Análisis

Crítica de El gran Gatsby

Por Raquel Hernández Luján
-

ARGUMENTO: El gran Gatsby narra la vida de un misterioso millonario cuyo pasado es pura especulación entre aquellos que pueblan sus fiestas, al menos hasta que conoce a Nick, un joven escritor que llegará a conocerle mejor que nadie.2013 - DIRIGIDA POR: Baz Luhrmann - PROTAGONIZADA POR: Leonardo Di Caprio, Carey Mulligan, Tobey Maguire, Isla Fisher y Joel Edgerton. Ya en cines.

Nick (Tobey Maguire), un aspirante a escritor, llega a Nueva York en la primavera de 1922 en pleno boom de la bolsa, lo que le hace olvidar su vocación para empezar a trabajar en la venta de bonos, un negocio mucho más lucrativo.

Él será testigo de una época bastante hipócrita, cuando tenga acceso al mundo cautivador en el que su vecino, Gatsby (Leonardo di Caprio), un acaudalado magnate, se mueve como pez en el agua y en el que el jazz, el contrabando de alcohol y el desengaño conforman la piedra angular en la que se asientan sus vidas.

Nick no lo sabe aún, pero es el nexo de unión entre Gatsby y la mujer que vive al otro lado de la bahía, justo detrás de una luz verde que indica el lugar exacto en el que se depositan sus sueños de grandeza.


Esplendor y decadencia

Esta nueva cinta en torno a El gran Gatsby ha contado con la nada desdeñable cantidad de 150 millones de dólares de presupuesto para introducirnos en el mundo del lujo neoyorkino de los años 20 (sí, justo la euforia previa al crack del 29). Eso sí, alejándose estilísticamente tanto de la obra original de Francis Scott Fitzgerald como de su adaptación de 1974 en la que Robert RedfordMia Farrow y Bruce Dern se pusieron a las órdenes de Jack Clayton.

La película consigue transmitir a duras penas ese doble desencanto (el de la clase adinerada frente a los nuevos ricos y el de la sociedad del exceso frente a la del trabajo), pero desde luego no gracias a la interpretación del siempre inexpresivo Tobey Maguire sino de la voz en off que sirve de hilo conductor de la trama.


Como todo el relato se articula en forma de flashback del escritor, ya sabemos de antemano (como suele suceder en las peculiares películas del director), que el drama se va a desencadenar de la forma más grandilocuente posible. Esta sensación se ve reforzada por el avión que cae en picado al comienzo del metraje, quizás uno de los pocos momentos en los que el uso del 3D está justificado, porque por lo demás no aporta gran cosa.

Yo soy Jay

Ese misterioso Jay Gatsby, Leonardo di Caprio, tarda en ser presentado al espectador y cuando lo hace, te lo crees, de hecho, es el personaje más sólido de la historia, o, al menos, el que está menos caricaturizado.


El gravísimo problema de esta cinta es la duración: está muy pasada de metraje, lo que hace que se resienta mucho el ritmo del último tramo que resulta lento y por momentos hasta aburrido. Con un comienzo muy "al estilo Luhrmann", pronto se han quemado todos los cohetes y el espectador está exhausto: nos han mostrado las megalómanas fiestas de Gatsby, el abigarramiento de la época plagado de mascaradas y de apariencias y hemos perdido el resuello a mitad de la cinta, que no vuelve a coger comba hasta los últimos diez minutos.

Entre tanto, las reiteraciones comienzan a sucederse: especialmente sangrante es el recurso de "los ojos de dios" (T. J. Eckleburg), que se repite una y otra vez... Y éste es ya un problema de montaje, que durante la última hora pierde completamente la capacidad de sorprender al espectador o permitirle empatizar con los personajes. Realmente el único que tiene algo de tridimensionalidad es Gatsby, por una parte porque di Caprio trabaja muy bien y por otra porque es el único personaje en el que se profundiza un poco más, configurándose casi como el único foco de atracción del guión.

Subtramas y un clímax que no llega

Toda la película se articula y se centra en torno a la trama romántica, descuidando de forma inusitada las subtramas que derivan de ella (sobre todo teniendo en cuenta la duración de la película). Así se habla por encima de la guerra, de la xenofobia, de la lucha de clases, de la restricción del alcohol, de la bolsa, de la infidelidad... En fin, de todo y de nada, porque no se ahonda ni lo más mínimo en ninguna estas cuestiones.

Pero quizás lo más desconcertante es la sensación de "coitus interruptus" que provoca la inexistencia de un clímax final. El giro del personaje al que encarna una empalagosísima Carey Mulligan (el doblaje tampoco es que sirva de ayuda) resulta incoherente con el desarrollo de la película y se resuelve de manera bastante torpe, como si repentinamente su hubiese terminado el presupuesto y no quedase otra forma de cerrar la película.

La banda sonora desde luego no es ni la mitad de arrolladora ni pegadiza que la de Moulin Rouge, y probablemente tiene uno de sus momentos más destacables en la presentación de Gatsby cuando suena "Rhapsody in Blue" de George Gershwin o el tema de Lana del Rey "Epic Romance" que tan a la perfección ilustra esa cierta sensación decadentista de la cinta.

Lo que sí es muy destacable es el vestuario: una auténtica joya que nos sumerge en una época apasionante que supone de alguna forma el canto del cisne de la alegría y el jolgorio.

Valoración

Con una evidente falta de ritmo Luhrmann vuelve a tejer un relato metiendo en la coctelera diferentes estilos. El 3D no ayuda demasiado a que el resultado final sea brillante.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

La puesta en escena: vestuario, maquillaje, atrezzo, localizaciones...

Lo peor

Algunos miembros de elenco y la inexistencia de clímax final.