Análisis

Quantum Break - Análisis para Xbox One y PC

Por Borja Abadie
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Versión comentada: Xbox One

El reloj de Quantum Break está acelerando sus agujas de cara a su lanzamiento en Xbox One y PC con Windows 10 el próximo 5 de abril. Nosotros no aguantábamos la espera y hemos viajado al futuro para jugar a la versión final de la nueva obra de Remedy Entertainment y contaros qué nos ha parecido la original propuesta de Sam Lake, que mezcla juego con serie de acción real en un solo envoltorio.

Quantum Break, la nueva aventura de Remedy Entertainment, estará disponible en Xbox One y PC con Windows 10 en poco más de 72 horas. La cuenta atrás para el lanzamiento del nuevo juego del estudio finlandés está a punto de terminar. Sincronicemos nuestros relojes y sentémonos a esperar su llegada. Bueno, es eso o, si lo preferís, también podéis subir a la máquina del tiempo con nosotros y descubrir cómo será la nueva obra de Sam Lake, creador del mítico Max Payne o de Alan Wake, con nuestro "anacrónico" análisis. Y digo anacrónico porque yo lo estoy escribiendo antes de las 9:00 del viernes 1 de abril que es cuando se ha publicado. Este momento de publicación es lo que vosotros llamais presente y que yo llamo mi futuro pero que, sin duda, ha sido escrito en mi pasado. Queda claro, ¿no?

Y tengo este lío temporal en la cabeza porque al empezar a jugar a Quantum Break en Xbox One me pasó algo extraño. Encendí la consola, empecé una nueva partida y un destello de luz blanca inundó mi habitación. Al principio no le dí importancia y pensé que eran las Hololens pero sin gafas (vamos, que estaba flipando) así que seguí jugando, pero la verdad es que me estoy encontrando con algunos problemillas temporales en mi vida real desde el incidente. Imagino que será que el Chronon (la partícula que permite los viajes en el tiempo en Quantum Break) de algún modo se ha filtrado a través de mi televisión y por eso estoy sufriendo anomalías temporales al escribir el análisis. Por mucho que lo intento, no puedo empezar por el principio y me veo abocado a empezar por el final, por el veredicto. No importa, el análisis debe continuar y además servirá como experimento temporal.

El veredicto final, de inicio

Lo primero sería hablar del argumento de Quantum Break, poneros en situación pero cada vez sufro más saltos temporales mientras escribo y... Quantum Break es una producción con mayúsculas, que conjuga a la perfección las partes jugables con una historia que siempre resulta interesante y que nos invita a seguir jugando hasta acabarlo y descubrir qué narices está pasando. El espectáculo gráfico es apabullante. Los combates, la parte del juego que más me preocupaba, son un derroche pirotécnico que, además, resulta sobresaliente en lo jugable. La aventura podría ser algo más larga, ya que podemos despacharla en unas 10 horas de juego, y también podría tener un desarrollo más abierto y variado pero, la realidad, es que la nueva obra de Remedy Entertainment mantiene el altísimo nivel de la primeras horas de juego prácticamente durante toda la aventura y se convierte, por méritos propios, en uno de esos juegos que se disfrutan de principio a fin con una sonrisa esbozándose en nuestros labios.

A estas alturas nadie querrá seguir leyendo para descubrir porqué Quantum Break nos ha parecido un juego tan redondo y porqué es uno de los mejores juegos del catálogo de Xbox One. Muchos ni habrán llegado hasta aquí y andarán enzarzados en la batalla de consolas tras leer simplemente la nota. Es algo que no critico, ojo, que somos todos muy libres. Pero si hay algo de lo que todos somos esclavos es de nuestro pasado, como se refleja en Quantum Break, y si estáis leyendo esto es porque, en efecto, el análisis ya se ha publicado. Y si lo han publicado es que ya lo he escrito, y no hay nada que yo pueda hacer para cambiarlo.

Remedy Entertainment, maestros cuentacuentos

Sam Lake siempre ha sido un entusiasta de crear grandes historias en sus videojuegos. Siempre le ha dado una importancia brutal al arguemnto, los personajes, etc... Max Payne ya era un gran ejemplo de ello y Alan Wake terminó de confirmar el buen hacer del estudio finlandés creando unos personajes inolvidables y una estructura narrativa heredada de las series de televisión que le sentó como anillo al dedo. Para Quantum Break, dado que se trata de un híbrido entre videojuego y serie de acción real, Remedy Entertainment ha querido poner más empeño que nunca en fabricar una historia verdaderamente interesante. Bueno, pues podemos afirmar que lo han conseguido.

