Análisis

Del juego al cine: crítica de Dead or Alive

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: La princesa Kasumi, experta en artes marciales, busca a su hermano desaparecido. Ella y otras dos fuertes mujeres, la estrella de la lucha Tina y la ladrona Christie, son convocadas al concurso Dead or Alive. Uniendo fuerzas conseguirán descubrir qué intenciones esconde el organizador del DOA.   2012 – DIRIGIDA POR Corey Yuen– PROTAGONIZADA POR Jaime Pressly, Holly Balance, Sarah Carter, Natassia Malthe y Devon Aoki.

Corey Yuen, actor, director, productor y también coreógrafo de origen cantonés, comenzó su andadura en el mundo del cine en los años 70 realizando uno de sus primeros papeles en Furia oriental, segunda película protagonizada por Bruce Lee. Posteriormente trabajó como especialista y extra en varias películas de serie B cruzándose en varios proyectos con Sammo Hung y Jackie Chan, sus amigos de la infancia y compañeros de adiestramiento. Alcanzó fama internacional al dirigir Retroceder nunca, rendirse jamás, con la que el actor belga Jean-Claude Van Damme proyectaría su carrera profesional. Por lo demás, sus éxitos más marcados se han dado en el ámbito de la creación de coreografías entre las que destacan las de Jet Li.

 

Obviamente DOA no representa la cúspide de su trabajo como director. Entretenida es, aunque solo sea por la necesidad de ver en qué queda todo al final y cómo se van a cargar al sufrido hermano de Julia Roberts. Eric Roberts, interpreta en esta ocasión a un malvado llamado Victor Donovan, que organiza la competición y luce una fabulosa capita brillante (tipo Rappel) y gafas todopoderosas capaces de anticipar los golpes de sus adversarios. De cómo un tipo con un físico tan potente puede elegir tan mal los guiones, nada se sabe, aunque también hemos podido verle últimamente en la segunda entrega del Batman de Nolan o en Los mercenarios, así que habrá que darle un voto de confianza. Con más de 150 películas en la recámara y más de diez títulos en postproducción, no creo que tenga pensado encasillarse y eso ya es algo importante para un actor.

 

 

Entre los puntos a favor de esta película está el cartel, que da las pistas necesarias para asumir de antemano cuál será el nivel de complejidad de la trama: tías buenas y musculadas dando patadas como panes. En este sentido es más honesta que otras películas, ya que al menos no se toma en serio a sí misma ni nos hace perder el tiempo generando expectativas falsas.

Ellas

Unidas por la dificultad, la estrella Tina Amstrong (Jaime Pressly, vista en series como Me llamo Earl, Reglas de compromiso o Hope), la princesa Kasumi (Devon Aoki, A todo gas 2, Sin City) y la buscavidas Christie Allen (Holly Balance, Prison Break, CSI) consiguen llegar al lugar en el que se celebrará el concurso, pero ese genio del mal que encarna Eric Roberts les tiende una trampa introduciéndoles nanobots en el organismo capaces que almacenar información sobre sus técnicas de combate. Por si os parecía poco, al trío calavera se unirá Helena Douglas (Sarah Carter, Ladrón de guante blanco, Falling skies), hija del fallecido creador de la competición que trata de ganarla para honrar la memoria de su padre. No, no os asustéis, no hay lugar para dramatismos ni traumas infantiles, así que nadie se pone intenso con estos temas, lo que es de agradecer.

 

 

Por su parte la princesa oriental tiene que enfrentarse con Ayane, (Natassia Malthe, que os sonará de las dos últimas BloodRayne), puesto que es la encargada de eliminarla por haber abandonado el clan familiar siguiendo los pasos de su hermano. Algo raro hay en toda esta historia y es que Ayane está enamorada de Hayate, el hermano de la princesa, y se supone que no quiere matarla, aunque vaya si lo intenta. El caso es que no puede hacerlo delante de testigos (vaya usted a saber por qué razón) así que su exótica cabellera violeta aparece y desaparece sin ton ni son para meter alguna escena de lucha con catana. Muy bonita la coreografía que se desarrolla entre juncos de bambú, por cierto, aunque es inevitable pensar en el anuncio del perfume de Adolfo Domínguez.

¿Adaptación de un videojuego?

Bueno, las variaciones en los personajes y la divergencia de la trama hacen pensar que muy fiel como adaptación no es. Para empezar Christie en el videojuego no tiene nada de sociable, de hecho es contratada por Donovan para cargarse a Helena Douglas. En este sentido la peli es más amable que el videojuego que parece tirar más por los derroteros de primar el compañerismo y el buen rollo entre las protagonistas. De hecho hay una secuencia en la que se bromea sobre la relación que hay entre ellas.

 

 

Por otra parte hay varios personajes añadidos en la peli que no aparecen en el videojuego, como son Max o el genio informático Weatherby, enamorado de Helena. Ella por su parte no presentaba el torneo sobre patines, sino que era una cantante de ópera francesa (hay que reconocer que eso era complicado de encajar) y su motivación era encontrar a los asesinos de su madre (a la que ni se nombra).

 

Y del clan de Kasumi tampoco se nos cuenta gran cosa, mientras que en el videojuego es el motor principal de la trama.

 

En fin, resumiendo, como película deja mucho que desear, aunque la estética no está mal. Las peleas no son nada serias, puesto que las leyes de la física no rigen y los personajes volisquean a su antojo sujetos por evidentes cables, pero tampoco deja morir una cantidad excesiva de neuronas. Y al final, triunfan el amor y los buenos sentimientos ¿qué más se puede pedir?

 

Por cierto, si queréis ver nuestras críticas de todos los otros films basados en videojuegos, visitad nuestro especial Del juego al cine.

Valoración

En tono bastante pueril, se construye un relato en el que “solo puede ganar uno”. Un cruce de Los ángeles de Charlie, el Bar Coyote y las artes marciales de serie B.

Hobby

35

Malo

Lo mejor

Descubrir una nueva forma de enfundarse un sujetador (muy original aunque poco práctico).

Lo peor

El constante desafío a las leyes de la física y la patada al juego, con el que poco tiene que ver.