Análisis de The Technomancer para PS4
Análisis

The Technomancer - Análisis para PS4, PC y Xbox One

Por Paz Boris
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Versión comentada: PS4

Bienvenidos al análisis de The Technomancer, el ARPG desarrollado por Spiders, nos lleva a explorar Marte en PS4, Xbox One y PC con una trama llena de intrigas políticas, romances y misterios en un mundo distópico y un sistema de combate dinámico.

Después de meses esperando su lanzamiento, The Technomancer por fin aterriza en PS4, Xbox One y PC, en inglés con subtítulos en español. El juego desarrollado por Spiders y editado por Focus Home Interactive presenta una mezcla de estilos que se unen en un RPG de acción con reminiscencias a otros juegos de gran éxito.

Poniéndonos en la piel de Zachariah, un joven soldado tecnomante, recorreremos ciudades, páramos desolados y ruinas antiguas en busca de respuestas, haciendo aliados por el camino y defendiéndonos de las ambiciosas garras del coronel Viktor.

 

Una sociedad distópica y un protagonista eléctrico

Marte, nuestro vecino en el sistema solar, es un oscuro objeto de deseo de la ciencia espacial actual. En The Technomancer, todos los sueños de colonizar el planeta rojo se hicieron realidad muchos años antes de que comience nuestra historia, tantos, que los vestigios de los primeros colonos se atesoran como reliquias de gran valor. Las colonias asentadas han perdido el contacto con la Tierra, están gobernadas por corporaciones con intereses privados y, además, tienen que sufrir las inclemencias de la vida en este planeta: además de la escasez de agua, la radiación solar puede terminar provocando mutaciones en los humanos, quienes terminan como esclavos.

La colonia en la que Zachariah ha crecido, Orphis, está dirigida con mano de hierro, sus ciudadanos son espiados e investigados, la información está censurada y, además, se encuentran en guerra contra la corporación Aurora. Mientras, el joven soldado ha conseguido el rango de oficial dentro de los Tecnomantes, una hermandad vista con cautela, unida por sus secretos, pero también por su misterioso poder de manipular la electricidad producida por el cuerpo. Todo un caldo de cultivo para los peores acontecimientos que, por supuesto, terminarían por llegar.

La historia y el protagonista que el jugador quiere

The Technomancer cuenta con herramientas de personalización tanto para el protagonista como para las armas, sin embargo, son bastante limitadas. A diferencia de otros juegos de rol, que te permiten elegir, como poco, los rasgos faciales del personaje, en el título de Spiders únicamente podremos elegir el tipo de rostro, el color de la piel, de los ojos y del pelo, al que también podremos cambiarle el peinado. Por su parte, las armas podrán mejorarse hasta tres niveles con mejoras de crítico, daño y bloqueo, pero nada más.

Sin embargo, algo que en lo que el juego gana mucho es en las decisiones que nos va ofreciendo en determinados momentos. Desde dejar vivir o no a un enemigo, hasta tomar partido por una facción o incluso no cumplir una misión y luego mentir. Nuestras elecciones pueden no afectar, a simple vista, al desarrollo de la trama, pero terminarán llevándonos a uno de los distintos finales.

Las decisiones que tomemos, en más de una ocasión, influirán en nuestra relación con los aliados, así como con las diversas organizaciones que compiten por sobrevivir en una sociedad tan decadente. En última instancia, afectarán a nuestro karma, especialmente aquellas que dictan el destino de una vida.

 

Misiones interminables

A la hora de avanzar en el juego, tendremos múltiples misiones que cumplir, tanto principales como secundarias. Estarán relacionadas con la ciudad en la que nos encontremos, la facción con la que nos estemos relacionando en ese momento o, por supuesto, con nuestros compañeros.

Hasta aquí, todo normal, algo clásico de cualquier juego de rol. Sin embargo, The Technomancer tiene algunos problemas con ellas: es difícil sacudirse de encima la sensación de no ser más que un recadero, recorriendo el mapa de un lado a otro para cumplir los encargos de jefes, amigos o desconocidos. Esto podría entenderse, hasta cierto punto, en las misiones secundarias, pero incluso las principales tienen ese pequeño regustillo a poca utilidad, o de ser demasiado rebuscadas –cumple este encargo, pero para ello tienes que ir al punto A, luego al B, luego al C, regresa al B y por último al A. Fin–.