Todo comienza cuando nuestro protagonista, Jack Joyce (interpretado por Shawn Ashmore, el Hombre de Hielo en las películas de X-Men) se traslada hasta Riverport (la ciudad ficticia en la que se ambienta el juego y que tiene un aire a Boston y Nueva York mezclados) para visitar a su mejor amigo de la adolescencia, Paul Serene (interpretado por Aiden Gillen, al que todos conocemos por Meñique, su personaje en Juego de Tronos). Nuestro colega nos ha invitado para mostrarnos su nuevo proyecto, una máquina del tiempo. Sí, así, como suena. El experimento acaba en catástrofe, provocando una fractura en el tiempo que amenaza con destruir la cuarta dimensión y acabar con toda vida humana ya de la que va. Jack cuenta con valiosos aliados, como su hermano William, al que encarna Dominic Monaghan (Charlie en Perdidos o Merry en El Señor de los Anillos) o Beth Wilder (interpretada por Courtney Hope, a la que hemos visto recientemente en La Serie Divergente: Leal), por ejemplo. En el rincón de los villanos tenemos a Paul Serene y a Martin Hatch (al que da vida Lance Reddick, actor de series como Fringe o The Wire).

La estructura narrativa del juego, como ya os adelantábamos en nuestro avance, consiste en un capítulo jugable, un interludio (también jugable) en el que controlamos a Paul Serene y en donde debemos tomar decisiones que afectan a juego y serie) y por último un capítulo de la serie. El juego consta de 5 actos, es decir: 5 capítulos jugables, 4 decisiones de nudo y 4 episodios de la serie de televisión. Ahora entraré a valorar la serie, pero conviene aclarar que la podemos ver vía streaming o bien descargarla en nuestro disco duro para evitar fallos de conexión si reservamos el módico espacio de 75 GB en la consola. Además, podemos saltarnos los episodios, al igual que las escenas cinemáticas in-game en cualquier momento.  

A continuación vamos con una de las muchas polémicas que va a suscitar la salida de Quantum Break: ¿mola la serie de televisión? ¿no es un "cortarollos" tremendo verla mientras jugamos? Pues a eso vamos pero, antes, conviene aclarar también que la serie de acción real está centrada exclusivamente en los villanos del juego y en contarnos la historia desde la perspectiva de algunos trabajadores de Monarch Solutions, la malvada corporación a la que nos enfrentamos en el juego. La serie en sí es bastante entretenida aunque me ha dejado la sensación de ser demasiado corta y de ir perdiendo valores de producción conforme avanzan los capítulos. Da la sensación de que los planes de Microsoft para con las producciones de acción real y el cierre del estudio encargado de llevarlas a cabo sí que tuvieron impacto sobre la obra de Remedy. Es una teoría que quizás nunca se demuestre pero lo que sí que queda claro es que las persecuciones y los planos espectaculares del primer capítulo se difuminan en los últimos episodios.

Lo mismo se podría decir de las decisiones que podemos tomar durante los nudos o interludios de Paul Serene y sus efectos sobre la serie. Mientras que la decisión tras el primer nudo sí que tiene efectos muy palpables en el primer capítulo de la serie, con escenas que no vemos si escogemos una u otra opción, las decisiones no afectan de un modo tan pronunciado a los 3 capítulos restantes. Siguen existiendo, pero cada vez ocupan menos metraje y se sitúan más en un segundo plano de la trama que en un primero. Además, al haberlo jugado dos veces para comprobar las diferencias entre escoger una u otra opción a lo largo de todo el juego me he quedado con la sensación de que hay demasiadas escenas neutras que se usan en ambas versiones de la historia pero cuyos matices (que descubrimos con mayor claridad al rejugarlo) hacen que case mejor con una de las opciones y no tanto con la otra, aunque se nos muestren en ambas.

