Final Girl - Crítica de la nueva cinta de terror de Netflix
Análisis

Final Girl - Crítica de la nueva cinta de terror de Netflix

Por Jesús Delgado
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Final Girl es una película de terror que Netflix ha añadido a su catálogo. Esta dirigida por Tyler Shields y protagonizada por Abigail Breslin, Alexander Ludwig, y Wes Bentley

Final Girl es una de las últimas películas en llegar al catálogo de Netflix. Se trata de una película de serie-B y bajo presupuesto dirigida por el fotógrado Tyler Shields en su debut como director. Esta cinta parte de la inversión de roles del género slasher, en la que los depredadores se convierten en la presa y viceversa.

La película de Final Girl arranca con un hombre llamado William (Wes Bentley) que se hace cargo de Verónica (Abigail Breslin) una niña que acaba de perder a sus padres y que cuenta con memoria fotográfica. William toma a la pequeña bajo su cuidado y pasa los siguientes doce años enseñándola a convertirse en un arma viviente con el fin de "vengar a su mujer y a su hijo".

Llegado el momento, en plena década de los 60, Verónica es ofrecida como cebo a un grupo de jóvenes psicokillers de clase acomodada que se dedican a pasar sus tardes de viernes matando chicas.  Pronto, el grupo de asesinos liderados por Jameson (Alexander Ludwig), se encontraran ante alguien que no es su víctima habitual y que les va a dar algo más que un quebradero de cabeza. Posiblemente algún que otro corte... y derechazo al hígado.

Pero antes de pasar a la reseña, hablemos un poco de esta película. El estreno de Final Girl originalmente ocurrió en 2015, aunque su producción se realizó en 2012 y desde el principio se concibió como una película de bajo presupuesto, destinada al formato VOD (Video on Demand). Esto es, para plataformas digitales como Netflix. Aunque, claro eso no quita que la crítica le diera por todos los lados en su momento, algo que aquí ya os avisamos que no va a cambiar mucho tampoco.

Buen principio, mal desarrollo

Suerte que estamos a viernes y ya acabamos la semana. Porque, ¡madre mía!, con qué película cerramos hoy. No es de lo mejor que hemos visto desde que empezó el mes. Aunque, en honor a la verdad, Final Girl tampoco es lo peor. Tiene claros y oscuros, como todo. 

Partamos de su premisa. El propio título de la película Final Girl es un homenaje y una referencia a un elemento narrativo del género slasher. Esto es, la Final Girl o la última superviviente, que suele ser la que se enfrenta al monstruo o psicópata de turno en el escenario fatal del bosque/casa encantada/fábrica abandonada en la que se desarrolla la película, siendo ella la que acaba matándolo. En este aspecto, la película trata de dar la vuelta al estereotipo y convertir a esta "pobre muchacha" en la ejecutora del monstruo, asumiendo un papel más activo y siendo la verdadera cazadora. 

No obstante, esta base se encuentra con dos escollos. El primero es que algo similar ya se hizo hace mucho tiempo, con la película Hard Candy (con mayor tino, buen gusto y originalidad, por cierto). El segundo es que en 2015 también se estrenó una película llamada Final Girls, en plural y que también está en el catálogo de Netflix, que abordaba una temática similar pero de manera menos sutil y sí más directa.  

Aun así, vamos a aceptar la mayor, concediéndole a Final Girl el mérito de partir de una premisa bastante satisfactoria que es la de ver a un grupo de degenerados recibir su propia medicina. Y para ello se adoptan algunas decisiones interesantes. Para empezar, un reparto que no está nada más como es Wes Bentley de America Beauty, Alexander Ludwig de Vikings y Abigail Breslin de Pequeña Miss Sunsine.

El trío "protagonista", por llamarlo de alguna manera, esta formado por unos actores muy solventes y agradecidos en pantalla que, sin embargo, se ven con el duro trabajo de lidiar con un guión pobre, lleno de agujeros narrativos y cuyo nudo y desenlace son poco menos que previsibles. A esto, añadamos salidas de tono completamente gratuitas e inexplicables y algún que otro recurso narrativo que no se justifica del todo salvo porque al guionista le parezca que queda bien. En esta línea, quizá lo más valorable sea que al menos los cuatro "angelitos" antagonistas están bien definidos, quedando sus personalidades y motivaciones patentes. Más allá de eso, no esperéis milagros.

Que la historia sea deficiente no es algo que se le pueda achacar a ese paupérrimo presupuesto, que sin embargo su director Shields logra sacar provecho.Y es que si bien se nota la precariedad de medios para sacar adelante la película, el director de Final Girl demuestra ser un artista muy competente en materia de fotografía, ofreciendo planos interesante y juegos de luces bastante atractivos. De hecho, sopesamos que podríamos estar ante un director del género de terror y fantástico bastante interesante en unos pocos años, de contar con la producción, el cayo y los medios suficientes. 

Por floja que nos haya parecido, Final Girl dista mucho de ser la peor película de la historia. Ese título se lo lleva otra...

En conjunto, siendo justos, Final Girl no es la peor película de terror que nos hemos echado a la cara. Hay cosas mucho peores por ahí sueltas. Se hace digerible y, repetimos, su reparto hace más atractivo el visionado de la cinta. Sobre todo porque son intérpretes cuyo trabajo suele ser un regalo en cualquier formato. Pero los más puntillosos con los guiones flojos y la falta de presupuesto, no pararán de sacarle peros a la película. 

Si, por lo que fuere, quisieráis ver esta cinta y elaborar vuestro propio juicio al respecto, os señalamos que podéis hacerlo en Netflx. Aunque únicamente en francés e inglés con subtítulos. Lo mismo decimos en relación al DVD de Final Girl, que tampoco ha sido traducido al español aún. 

Valoración

Película de "terror" que trata de romper las convenciones. Un buen reparto, malogrado por el poco presupuesto y un guión predecible y falto de sorpresas.

Hobby

50

Regular

Lo mejor

El reparto y caras como las de Abigail Breslin, Alexander Ludwig y Wes Bentley. La premisa de inversión de roles. La fotografía.

Lo peor

El bajo presupuesto. Su desarrollo previsible y pobre, los agujeros de guion. Las salidas de tono completamente gratuitas e injustificadas.

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