Análisis

Del juego al cine: crítica de Mortal Kombat

Por Carlos Hergueta
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ARGUMENTO: Durante nueve generaciones, el brujo Shang Tsung y el príncipe Goro han vencido el torneo Mortal Kombat. La décima edición es clave, pues si ganan una vez más, las hordas de monstruos del Mundo Exterior podrán entrar en la Tierra para conquistarla. 1995. DIRIGIDA por Paul W. S. Anderson. PROTAGONIZADA por Robin Shou, Linden Ashby, Christopher Lambert, Birdgette Wilson, Talisa Soto y Cary-Hiroyuki Tagawa.

La mayoría de las veces, los jugones nos vemos obligados a criticar lo mal que se ha adaptado la obra original cuando vemos una película basada en un videojuego. Mortal Kombat fue un ejemplo de que había luz al final del túnel. No obstante, la fidelidad no garantiza una buena película, aunque sí puede resultar en un producto entretenido para un público concreto que no pida mucho. Ese es el caso de Mortal Kombat.

 

Al igual que el videojuego, en la película de Mortal Kombat nos encontramos con un festival de estereotipos que ejercen de protagonistas: un hijo pródigo, un actor mediocre o una agente buenorra. Todos van a una isla para participar en un gran torneo de artes marciales, ya que quieren ayudar a su pueblo, probarse a sí mismos o hacer justicia. Curioso resulta que aunque lo que está en juego en el torneo es el destino de la humanidad, ninguno persiga ese fin en un principio. Tanto da, porque aquí lo que importa son las tortas y no el sentido común.

 

Ninjas pastilleros

Shang Tshung, un brujo con melena al viento y amigo de sobreactuar, es el anfitrión de torneo Mortal Kombat. Si él y sus monstruitos (bastante bien caracterizados, uno de los puntos del filme) ganan a "los mejores luchadores de la Tierra" en la décima edición, el mal del mundo exterior invadirá la Tierra y adiós, muy buenas.

 

El guión de la película, las pobres interpretaciones o las ridículas frases lapidarias ("solo confío en una persona, y esa soy yo", "bailemos") resultan más anécdoticas que otra cosa y están al servicio de las coreografías y las peleas uno contra uno o en grupo en diferentes e icónicos escenarios. Los luchadores van pasando por playas, bosques, templos mientras pelean contra las hordas de Shang Tsung; siempre con una banda sonora icónica y pastillera, que es de lo más memorable de esta cinta. De hecho, este apartado fue premiado por la asociación estadounidense gestora de derechos de autor BMI en 1996.

 

Resulta difícil pensar que alguien que no sea fan de Mortal Kombat consiga disfrutar con esta película y no caer en el tedio, a menos que su único interés sea ver peleas. En este sentido, también los combates son mejorables. La elección de los actores hace que lo de "mejores luchadores de la Tierra" chirríe y es un gran fallo de la adaptación. Estando, como estamos, ante una película cuyo atractivo son los combates, el casting era algo capital. Como bien nos enseñó la película de Los Angeles de Charlie, elegir actores o actrices que no saben luchar para protagonizar una película en la que las peleas son una pieza fundamental es un gran error.

 

Sonya Blade, por ejemplo, apenas puede dar una simple patada a la altura de la cintura sin que se vea forzado. Su pelea con Kano es, como poco, lamentable. No hay forma humana de creer que esa rubia blandita tumbe a semejante mulo. En este sentido, da la talla en el papel de Liu Kang Robin Shou (quien por cierto, también participó en una peli de Street Fighter, interpretando a Gen en la absolutamente insufrible La leyenda (2009) dedicada por completo a Chun-Li. A todo esto, Christopher "cara de chiste" Lambert está tan gracioso con melena que la solemnidad que tendría que aportar como Raiden se va al garete.

 

 

Por otro lado, es de agradecer que se atrevieran a tirar de los por entonces incipientes efectos por ordenador para retratar los poderes de Scorpion o Sub-Zero, cosa que ni siquiera hizo Street Fighter (1994). La adaptación del título de Capcom ya era mala, pero es que ni siquiera se dignó a enseñarnos un ha-do-ken como Dios manda. En todo caso, aunque se lleva un aprobado en este terreno, Terminator 2 (1991) o Parque Jurásico (1993) ya nos habían demostrado que se podían hacer las cosas mucho mejor en este terreno. Ya por aquél entonces estos efectos eran mejorables y no han envejecido nada bien.

 

 

Mortal Kombat respeta mucho la estética y la historia original, pero parece que se conforma con eso en lugar de desarrollar a los personajes, presentar grandes momentos de acción, algo de tensión o, por qué no, algún giro. Como en un buen arcade de lucha de los 80, es una sucesión de combates, uno detrás de otro, no demasiado espectaculares y sin más chicha. Da la sensación de ser la versión cutre y sobrenatural de Operación Dragon (1973), con Bruce Lee. Todo esto fue suficiente para que a los fans del videojuego nos entretuviera hace 17 años, pero no para que sea digna de recordar o consiga retener frente a la pantalla a la inmensa mayoría de los espectadores.

 

Si tenéis ganas de más pelis basadas en juegos (¿en serio?), visitad nuestro especial Del juego al cine. No nos hacemos responsables de lo que encontraréis allí...

Valoración

Un festival de pobres actuaciones y un guión sin sustancia no quitan para que estemos ante una buena adaptación del videojuego. Algún fan de Mortal Kombat la disfrutará.

Hobby

45

Malo

Lo mejor

Buena adaptación del videojuego tanto en historia como en estética. La BSO; ¡Mortal Kombaaaaat!

Lo peor

¿Actores que no saben luchar para una peli de combates? La pelea de Sonya y Kano es lamentable.

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