Análisis

Del juego al cine: Gyakuten Saiban (Ace Attorney)

Por Daniel Quesada
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ARGUMENTO: Naruhodo es un joven abogado que decide enfrentarse a los casos más duros, por imposibles que parezcan. Su instinto y la ayuda de sus leales amigos le ayudan a resolver un juicio en el que ha de defender a su mayor rival. 2012 - DIRIGIDA POR Takashi Miike - PROTAGONIZADA POR Hiroki Narimiya,  Takumi Saitô, Mirei Kiritani, Shunsuke Daito y Rei Dan.

A raíz de nuestro especial Del juego al cine, muchos de vosotros habéis comentado que la película más fiel a su videojuego ha sido Silent Hill. Sin embargo, este año ha perdido su privilegio. Gyukuten Saiban es el nombre original japonés de la saga Ace Attorney, cuya película ha corrido a cargo del inimitable Takashi Miike (Audition, Ichi the Killer, Llamada Perdida). Esta película sólo se ha estrenado en Japón, pero gracias a su éxito es muy probable que alcance nuevas fronteras en breve.

Como sabreis, el protagonista de esta saga es el noble Phoenix Wright, que en japonés se llamada Naruhodo-kun (su nombre significa algo así como "ya veo", "comprendo"). La película arranca de una forma similar al juego y, en líneas generales, abarca lo mismo que la primera entrega de la franquicia, si bien se centra en dos de los cuatro casos que allí se veían. Naruhodo acaba de licenciarse como abogado, pero ya ha de enfrentarse a casos muy complicados. En el primero, ha de encontrar al asesino de su mentora, Chihiro Ayasato (conocida como Mia Fey en los juegos occidentales) y en el segundo, probar que su rival y amigo Reiji Mitsurugi (Miles Edgeworth) es inocente de un crimen sucedido quince años atrás. Como decíamos, estos dos casos se daban en el primer Phoenix Wright: Ace Attorney para Game Boy Advance y el señor Miike convierte los píxeles originales en celuloide con una fidelidad pasmosa.

El dedo acusador

Todos los personajes del juego están aquí. Además de los que ya hemos comentado, vemos a la encantadora medium Mayoi Ayasato (Maya Fei), el detective Keisuke Itonokogiri (Dick Gumshoe) o hasta el juez que decide en todos los casos. La imitación del juego no se queda sólo en el carácter de los personajes, sino también en su aspecto, que es idéntico al de los originales: la "cresta hacía atrás" y la americana azul de Naruhodo/Phoenix Wright, la larga barba blanca del juez, el pelo blanco y la ropa anticuada de Mitsurugi/Edgeworth... Para no desentonar, hasta el público de los juicios lleva peinados y ropas extravagantes. Al principio, hasta el espectador acostumbrado al juego encontrará esa estética chocante (o hasta ridícula), pero a medida que avanza el film nos vamos acostumbrando a esta estética tan diferente.

Por supuesto, no podían faltar los otros recursos visuales de la saga Ace Attorney: desde el típico dedo apuntando a cámara mientras Naruhodo dice "¡Protesto!" ("Igi ari" en el original) hasta las caras de desesperación del protagonista mientras piensa in extremis cómo refutar una prueba de la acusación. Especialmente curiosa resulta la muestra de pruebas. En los juegos se hace mediante una ventana flotante y en la película han reproducido ese efecto mediante hologramas que aparecen en el tribunal. No olvidemos que la historia transcurre en un futuro cercano, por lo que podría cumplirse esa práctica en los juicios futuros, ¿no?

Takashi Miike también se permite incluir efectos cómicos, como cuando Naruhodo hace preguntas absurdas a un testigo y todo el público se cae de espaldas (LOL). En otras ocasiones vemos sobreactuar a algunos personajes, como el tontorrón Akiyoshi/Larry Burtz. Todos estos recursos quedan ridículos en ocasiones (en especial, a los ojos de un espectador occidental que no esté acostumbrado a esos excesos dramáticos japoneses), pues parece que la película se toma en serio a sí misma a veces sí y a veces no. Pero, al final, acabamos cambiando nuestra perspectiva: los personajes que nos parecen bobalicones acaban volviéndose entrañables.

Las pruebas lo son todo

Sí, la película tiene muchos momentos infantiles, pero eso no quita que en el fondo es un "courtroom drama" puro y duro, una de esas "pelis de juicios" a las que nos han acostumbrado desde años los americanos con obras maestras como Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird,1962) o Senderos de gloria (Paths of Glory, 1958). Mientras las películas americanas más recientes como El exorcismo de Emily Rose (The Exorcism of Emily Rose, 2005) apelan a la buena buena voluntad del jurado y al discurso final del abogado para dar la vuelta a la tortilla, Gyakuten Saiban hace suyo un dicho que repite Karuma/Von Karma varias veces en la película: las pruebas lo son todo.

Aquí no vale argumentar que el acusado tenía buena intención. Para que sea declarado no culpable, el abogado ha de demostrar físicamente que tiene razón. Esa doctrina hace que la película se vuelva apasionante en su recta final, pues a Naruhodo no le queda otra que buscar claves que parecen imposibles para resolver el caso. En ese sentido, hay que criticar dos cosas: primero, que la película se centra demasiado en el juicio y poco en la investigación de pruebas, lo que hace que todas las claves aparezcan de golpe y porrazo al final, por lo que hay que estar muy al loro para asimilarlo todo sobre la marcha. El segundo aspecto criticable es que la película se hace un poco larga. Dura unas dos horas y cuarto, porque da muchas vueltas sobre pistas falsas que deberían resolverse con más celeridad. No es que llegue a arruinar la experiencia, pero se hubiera agradecido un ritmo con menos altibajos.

Cuando empiezan a verse los créditos finales, nos queda una sensación bastante satisfactoria, sobre todo porque Naruhodo y todos sus compañeros acaban cayendo muy bien (el desarrollo de personajes es sencillo pero funciona a la perfección) y porque realmente sentimos que han luchado por aquello en lo que el protagonista cree: que no importa lo que pase, siempre hay que luchar por demostrar la verdad. Si entendemos el contexto del que nace la película y la vemos con una perspectiva abierta (en el fondo, no dejan de ser unos "dibujos animados" de imagen real), disfrutaremos de (¡oh, sorpresa!), una de las mejores adaptaciones que se han hecho de un videojuego. Caso cerrado.

Valoración

Aunque al principio puede parecer infantil, pronto consigue atrapar con un guión y puesta en escena que no tienen nada que envidiar a los mejores films de juicios americanos. Eso no quita que muchos lo tacharán de "japonesada", claro...

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Lo increiblemente fiel que es al juego. Algunos recursos visuales son muy divertidos.

Lo peor

Se hace un poco más larga de la cuenta. Las sobreactuaciones propias de estos films.

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