Hay que valorar, sin embargo, el valor casi de prototipo que tiene Quantum Break y saber ver el tremendo trabajo que han realizado en Remedy Entertainment para ofrecer un producto diferente e innovador. En estos casos yo siempre valoro más la innovación y la originalidad, aunque sea a nivel de estructura narrativa, pero es una pena que el resultado sea tan irregular. Da incluso más rabia cuando las posibilidades que se atisban tras este híbrido de juego y serie parecen tremendamente interesantes y abren una puerta que esperemos que otros estudios se animen a explorar, aunque eso dependerá en cierta medida de cómo funcione el experimento de Sam Lake en ventas. Y es que esos detalles son los que de verdad nos animan a rejugar la aventura y a volver a ver los capítulos. Pero en la serie de acción real de Quantum Break, como comentaba, aunque al principio los cambios sí que son sustanciales pierden mucho peso y fuerza en los siguientes capítulos. La actuación, especialmente de Aiden Gillen y Lance Reddick, sí mantiene el nivel de calidad del principio al final de la serie.

En cuanto a si la serie supone un "cortarollos" de la experiencia jugable qué queréis que os diga. El experimento de híbrido de Remedy es eso, un experimento y, como no podía ser de otra manera, soltar el mando para ver una serie de 20 minutos puede suponer un esfuerzo para muchos. Es obvio que la acción jugable se ve interrumpida pero, al menos en la primera vez que lo juguemos, es interesante ver la serie y el sacrificio no parece tan tremendo. Otra cosa es cuando decidamos rejugar el juego (apuesto a que la inmensa mayoría lo hará). Aquí, la opción de omitir los episodios de acción real se hace indispensable. Pero la realidad es que en un mundo tan "espuni" que diría el Doctor Iglesias, en el que muchos usuarios saltan las escenas cinemáticas de un juego sin verlas ni una sola vez, lo que Remedy nos pide que hagamos será más que una proeza para muchos.

En el juego, la historia es otra historia

En el juego seguimos las desventuras de los buenos de la historia, encabezados por nuestro héroe Jack Joyce. La trama, y no quiero desvelar nada porque merece mucho la pena, es sencillamente espectacular. La narrativa es tan brutal que engancha de principio a fin, desde el momento en el que vemos la máquina del tiempo por primera vez (máquina que tiene un diseño de lo más inteligente y molón, todo sea dicho) hasta que vemos los créditos del juego (no hay que perderse la escena final que va tras ellos, por cierto). 

El ritmo es casi perfecto, como sucedía en Alan Wake, aunque aquí está mejorado y ampliado por la experiencia acumulada del estudio y por el atractivo trasfondo y la grata perspectiva con la que el juego trata los viajes temporales. Además, si en la serie criticábamos que las decisiones apenas tienen incidencia en las escenas que vemos, en el juego sí que merece la pena ver las dos versiones de la historia. No tanto porque el diseño de niveles o lo que tenemos que hacer cambie, que de hecho no lo hace, sino por los cambios en los documentos y coleccionables que encontramos al explorar los escenarios y por la cantidad de nuevos diálogos de los que podemos disfrutar.

Y es que tenemos montones de documentos y coleccionables que encontrar que expanden la trama del juego como pocas veces habíamos visto. Hay 8 ondas cuánticas por encontrar, que desbloquean pequeñísimas escenas dentro de la serie de TV (tan pequeñas que a veces no nos daríamos cuenta si no las identificasen con un pequeño logo que aparece en pantalla cuando las vemos) y 58 documentos, 44 ordenadores y 22 contenidos multimedia (que pueden variar su contenido en función de las decisiones que hayamos tomado en los nudos protagonizados por Paul Serene). Estos documentos, como decía, son bastante extensos y nos permiten profundizar muy mucho en la trama del juego, amén de regalarnos momentos de humor, referencias a otros juegos de la saga (e incluso de otros estudios) que son casi impagables. Una vez más, no desvelaré nada para dejar que os sorprenda al jugarlo.

Mención aparte merecen los diálogos del juego, tanto la genial y realista relación entre los dos hermanos protagonistas como los lazos que Jack crea con muchos de sus aliados. Lo mejor, sin embargo, es la relación entre Jack y Paul, amigos y enemigos a partes iguales. Además, dependiendo de la decisión que tomamos con Paul en el primer nudo, disfrutamos de un personaje secundario u otro (la chica de la manifestación o el taxista). Si queréis seriedad y mayor realismo escoged a la chica, si queréis partiros de risa, escoged al taxista, todo un personajillo que recuerda mucho al genial Barry de Alan Wake. En definitiva, la historia de Quantum Break me ha parecido, así sin tapujos, una de las mejores de las que he podido disfrutar nunca en un videojuego, especialmente por el acertado ritmo narrativo del que hace gala.

¡Déjate de historias y que empiecen las tortas!