La mayor consecuencia es que el desarrollo de la historia se convierte en algo lento, tedioso en demasiadas ocasiones. La trama de The Technomancer está formada por cuatro capítulos, y sólo el primero llevará cerca de diez horas si se cumplen las secundarias. Y aunque según se avanza en el juego se va viendo el sentido de las misiones que cumplidas –incluidas algunas secundarias–, las primeras horas se convierten más en un ejercicio de perseverancia, especialmente cuando el diario ofrece información limitada del próximo objetivo.

Sistema de combate y habilidades

Nuestro protagonista, Zacariah, tiene varias maneras de enfrentarse a un combate: estilo guerrero, que asesta fuertes golpes con un báculo; estilo furtivo, muy apegado al sigilo, que emplea una daga y una pistola y sus ataques son muy veloces; y guardián, que con una maza y un escudo se planta en el combate para resistir y asestar golpes lentos, pero demoledores. Lo bueno, es que puede alternar entre ellos en cualquier punto del enfrentamiento, aunque su efectividad dependerá de cuál tengamos potenciado. Y por supuesto, las habilidades de tecnomante nos servirán de apoyo, puesto que podemos utilizarla con cualquier estilo de lucha, aunque necesita unos segundos para recargarse después de cada ataque.

Para mejorar a Zachariah, The Technomancer nos ofrece tres árboles de habilidades. El primero, con un estilo que recuerda al de The Witcher 2, se centra en el combate. El segundo reúne los atributos, aspectos pasivos de nuestro personaje como la resistencia o la fuerza. Y por último, el de talentos, que nos permitirá desarrollar habilidades como el carisma, que nos dará más éxito al intentar convencer personajes con determinadas líneas de diálogo, el sigilo, que llegado cierto punto nos permitirá eliminar enemigos sin desatar un combate abierto, o forzar cerraduras, entre otras.

A pesar de que cada nivel nos ayude a enfrentarnos con mayor seguridad a los combates, y de que la posibilidad de cambiar entre estilos lo vuelva bastante dinámico, el sistema a veces resulta torpe, especialmente jugando con un mando de consola. Con unos pocos botones tenemos que gestionar nuestros ataques, habilidades, usar pociones o trampas y dar órdenes a nuestros aliados –aunque esto último es bastante limitado–. Los atajos disponibles son cuatro, y sólo las habilidades de tecnomante son seis, así que para acceder a las demás tenemos que hacer uso del “menú de pausa activa”, que ralentiza la acción, pero no la paraliza.

 

Como el Curiosity, queremos explorar Marte

Ya que estamos en un planeta desconocido, lo suyo sería poder explorarlo en la medida de lo posible. No obstante, el peligro de las radiaciones solares hace que tengamos que limitarnos a hacerlo por los “senderos de sombra” o durante la noche, con el peligro que eso supone. Pero además, hay que añadir el mapeado, que fuera de las ciudades no es muy destacable ni ofrece demasiados secretos.

En las diferentes colonias que visitamos, la cosa cambia. Es cierto que los mapas no son excesivamente grandes –algo que se demuestra a simple vista con la ausencia de puntos de desplazamiento rápido–, pero están lo suficientemente bien diseñados como para tenernos perdidos en más de una ocasión o hacernos descubrir cofres y taquillas sin abrir cuando menos nos lo esperamos. Además, cuentan con varios niveles a los que, a veces, es complicado descubrir cómo acceder.

Pero si hay algo que es una delicia de las continuas visitas a las diferentes ciudades es disfrutar de su diseño artístico. Cada una tiene un estilo propio, que casa con el estilo de su sociedad. Mientras Noctis muestra arquitecturas típicas árabes, Orphis muestra edificios de muros robustos y líneas fuertes, con símbolos comunistas en las zonas más importantes y el Valle de los Mutantes se encaja en la naturaleza como si fuera parte de ella.

The Technomancer es una mezcla de grandes ideas y ejecuciones poco hábiles. La estupenda historia de Zachariah, llena de intrigas políticas, decisiones morales e incluso romances, queda diluida en la enorme cantidad de misiones que ralentizan el ritmo del juego. Y aunque tiene grandes elementos como el combate, los diseños y las pequeñas subtramas, no terminan de compensarlo del todo.

Valoración

Un ARPG a pequeña escala, con una gran historia que no han sabido gestionar a través de las misiones, y un sistema de combate dinámico pero torpe en ocasiones. Grandes ideas que han terminado por no destacar al no estar del todo bien aplicadas.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Su trama, llena de decisiones, misterios e intrigas que nos sorprenderán cuando menos lo esperemos

Lo peor

Los cientos de misiones que te tienen de recadero sin dar la sensación de que la historia avance

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