Análisis

Crítica de Hijo de Caín

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: Hijo de Caín nos sumerge en una unidad familiar que comienza a resquebrajarse cuando el hijo adolescente comienza a manifestar una serie de comportamientos que rozan la psicopatía. El ajedrez parece ser el único interés del joven y la vía que sus padres explorarán para recuperarlo.   2013 - DIRIGIDA POR: Jesús Monllaó - PROTAGONIZADA POR: Julio Manrique, José Coronado, David Solans, María Molins, Jack Taylor, Helena De la Torre, Abril García, Mercè Rovira. Ya en cines.

En Hijo de Caín, Nico Albert (el debutante David Solans) es un adolescente de peculiar carácter, inteligencia excepcional y una única obsesión: el ajedrez. Hasta tal punto llega su obsesión que apenas se relaciona con nadie y dedica gran parte de su tiempo a entrenar y a leer libros de la materia.

Carlos (José Coronado) y Coral (María Molins, reciente ganadora del premio Gaudí a la mejor actriz protagonista por El bosc), preocupados por la extraña actitud de su hijo, deciden contratar al psicólogo infantil Julio Beltrán (Julio Manrique, Soldados de Salamina).

A través de la terapia y de la afición común al ajedrez, Julio se adentrará en el inquietante mundo de Nico y en las complejas relaciones de esta familia que parece ser modélica, al menos, desde fuera. El reloj que marca los tiempos de una partida de ajedrez será el que decante la balanza del lado del bien o del mal.

Una pasión arrolladora

El argumento de Hijo de Caín está basado en una novela que cuenta ya con con más de tres ediciones en el mercado y que fue finalista en el V Premio de Novela Ciudad de Torrevieja del año 2006. "Querido Caín", del psicólogo Ignacio García-Valiño, sirve de base al libreto de esta cinta dirigida por el debutante en el largo Jesús Monllaó. A sus espaldas exitosos cortometrajes como La mirada oblicua o El legado.

Como primera experiencia en el largo hay que señalar que la película es muy interesante y que se aprecia la pasión que hay detrás de ella. Y es que el realizador se bebió la novela tal y como ha declarado recientemente a los medios: "El libro me lo leí en una noche. Sin pasarlo por el filtro del raciocinio llamé a Sebastián Mery, productor de la película, y le dije que aquí teníamos un peliculón".


Es realmente complicado trasladar a la pantalla al personaje de Nico: frío, distante, inteligente, inquietante... y debió ser una decisión difícil dejar que este importantísimo engranaje de la película quedase en manos de un actor debutante. Con quince años David Solans ha aceptado el reto y sí, hay que reconocerle el mérito de poner los pelos de punta en varias ocasiones. Especialmente interesante es la secuencia de la pecera, en la que el espectador se anticipa (una vez más) al desastre, pero no puede prever la forma en que se desencadenará (muy hitchcockiano).

Aprovechar la debilidad del contrario

Uno de los lugares que se exploran en la película y resultan más evocadores e inspiradores es la escuela de ajedrez del maestro Andrew Holseter (Jack Taylor, Agnosia) en la que todo un grupo de niños y jóvenes se entrenan intensivamente rodeados de libros, planificando aperturas, estrategias y aprovechando la debilidad del contrario. Exactamente la misma técnica que domina Nico desde su experiencia autodidacta.

"En el ajedrez no se lucha contra el adversario sino contra uno mismo", dice en un momento dado el guión...


También hay alusiones a la capacidad del ser humano frente a la máquina y se rememora el episodio de Deep Blue, ¿recordáis aquella crítica que hicimos sobre el documental Game Over: Kasparov and The Machine?

Atención a esta joven, también debutante en el largo: Abril García, que en la película interpreta a una dulce, inteligente y disciplinada ajedrecista, la campeona de España y el contrapunto de Nico: no solo es leal, sincera y generosa sino que además es su Némesis por sus conocimientos y su experiencia como jugadora. O mucho me equivoco o hablaremos de esta actriz muy a menudo en el futuro si sigue la senda iniciada con esta película.


Miedo al fracaso ¿o al éxito?

Sin lugar a dudas hay un conflicto frontal entre padre e hijo (José Coronado y David Solans) como ya adelanta el título. Queda patente que Nico está dispuesto a vencer a toda costa y a utilizar a quien sea necesario ya que aborrece el comportamiento de su padre cuando se pliega ante sus superiores y se desea a sí mismo alcanzar sus metas, no importa a qué precio.

Su psicólogo considera que ejercitarse en un entorno controlado, aprender y desarrollar su pasión puede ser terapéutico: la redención a través del logro obtenido por medio del esfuerzo y la disciplina. Pero en el transcurso de la cinta descubrimos que todos guardan ciertos secretos que pueden resultar muy peligrosos: demasiadas debilidades para que un jugador experto no saque ventaja de ellas.

En cuanto a la tensión, Monllaó no consigue evitar dos obstáculos que vienen a poner al descubierto las costuras del thriller: en primer lugar, el espectador va siempre por delante de la cinta, de manera que es difícil sorprenderse salvo en momentos puntuales (inevitable la comparación con la fantástica cinta Tenemos que hablar de Kevin, de Lynne Ramsay) y, por otra parte, al final no se resiste a dar demasiadas explicaciones. Un final más abierto y sutil, menos discursivo también, le habrían hecho un gran favor a la cinta, que no por ello pierde interés, pero sí efectividad.

Tampoco le hace demasiado bien, sobre todo al personaje de Nico, el doblaje de las partes rodadas en catalán (habría preferido subtítulos, porque en algunos momentos esta cuestión meramente técnica te saca un poco del ambiente que crea la película). Excelente banda sonora, por cierto, de Ethan Lewis Maltby, con quien ya trabajara Monlleó antes en sus cortometrajes anteriormente mencionados.

Valoración

Interesante thriller basado en la novela "Querido Caín" del psicólogo Ignacio García-Valiño, que explora el mundo interior de un joven que carece de empatía.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

La fotografía, la banda sonora, la secuencia de la pecera y José Coronado, otra vez.

Lo peor

El espectador va siempre por delante de la cinta, le falta solvencia narrativa.