Análisis

Crítica de Alacrán enamorado

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Alacrán enamorado cuenta la historia de Julián, un chico de barrio que es captado por un grupo de violentos neonazis liderado por un carismático personaje llamado Solís. Julián empieza a entrenar en un gimnasio y se ve transformado por la disciplina del boxeo, la nobleza de su entrenador y el amor de una joven.2013 - DIRIGIDA POR: Santiago Ahuanojinou Zannou - PROTAGONIZADA POR: Álex González, Miguel Ángel Silvestre, Judith Diakhate, Carlos Bardem, Hovik Keuchkerian, Juan Carlos Vellido, Javier Bardem. Ya en cines.

Cuando leí la sinopsis de esta película, vi el cartel y me documenté para hacer esta crítica, me di cuenta de lo pernicioso que es tener demasiada información antes de visionar una obra de este tipo. A poco que os suceda lo mismo que a mí tendréis dos prejuicios muy grandes que estigmatizarán y mediatizarán vuestra percepción de Alacrán enamorado: de un lado, pensaréis que esto es una suerte de American History X a la española y del otro que será una ñoñería insufrible, como un episodio de Hermano mayor alargado pero con un romance para agravar aún más la comparación.

Pues ni una cosa ni la otra: la historia se desenvuelve sin trampa ni cartón mostrando la evolución del personaje de Julián y dejando de lado efectismos. La mayor de las violencias puede estar contenida en las palabras y las heridas más dolorosas pueden ser las que ya no sangran, como le sucede a nuestro personaje con sus tatuajes.

Dirección de actores

Santiago Zannou, el responsable de El truco del manco, gracias a la cual obtuvo el Goya a la mejor dirección novel en la 23ª edición de los premios, dirige y coescribe el guión de Alacrán enamorado esta historia de superación basada en la novela de Carlos Bardem del mismo título que fue publicada en 2009.

No sé si su trabajo será galardonado, pero merece varias alabanzas por los siguientes méritos: en primer lugar conseguir centrar la historia en un personaje que crece con la interpretación de un cada vez más interesante Álex González (a quien veremos en breve en Combustión), en segundo lugar, librar a Miguel Ángel Silvestre del lastre que para su carrera como actor suponía hacer siempre el mismo papel de macho ibérico y, en tercer lugar, conseguir crear una historia con ritmo, bien construida, que deja poso.


Carlos Bardem es Carlomonte, un exboxeador que da clases en el gimasio al que acude Julián y es precisamente el personaje más endeble de la cinta, aunque podría haber sido el más interesante. Era un caramelo demasiado atractivo, pero de haber dejado el papel en manos de un actor con más profundidad la película habría ganado enteros.

Que su hermano Javier Bardem realice un cameo es un buen reclamo publicitario, pero no por ello deja de aportarle mucho la cinta con su interpretación del ideólogo y agitador de masas Solís. Su presencia está muy bien justificada y hace más grande la película.


Cine e ideología

Volviendo al inicio de la película me gustaría hablar de los créditos. En ellos se muestran imágenes del ataque de un grupo de neonazis a un grupo de personas, en cámara lenta y con las imágenes viradas a una tonalidad rosácea. Hay algo en estos créditos que deja al espectador extrañado y no tiene nada que ver con su contenido sino con su forma.

El color rosa es el del apaciguamiento por naturaleza, tanto es así que incluso ha habido experimentos en los que este color era utilizado para pintar las paredes de los presos reincidentes. Unir la violencia y el color rosa resulta extraño y original porque le da una patada al espectador en los ojos, aunque a priori no se de cuenta de forma consciente de qué es lo que no le cuadra. Además viene a subrayar lo que veremos en la película, esa disonancia de nuestro personaje principal, que comienza a tener serios problemas para digerir lo que hace junto a su grupo de camaradas.

Zannou se confirma como un realizador de referencia gracias a esta película, valiente en la puesta en escena y en la adaptación de la novela de Carlos Bardem, bastante enjundiosa de por sí. Los que por desgracia hemos convivido con movimientos neonazis en nuestras ciudades, sabemos hasta qué punto estas agrupaciones están mostradas con realismo.


Mención especial merece la caracterización de los personajes (peluquería, vestuario, simbología...) y lo afinadas que están las interpretaciones de los actores principales y secundarios en su manera de pensar, de actuar, de moverse y de incluso dirigir la mirada. Que precisamente Julián se redima a través de la nobleza del boxeo: una lucha de uno contra uno, no es baladí si tenemos en cuenta que el modus operandi de estas bandas es precisamente la de dar palizas en grupo. "La fuerza del lobo está en la manada", le recordarán a Julián cuando empiece a buscar refugio en el gimnasio.

La banda sonora, de nuevo producto de Wolfrank Zannou, como ya sucediera con El truco del manco, acompaña la acción a la perfección y le aporta gran frescura a muchos pasajes en los que también la fotografía viene a redondear esa comunión entre el sonido e imagen, que tan frecuentemente se recrea en los paisajes nocturnos, los atardeceres y las bajas luces.

 

Lo mejor es que el final no discurre por los cauces previsibles: supone un cierre inteligente, muy bueno e inesperado.

Y al abandonar la sala, una reflexión: que el cine español es cada vez más independiente de los clichés de género, que no se puede meter en un cajón estanco y que atraviesa un momento de profunda crisis que le está llevando a agudizar el ingenio. Cada vez películas más variadas, más valientes, más desprejuiciadas que irán atrayendo a un amplio ababico de público que busca entretenimiento de calidad.

Valoración

Interesante visión del boxeo profesional desde su base y de cómo el deporte puede transformar el odio en compañerismo para sacar lo mejor que uno lleva dentro.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La fotografía, la banda sonora y las interpretaciones de los actores.

Lo peor

El talón de Aquiles es la claridad de los diálogos, a veces cuesta seguirlos.