como a enemigos. A lo largo de estas misiones iréis estableciendo contacto con otras especies inteligentes que habitan Mira (algunas están ahí desde tiempos inmemoriales y otras también son recién llegadas) como los nopon (criaturas simpáticas y regordetas que ya aparecieron en el primer Xenoblade), las crueles y hostiles razas de los ganglion y los prones, y los bondadosos ma-non (cuya tecnología es de las más avanzadas de la galaxia y que se convierten en apasionados amantes de la pizza al conocer Nueva Los Ángeles), entre otras. La aventura principal, aunque no tiene tanto peso en el juego como la del primer Xenoblade, nos ha gustado e incluye muy buenos giros argumentales y grandes momentos.

 

 

 

  • Misiones de afinidad. La mayoría de ellas son opcionales, pero algunas en concreto son obligatorias ya que superarlas son requisito para aceptar varias misiones principales. Cada una de estas misiones se centra en alguno de los personajes (ya sea uno de los principales como Elma, Lin o nuestro amigo nopon Tatsu, o también otros más secundarios de las filas de BLADE), y nos permiten conocer mejor sus personalidades y motivaciones, además de incrementar el nivel de afinidad entre nuestros personajes.
  • Misiones secundarias. Para aceptarlas hay que encontrar en la ciudad o en las tierras salvajes de los continentes a los personajes que las proponen. Por lo general son más sencillas que las de afinidad, y os ayudarán a conocer mejor el planeta y su entorno.
  • Misiones simples. Se aceptan en uno de los paneles de BLADE en Nueva Los Ángeles, y son las típicas misiones básicas de encontrar una serie de objetos o derrotar un número determinado de criaturas de una misma especie, entre otras tareas por el estilo.

 

Cuantas más misiones de afinidad y secundarias superéis, más aumentará vuestro porcentaje de exploración de Nueva Los Ángeles y de los cinco contienentes. Superar todas las misiones del juego es un desafío casi inabarcable al alcance de muy pocos, que puede llevar cientos de horas.

Los Skells

 

Como ya sabréis, uno de los aspectos más llamativos del juego es la presencia de unos mechas (vehículos robóticos gigantes y pilotables) al estilo de animes como Gundam conocidos como Skells, que podemos usar para explorar el planeta con mayor comodidad y para incrementar nuestro poder en los combates. Sin embargo, esta función no está disponible desde el principio, y tendréis que jugar como mínimo 30 horas para poder pilotarlos.

 


 

Los Skells están reservados a miembros veteranos de BLADE que han mostrado su valía. Tras haber avanzado lo suficiente en la aventura principal podemos realizar una serie de pruebas de aptitud (una por cada una de las ocho brigadas de BLADE) para demostrar que somos miembros competentes en todas las ramas de la organización, y tras conseguirlo recibimos nuestro primer Skell. La mayoría de estas pruebas son bastante fáciles (derrotar a ciertos enemigos, cumplir alguna misión secundaria, utilizar nuestras sondas exploratorias para recaudar una cifra alta de ingresos, etc.), pero tenemos que reconocer que hubo una que sí se nos atragantó durante horas y nos pareció demasiado pesada: en ella había que reunir ciertos objetos a lo largo de escenarios de los tres continentes, y uno de ellos era especialmente raro (finalmente lo encontramos tras patearnos Oblivia durante cinco horas). Hay más misiones de estas características en el juego (la mayoría opcionales, por suerte) que se hacen pesadas, porque son como buscar una aguja en el gigantesco pajar que es Mira.

 

 

Una vez nos hacemos con el Skell, la sensación de progresión y la satisfacción son muy grandes. Después de haber ido a pie durante tantas horas en unos entornos tan hostiles, pasamos de sentirnos vulnerables a sentir que por fin empezamos a dominar el planeta y a alzarnos por encima de todos esos bicharracos en la cadena alimenticia. Los Skells tienen una gran potencia de ataque y artes de lo más devastadoras, sobre todo si las equipáis con buenas piezas. Además, la exploración se vuelve más sencilla ya que nos movemos más rápido (incluso podemos convertir el Skell en vehículo sobre ruedas, como si fuera Transformers) y saltamos mucho más alto. Lo mejor es que al cabo de varias horas más de aventura podemos incluso incorporar tecnología de vuelo a los Skells, lo cual supone un paso más en la progresión y nos permite alcanzar muchos más lugares.