Todo eso del argumento está muy bien pero: ¿qué hay más allás de la serie y las escenas cinemáticas? Aquí y tratando de salir cuanto antes al debate que ha surgido en la web con las últimas noticias relacionadas con Quantum Break quiero dejarlo más que claro: el juego de Remedy es espectacular en lo jugable y nada tiene que ver con esa injugable experiencia que era el infame The Order 1886, con el que muchos lo están comparando por la escasa duración de ambos juegos. Que conste que solo cito el susodicho exclusivo de Sony porque ha salido a colación en decenas de comentarios. Podría compararlo con muchísimos otros juegos que son cortos y, además, injugables (y no miro a nadie Alone in the Dark Illumination). A la hora de la verdad, y al margen del argumento, las escenas cinemáticas y demás artificios, el núcleo jugable es muy adictivo.

Nuestro héroe cuenta con 6 poderes temporales que se van desbloqueando al avanzar en la aventura: Visión temporal, Detener el tiempo, Regate temporal, Escudo temporal, Explosión temporal y Aceleración temporal. Al activar la visión todo se vuelve negro salvo los objetos coleccionables, interactuables, la munición, las armas y los enemigos. Detener el tiempo crea una burbuja en la que el tiempo se detiene (obviamente) y si disparamos sobre el mismo punto una y otra vez podemos acumular el daño, que saldrá disparado al desaparecer la burbuja. Con el regate podemos esquivar a los enemigos y poner pies en polvorosa si nos vemos demasiado rodeados. Además, si al terminar el movimiento dejamos pulsado LT para apuntar también se ralentizará el tiempo durante unos instantes. El escudo detiene las balas de nuestros rivales al tiempo que nos permite dispararles desde la seguridad de su protección. La explosión, que antes debemos cargar, puede acabar con varios enemigos débiles de un plumazo y la aceleración nos permite recorrer una buena cantidad de terreno con el tiempo deteniéndose a nuestro alrededor y permitiéndonos rematar de un solo golpe cuerpo a cuepo a los enemigos cercanos.

La combinación de todas las habilidades, cuando llegamos a dominarlas, hace que los combates sean una bella sinfonía de efectos en la que nuestro héroe es la estrella principal de un ballet mortal. Pero también nos encontraremos con enemigos armados hasta los dientes, protegidos con equipo de alta gama y que pueden usar alguna de nuestras habilidades o incluso ser inmunes a muchas de ellas. Así, siempre tenemos que ir improvisando nuevas estrategias durante los combates para hacer frente a cada tipo de enemigo y situación.

El desarrollo de los combates resulta muy entretenido aunque no nos queda más remedio que entrar de lleno en la polémica de su dificultad. Aunque desde Remedy Entertainment y Micorosft se apresuraron en afirmar que el juego supondría un reto en el modo difícil la realidad dista mucho de las declaraciones. Completado el juego en el modo difícil solo puedo decir que sí, que es muy facilón. Aunque ya tenía el callo de habérmelo pasado en normal no se justifica que apenas haya muerto unas pocas veces durante toda la aventura. Es cierto que nuestros enemigos hacen más daño y aguantan más el que les propinamos, pero no es suficiente para suponer un verdadero reto y su comportamiento apenas varía con el cambio de dificultad.

Como también saldrán muchos usuarios a decirlo cuando vean la nota, me adelanto y contesto ya (ventajas de las anomalías temporales en las que me hallo): hay decenas de juegos increíblemente fáciles a los que no se les resta ni un punto en los análisis por estos motivos, como por ejemplo el 98% de los sandbox que existen, las aventuras tipo Uncharted, Tomb Raider y decenas y decenas de títulos que llegan cada año al mercado. Eso no quita para que pueda afirmar que las declaraciones faltan a la verdad, el juego es facilón y muchos usuarios, entre los que me incluyo, hubieran agradecido un reto mayor al que enfrentarse.

El arsenal de armas del que disponemos es algo escaso. Podemos equiparnos con una pistola, un fusil y un arma especial. Hay varios tipos de pistola, de fusiles y de armas especiales, como escopetas o ametralladoras ligeras. Puede parecer, y de hecho lo acabo de decir, que es un arsenal escaso pero es que Quantum Break no es un shooter de coberturas convencional. Las armas son muy necesarias, obviamente, pero no podemos superar ni siquiera las primeras batallas multitudinarias si no hacemos un uso constante de los poderes temporales de Jack. El desarrollo, además, está salpicado por momentos en los que debemos usar algunos poderes temporales para resolver puzles. Son muy sencillos, pero suponen un soplo de aire fresco entre tanto tiroteo. Por ejemplo, podemos rebobinar el tiempo en determinados objetos para hacer que vuelvan a su estado pasado y utilizarlos para llegar a nuevas zonas. Aunque, claro, una vez rebobinados volverán a su estado actual y tendremos que detener el tiempo o utilizar otras jugarretas para evitarlo.

