Análisis

Crítica espiritual de La vida de Pi

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Pi Pattel cuenta a un escritor cómo sobrevivió en su juventud a un naufragio que lo dejó en mitad del mar, a bordo de una pequeña barca y con un extraño acompañante...2012 - DIRIGIDA POR: Ang Lee - PROTAGONIZADA POR: Suraj Sharma, Irrfan Khan, Rafe Spall, Tabu, Adril Hussain, Shravanthi Sainath, Ayush Tandon, Vibish Sivakumar y Gérard Depardieu. Ya en cines.

Pi no es un niño corriente. Se siente atraído tanto por los exuberantes animales del zoológico de su padre, como por cualquier credo religioso que le permita crecer en diferentes planos. De esa pan-religiosidad es capaz de extraer las mejores mieles: el hinduismo es su primera casa, del cristianismo aprende el amor a los hombres y del rezo musulmán el apego a la tierra y la disciplina.

Ang Lee plasma con inteligencia y esplendor la personalidad de Pi Pattel, un hombre que se encuentra a sí mismo en la mayor de las soledades, consiguiendo succionar al espectador a través de las imágenes en 3D para introducirle en un universo onírico y espectacular en el que la belleza de la naturaleza contrasta con su capacidad destructiva y desoladora. El reto era muy complicado, puesto que la novela de Yann Martell presentaba una serie de complejidades difíciles de llevar al cine y que ya habían desalentado a otros directores. Ahora lo sabemos, nada es imposible en el mundo de los sueños por excelencia: el cine.

Eres lo que crees: biología y religión

¿Qué es la religión? A lo mejor es simplemente aquello que te ayuda a digerir la cruda realidad o simplemente una forma de llegar a asimilar el dolor. Hay para quien es fundamental, como para la madre de Pi, porque es el único nexo de unión con sus antepasados; para otros no es nada, como para su padre, que prefiere creer en la ciencia y el progreso. Y bien que le advierte a su hijo que tiene que elegir o al final no creerá en nada. También le enseña que lo que cree ver en los animales no es sino un reflejo de sus propios sentimientos, por lo que debe tener cuidado con ellos.

El alucinante viaje que Pi relata, en el que narra sus días de náufrago es una deslumbrante maravilla que tiene su contrapunto en un desastre personal.

Tres pasajes: la infancia, la juventud (robada por la tragedia) y la madurez que supera el desastre. En todos ellos la impronta espiritual es inmensa. En la infancia, Pi se empapa de religiosidad y leyendo un cuento hindú se hunde en la inmensidad del aleph en la boca de un dios. En la juventud se pone a prueba todo lo que creía saber y en la madurez encuentra una forma de salir adelante: "supongo que vivir es renunciar", dice.

Ese mismo diálogo entre la realidad y la ficción, la voluntad de creer o no, se encuentra también en la propia superación de los retos tecnológicos de la película. ¿Cuándo vemos a un tigre de Bengala de verdad y cuándo es un creación por ordenador?

Cuando la estética se pone al servicio de la narrativa

Da gusto por una vez ver una película como La vida de Pi, en la que el 3D no es un fin sino un medio para transmitir emociones y sensaciones con un despliegue tan voluntariamente esteticista en el que casi crees poder tocar el agua, el pelaje de un tigre o sentir su brutal arañazo.

A pesar de que la película carece de la abundante información sobre el comportamiento animal, Ang Lee introduce recursos incluso con tintes de humor para plasmar la territorialidad, la naturaleza y el carácter de cada ser vivo. Ya desde los preciosos planos de los títulos de crédito que muestran la lentitud del perezoso contrapuesta a la vertiginosa velocidad del colibrí al que no llega ni a percibir o esas letras que se columpian como los simios en las ramas de los árboles.

Pero el mayor reto es el animal que cree no serlo: el ser humano. Y es en esas aguas en las que se sumerge el director y de las que contra todo pronóstico sale victorioso donde se descubre a sí mismo, gracias a un final que consigue dar coherencia a todo lo que se ha mostrado con anterioridad, aunque el nudo del relato se dilate. No hay un solo plano que no esté justificado y que no esté contando algo más allá de lo aparente. Eso es lo que hace que te den ganas de volver a entrar al cine nada más salir. 

Valoración

Impresionante demostración de lo que el 3D puede aportar a una historia de por sí potente cuando cae en manos de un genio como Ang Lee. Plagada de metáforas visuales, La vida de Pi es una auténtica gozada.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

La excepcional fotografía convierte esta película en una delicatessen constante de imágenes bellas.

Lo peor

El desenlace, que es el que consigue dar coherencia a todo lo visto, se hace esperar.

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