 

Sin duda es un acierto que los Skells no estén disponibles desde el comienzo y que haya que sudar hasta hacerse con uno, porque es algo que contribuye enormemente a sentir que vamos evolucionando poco a poco en tan peligroso entorno. Y también es una idea brillante incluir algo como los Skells en un juego de estas dimensiones, ya que se mueven como pez en el agua en unos escenarios tan amplios.

Multijugador y funciones sociales

 

Podemos compartir el gran mundo de Mira con otros jugadores, tanto desconocidos como de nuestra lista de amigos. Cada vez que iniciamos el juego nos unimos a una patrulla, y si queremos podemos realizar misiones en línea con compañeros de patrulla para que hasta cuatro jugadores derrotemos juntos a enemigos. Algunos objetos y materiales sólo pueden conseguirse a través de estas misiones cooperativas.

 

 

También es posible reclutar temporalmente a los personajes de otros jugadores para que nos ayuden en nuestra aventura. Además, también nos llegan notificaciones con los logros obtenidos por nuestros compañeros de patrulla en sus partidas, y podemos intercambiar mensajes gracias a MiiverseEl juego incluye también clasificaciones con los jugadores que mejores tiempos han conseguido en las misiones y que mayores hazañas han llevado a cabo.

Apartados visual y sonoro

 

El juego está lleno de paisajes sobrecogedores, y la distancia de dibujado alcanza tanto que es posible ver elementos geológicos a los que tardaríais más de una hora en llegar caminando. Es cierto, eso sí, que algunos elementos (personajes, vehículos, enemigos) a veces aparecen repentinamente, cosa que no ocurre con las montañas por ejemplo. Además, podemos atravesar mágicamente algunos de ellos como los coches y los habitantes de Nueva Los Ángeles. Sin duda lo que más cuidado está es el propio mundo y su magnífico diseño, y nunca olvidaréis sus cinco continentes tras jugar al juego.

 


 

La banda sonora incluye melodías muy buenas del compositor de animes tan populares como Ataque a los Titanes y Kill la Kill. Muchas de las canciones están cantadas (algunas con voz masculina y otras con voz femenina) y funcionan bastante bien, aunque en su contra hay que decir que algunas se repiten demasiado. Por otra parte, hay que criticar que (aunque los textos están en castellano) el juego sólo incluye voces en inglés y prescinde del doblaje original japonés. Esto supone un paso atrás injustificable respecto al primer Xenoblade de Wii, que sí nos dejaba elegir entre los dos doblajes, y es un punto negativo para los que preferimos la versión original. Dicho esto, también hay que decir que las voces en inglés son de calidad, y la mayoría de los personajes están doblados de manera apropiada.

Conclusiones

 

Podríamos decir muchísimas más cosas sobre este colosal juegazo, pero no acabaríamos nunca y será mejor que descubráis algunas de ellas vosotros mismos. Sus muchas posibilidades y su gran mundo os abrumarán al principio, pero poco a poco os iréis habituando y sacando provecho de las numerosísimas cosas que tiene que ofrecer.

 


 

Si sois jugadores casuales, con poca experiencia en el género del rol o demasiado acostumbrados a los juegos ágiles, es muy probable que perdáis la paciencia pronto con Xenoblade Chronicles X. Pero si vais en busca de un gran juego de rol con unas mecánicas muy profundas en el que avanzar lentamente, deberíais probarlo sin ninguna duda. Incluso para los amantes del rol puede llegar a hacerse pesado por momentos (especialmente las primeras horas), pero si le dedicáis tiempo es muy posible que acabéis rindiéndoos a sus muchas virtudes. A nosotros nos ha ido enamorando más cuanto más avanzaba nuestra partida, aunque hay que reconocer que no todos los tramos están igual de inspirados y hay ciertos momentos que pueden hacerse un poco tediosos.

 

Pero sin duda estamos ante uno de los juegos de rol más destacables de la actual generación, con muchas ideas geniales (esos Skells nos han conquistado) y uno de los mundos mejor construidos que se han visto en un videojuego. Si os atrae su planteamiento y valoráis lo que supone una larga experiencia en la que las grandes satisfacciones llegan poco a poco, este es el juego por el que vale la pena adquirir una Wii U.

 

Valoración

Supera a su excelente predecesor en muchos aspectos y lleva la exploración a otro nivel con uno de los mundos más completos y mejor diseñados que se han visto. La aventura tiene algunos altibajos, pero siempre hay cosas por descubrir en Mira.

Hobby

93

Excelente

Lo mejor

Un mundo inmenso con una increíble sensación de libertad. Gran jugabilidad y uso del GamePad.

Lo peor

A muchos les parecerá demasiado lento. Algunas misiones tediosas. Voces sólo en inglés.

Lecturas recomendadas