Análisis

Transformers: Crítica de la primera película

Por Fátima Elidrissi
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CRÍTICA DE Transformers (2007) - DIRIGIDA POR Michael Bay - PROTAGONIZADA POR Shia LaBeouf, Megan Fox, Jon Voight, John Turturro, Josh Duhamel, Tyrese Gibson, Bernie Mac, Michael O'Neill, Julie White, Rachael Taylor, Kevin Dunn, Amaury Nolasco, Ronnie Sperling, Anthony Anderson, Brian Stepanek.   ARGUMENTO: Sam Witwicky, un inadaptado adolescente que sólo quiere conquistar a la atractiva Mikaela, se verá envuelto en una guerra entre dos razas de robots extraterrestres transformables, los pacíficos Autobots y los maléficos Decepticons, en un enfrentamiento que puede destruir a toda la Humanidad.

En 2003 la sonda espacial Beagle 2 fue enviada al espacio en la misión Mars Express. Tras diversos intentos por establecer comunicación la Agencia Espacial Europea nos dijo que había desaparecido en Marte. PERO NO. En realidad, lo que hizo fue abrir el camino para la creación de una de las franquicias más longevas y lucrativas de la historia del cine.

La primera entrega de Transformers, dirigida por el padre de las cuatro criaturas Michael Bay y producida por Steven Spielberg, inauguró las aventuras de los juguetes de Hasbro en el cine en 2007.

El espectáculo ya era suficiente promesa, pero esta película también usaba la baza de la nostalgia presente en varias generaciones de fans. ¿Quién no había visto alguna vez un capítulo con la mítica frase "transfórmense y avancen", había leído o un cómic o directamente había jugado con un Transformer alguna vez? El salto al cine y la reinvención de estos héroes, tras 25 años de existencia, suponía un pequeño pero celebrado hito para la ciencia ficción.

La película cosechó más de 700 millones de dólares en todo el mundo así como tres nominaciones a los premios Oscar por sus efectos especiales, efectos de sonido y sonido, ofreciendo una deidad eterna a un aparatoso género caracterizado por el efectismo, la destrucción y los guantazos metálicos.

En pocas palabras, Transformers es una oda al espectáculo superproducido cuyo virtuosismo consigue volatilizar una historia que poco importa cuando los Autobots y los Decepticons entran en acción. Con el desembarco en los cines de Transformers: La era de la extinción el próximo 8 de agosto, viajamos al origen de la saga para encontrarnos con el imberbe Shia LaBeouf interpretando el papel que catapultó su carrera, la imponente Megan Fox en su descubrimiento como icono sexual y, de paso, mostrar de qué puñetas estamos hablando.

Sam Witwicky (Shia LaBeouf) es un adolescente inadaptado cuya única preocupación es conseguir un coche (¡bienvenido, Bumblebee!) para conquistar a Mikaela (Megan Fox), la inaccesible chica de sus sueños. Mientras, el gobierno de los Estados Unidos se enfrenta a una crisis de proporciones catastróficas después de que su base de operaciones en Qatar haya sido atacada y una amenaza desconocida y extraordinariamente avanzada intente hackear su red militar. Dos tramas que se cruzarán por obra y gracia de los Transformers.

Como oportunamente relata el heroico Optimus Prime al inicio de la película, desde hace siglos, dos razas de alienígenas mecánicos luchan entre sí para dirimir el destino del universo. El último enfrentamiento de los benévolos Autobots, liderados por Optimus, y los malvados Decepticons, con Megatron a la cabeza, se saldó con la destrucción de su amado planeta Cybertron. Pero aún queda una esperanza: la desaparecida All Spark, es decir, la Chispa.

Desde entonces, los Autobots quieren el cubo, contenedor de la chispa, para reconstruir Cybertron y poner fin a la guerra, mientras que los Decepticons ansían el mismo objeto para destruir a sus bonachones vecinos y tomar el control del universo. Como no podía ser de otro modo, la búsqueda se pone interesante cuando los Transformers llegan a la Tierra, momento en el que nuestro marginado protagonista se convierte en la clave del futuro no sólo de la Tierra sino de todo el Universo.

Más de 140 minutos relatan los esfuerzos de unos y otros por conseguir sus objetivos mientras Sam se erige como el antihéroe diseñado para la identificación del espectador. Un chico corriente con un tatarabuelo al que todos creían majara situado en el último eslabón de la cadena de la popularidad adolescente consigue por una mezcla de azar y destino demostrar sus desconocidas cualidades a sus padres, los robots, la chica y el mundo. Todo convenientemente acompañado de lujosas transformaciones mecánicas y grandiosos enfrentamientos robóticos donde la destrucción y el caos se convierten en las verdaderas protagonistas.

Tranformers es una diversión argumentalmente simplona, cuyo acierto radica no sólo en el reconocimiento de su propio absurdo, sino en hacer de él un activo que reste importancia a la confusa trama, al tiempo que regala momentos cómicos que merecen entrar en los anales de la ciencia ficción. Véase a Sam Witwicky amenazando a los Autobots con la ira de sus padres si estos descubren que los gigantes metálicos están “escondidos” en el jardín. O el agente Reggie Simmons, el único personaje que experimenta un cierto arco narrativo a lo largo del film, interpretado por un magnífico John Turturro.

Sin mucho orden, pero con bastante tino, la película mezcla acción, comedia y romance para alcanzar un apoteósico clímax en su media hora final de fuegos artificiales, dramática alianza intergaláctica y ruidosa demolición.

Ni qué decir tiene que la ingenuidad de Witwicky, sus arquetípicos padres, la intrascendencia (como personaje) de Mikaela, la estupidez burocrática, el latente mensaje patriotero o la alegre muerte y resurrección de los personajes a lo largo de la tetralogía puedan hacer que el más pintado termine por tirarse de los pelos. Pero no nos engañemos: Transformers es una monster movie y, como tal, podemos pedirle lo que ofrece: un descomunal divertimento.

Valoración

Michael Bay compone una oda al espectáculo en este grandilocuente blockbuster, renacer de un género y origen de una de las sagas más taquilleras de la historia del cine.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

La película es consciente de su disparatado argumento, algo que utiliza y potencia.

Lo peor

Lo predecibles que pueden ser los personajes y la trama.

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