Análisis

Crítica futurista de Desafío total

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En el futuro la Tierra solo cuenta con dos zonas habitables: la Federación Británica y La Colonia. Douglas Quaid tiene una vida de lo más corriente: está casado, trabaja en una fábrica y un buen día decide recurrir a Rekall, como tantos otros. Se trata de una empresa que ofrece a sus clientes implantes de falsos recuerdos relacionados con experiencias excitantes. Sin embargo, el proceso sale mal y Quaid comienza a ser perseguido implacablemente, al tiempo que tira del hilo para descubrir cuál es su verdadera identidad.   2012 - DIRIGIDA POR - Len Wiseman - PROTAGONIZADA POR Colin Farrell, Kate Beckinsale, Jessica Biel, Bryan Cranston, Bokeem Woodbine y Bill Nighy.

Cuando se realiza un remake de una película emblemática del mundo de la ciencia ficción solo hay dos caminos posibles: revisitar la cinta actualizándola o tomar el camino más interesante aunque también más difícil: hacer algo completamente nuevo. Hay que reconocerle a Wiseman (La jungla 4.0, Underworld) el mérito de la valentía, pero también hay que decir que el resultado final no acompaña sus buenos propósitos.

 

No sería justo tampoco analizar la película por sus analogías o discrepancias con la cinta de Verhoeven de modo que desde este punto aparco la comparativa para centrarme exclusivamente en esta cinta.

 

La inspiración inicial está en el relato breve del escritor Philip Kindred Dick de 1966 titulado "Podemos recordarlo por usted". En realidad, solo el comienzo y la organización Rekall están basadas en él, puesto que el relato sigue un curso totalmente diferente a partir de la implantación fallida de nuevos recuerdos en Quaid (os recomiendo mucho que lo leáis, es muy cortito y merece la pena leer cualquier cosa de este hombre de vida y obra memorables).

 

 

Colin Farrell interpreta a un Quaid acosado por su implacable (y un poco cansina) mujer ficticia Kate Beckinsale y ayudado por una cabecilla de la resistencia encarnada por Jessica Biel, que al contrario de los dos anteriores, convence bastante en su papel. Farrell y Beckinsale tienen una falta de química importante acentuada por una relación baldía sin ningún erotismo.

 

Un gran presupuesto no garantiza un buen resultado final

Wiseman partía con un presupuesto abultado (125 millones de dólares) para dotar a la cinta de un gran realismo en las escenas de acción y de unos efectos especiales apabullantes. Sin embargo, hay dos problemas a este respecto: por una parte el exceso y por otra una falta de originalidad bastante preocupante. Demasiados parecidos con Minority Report, Star Wars o Blade Runner como para alcanzar una identidad propia y memorable. Los entornos urbanos orientalizados son familiares desde el primer momento y las autopistas aéreas también. ¡Incluso en un momento de la película un personaje atraviesa una mampara de cristal!

 

 

La agilidad de los diálogos tampoco contribuye a dinamizar las relaciones entre los personajes y el conflicto principal que se esboza al comienzo y promete, se disipa en una vorágine de efectos especiales que le resta impacto en el espectador, que termina esperando sin equivocarse un final poco brillante.

 

Los puntos fuertes que sí son un desafío

A estas alturas que un ascensor atraviese el centro de la Tierra en 17 minutos es, en fin, difícil de tragar. No obstante en la creación de este espacio reside una de las principales apuestas por innovar esta película, sobre todo cuando se produce la ingravidez en el momento de la caída libre. También es cierto que son secuencias un tanto confusas en las que es fácil perderse un poco entre tanto movimiento, pero bueno, la coherencia no es una de las premisas por las que se rige y aunque recuerde a las atracciones de feria, tiene su atractivo.

 

 

Las persecuciones en coches voladores supusieron a nivel de producción todo en reto. Se construyeron sobre coches de carreras de modo que los conductores estaban en la parte inferior de ellos y los actores encima, en ocasiones colgados de arneses y coreografiando escenas de acción bastante complejas.

 

También el escenario de La Colonia contrasta con la frialdad de la Federación Británica, no solo a través del trabajo de iluminación sino por una concepción del espacio y las gentes que lo habitan que las hace totalmente antitéticas.

 

Pero una de las escenas que más llama la atención es la del encuentro de Quaid con la policía en las instalaciones de Rekall, rodada con el sistema Doggicam que combina raíles deslizantes con cámaras sincronizadas dando un aspecto de fluidez a la imagen muy característica.

 

 

En resumen, muy buena la acción, pero excesiva; habría estado bien prestarle más atención al guión para compensarlo un poco y no tener que explicar las cosas hasta la extenuación. Un montaje un poco menos laxo también le habría ido bien, pero a ver quién es el valiente que mete tijera en una producción tan costosa.

Valoración

Wiseman no consigue alcanzar ni la tensión emocional, ni la épica, ni siquiera la plasticidad de una sociedad futurista rasgada por conflictos internos profundos.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

El momento vacilón del vehículo cayendo en picado que ya se ve en el tráiler.

Lo peor

Compararla con su predecesora; pierde en todos los aspectos.