Tiempo de espectáculo

Parece que el análisis de Quantum Break es un repaso a las polémicas que han rodeado al nuevo juego de Remedy Entertainment antes de su salida. Aún nos quedan unas cuantas polémicas en la manga pero vamos con una de ellas: los 720p de resolución reescalados que, para muchos, son una auténtica chapuza. Pues nada que ver. Es más, me atrevo a decir que la nueva obra del estudio finlandés tiene uno de los apartados técnicos más bestiales que hemos visto nunca en consola.

Es cierto que en algunos momentos se nota ese desenfoque tan característico de los juegos a 720p nativos pero el 99% del tiempo lo pasamos con la boca abierta ante la ingente cantidad, y calidad, de los efectos que aparecen en la pantalla, el increíble realismo de los modelos y sus expresiones faciales, la fluidez con la que se mueve todo eso, espectáculos como el tiempo pasando a toda velocidad mientras nos movemos en tiempo real por el entorno, la sensacional iluminación, etc... Sinceramente, daría mi brazo derecho porque todos los juegos llegasen a partir de ahora en 720p si tienen un aspecto final tan absolutamente imponente como el de Quantum Break.

La prueba del algodón en estos casos es sencilla: ¿le pones el juego a otra persona y se queda embobado sin decir ni mu cuando haría horas que te hubiera pedido quitarlo si tuviese un apartado gráfico del montón? La respuesta es sí. Simplemente verlo es una gozada. Y todo esto, claro, hablando de Xbox One porque, obviamente el juego en PC y a resolución 4K ya tiene que ser de órdago.

Voy a continuar con otras dos grandes polémicas que ha suscitado el juego. Por un lado la duración y por otro el tema del doblaje. El juego dura unas 8-10 horas, alcanzando unas 12 si queremos obtener (como un servidor) el 100% de los objetos coleccionables. Así que sí, es cortito. Y más para los que no gusten mucho de explorar los escenarios y buscar los objetos coleccionables o las curiosidades. Si pasamos de todo, incluidas cinemáticas quizás no supere las 6 horas. Lo importante ahora es saber si, como sucede con juegos como Uncharted o The order 1886 (por poner dos ejemplos de buen y mal juego ambos cortos) merece la pena o no jugarlo. Ahí, el sí es rotundo. Son pocas horas, pero son espectaculares, intensas y muy divertidas. Otra cosa es que nos hubiese gustado que durase mucho más y que el juego contase con más contenido. Si no tiene más nota es, principalmente, por este motivo.

En cuanto al doblaje no hay excusa. Bueno, sí, que Xbox One no vende nada en España y se ha convertido en un mercado pequeño para la consola de Microsoft. Es así de sencillo. Cuanto antes lo aceptemos, mejor. En lo personal no es algo que me importe pero comprendo que haya muchos a los que no les haga ninguna gracia, y menos cuando se enteren de que algunos de los objetos coleccionables que podemos encontrar, como radios y televisiones, no tienen subtítulos. Un error que esperamos que Remedy se anime a remediar (bonito juego idiomático) para ofrecer, al menos, la experiencia completa con subtítulos. Podemos, también, poner el juego con voces en español latino o en francés si nos va ese rollo pero español de España nada de nada.

No me quiero olvidar, antes de acabar con el análisis, que todos los que compren el juego recibirán de regalo Alan Wake para Xbox One. No justifica la duración de Quantum Break pero no deja de ser un aliciente para su compra. Dicho queda.

¡Ah! Y los que quieran descubrir el veredicto final que sepan que está al principio del análisis, cosas de los viajes en el tiempo.

Valoración

Quantum Break quizás falle como híbrido entre serie y videojuego pero las partes jugables son entretenidas, espectaculares y el sistema de combates engancha lo suyo. La historia, además, es de lo mejor que hemos jugado.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Los combates. La historia. El espectáculo gráfico.

Lo peor

La baja dificultad. Que no venga doblado. Algo corto.

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