Ofrecido por Nintendo

Metroid Dread: el "triple A" de Nintendo Switch que aumenta la leyenda de Samus Aran
Contenido creado para una empresa, marca u organización que ha pagado su producción y publicación y que cuentan con su aprobación.
Se ha hecho de rogar, pero el sueño de los amantes de los títulos clásicos de Metroid por fin es realidad: un nuevo juego de la saga acaba de aterrizar en Switch. Metroid Dread cierra el arco argumental de las aventuras en 2D de Samus Aran, y además lo hace desplegando ante nosotros la experiencia Metroid definitiva. Nuestro compañero David Alonso nos cuenta por qué esta no es una entrega cualquiera.
Metroid Dread ya está disponible en Nintendo Switch, y lo cierto es que la nuevaaventura de Samus Aran no ha podido llegar en momento más oportuno, por muchos y variados motivos.
Para empezar, este año se celebra el 35 aniversario de la saga Metroid, una leyenda que nació en Japón el 6 de agosto de 1986 con un título que rompería moldes en Famicom Disk, el accesorio para NES que nunca salió del territorio nipón, y que, por suerte, podríamos disfrutar más adelante en Europa gracias a una versión para la consola de 8 bits de Nintendo.
Por su parte, y tal y como habéis podido comprobar en nuestro análisis de Metroid Dread, porque se trata de un auténtico juegazo. De todo un "triple A" para Switch que evoluciona y lleva hasta límites insospechados la mezcla de acción y aventura tan característica de la mítica saga.
Una combinación que incluso dio pie a un género propio, los metroidvania, y que en Metroid Dread recupera su esencia más pura, alejándose de la fórmula "Souls" o de las mecánicas "Roguelike" tan de moda últimamente en el género.
Y, por último, porque su desarrollo ha corrido a cargo de MercurySteam, el estudio español que ya nos dejó con la boca abierta con Metroid: Samus Returns, y que ahora han logrado lo que parecía imposible: que Metroid Dread mantenga la esencia de los títulos clásicos en 2D de la saga y que, al mismo tiempo, se sienta como un título revolucionario. Vamos, que nos haga sentir exactamente igual que la primera vez que nuestra SNES nos llevó de vuelta al planeta Zebes en Super Metroid. Y eso es mucho decir.
Y es que Metroid es una de las sagas que mejores momentos para el recuerdo nos ha dejado desde aquel lejano 1987, cuando conocimos por primera vez en Europa a la cazarrecompensas Samus Aran, a los Piratas Espaciales y a los misteriosos metroid.
Aquella primera entrega no solo redefinió la acción no lineal en 2D, sino que logró que nos enamoráramos por completo de su jugabilidad, medida al milímetro, y de su increíble ambientación.

Este idilio continuó en Metroid II: Return of Samus, que supo trasladar su fórmula a la perfección a los circuitos de Game Boy, y además incluyó numerosas novedades, como nuevas armas o la mítica Aracnosfera.
Más adelante, en 1994, Samus vivió su revolución más grande hasta la fecha gracias a Super Metroid, que exprimió los circuitos de la poderosa SNES para marcarse una aventura prácticamente perfecta.

Cómo olvidar el imponente y a la vez amenazante aspecto del planeta Ceres, que por primera vez pudimos recorrer con la ayuda de un utilísimo mapa con el que orientarnos es sus excepcionales niveles plagados de peligros y enemigos a los que ahora podíamos disparar en diagonal.
Y para momentos inolvidables los encuentros contra SA-X (Samus Aran X) que vivimos en Metroid Fusion, un título que exprimió GBA para regalarnos una aventura única y repleta de novedades, como la posibilidad de asirnos a las cornisas o la presencia de "ADAM", un ordenador personal que nos guiaba entre los distintos objetivos y que tendría mucho peso en la historia.

Una trama inigualable que por fin podremos concluir gracias a Metroid Dread, la nueva entrega de la saga que llega después de Metroid: Zero Mission, la reimaginación del primer Metroid para GBA, y de Metroid: Samus Returns, la increíble puesta al día de Metroid II: Return of Samus que se marcó MercurySteam en 2017.
Estos 35 años de aventuras y experiencias inolvidables tienen su colofón final en Metroid Dread, ya que el nuevo juego para Switch supone el fin del arco argumental de los títulos en 2D de la saga Metroid; una historia que se inició en 1986 y que dijo su última palabra en 2002, con el intenso final de Metroid Fusion. Hasta ahora.
Por supuesto, y pese a ser un sueño hecho realidad para los fans de la saga, esto no significa que sea estrictamente necesario haber jugado a todos los títulos anteriores para disfrutar de Metroid Dread.
Por un lado, porque el juego incluye un completo resumen de la historia de Samus, y por otro, porque su inmensa calidad le convierten en una perfecta puerta de entrada para iniciarse en la mítica serie.

Y es que Metroid Dread es, ni más ni menos, que la cumbre absoluta de la fórmula clásica de Metroid. Y buena parte de este hito es gracias al planeta ZDR, que se descubre majestuoso ante nosotros como un increíble laberinto con un excepcional diseño, y en el que la exploración, la acción y la aventura se conjugan a la perfección.
Y lo que es mejor aún, este inconfundible estilo ha sido potenciado de forma imponente gracias a un enorme número de novedades, que se entremezclan de forma magistral con el estilo clásico de la saga, convirtiendo a Dread en la experiencia Metroid definitiva.
Una de las principales novedades es un significativo aumento del ritmo de nuestro avance, que ahora se beneficia de nuevas habilidades para Samus, como el deslizamiento o el impulso súbito, para dar lugar a un estilo de juego mucho más dinámico.

A esto hay que sumar unos brillantes enfrentamientos contra enemigos muy variados y a los que nos enfrentamos con más posibilidades que nunca, apuntando en 360º, realizando espectaculares contraataques o utilizando nuevas armas que nos dejan sin aliento.
Sin embargo, y por primera vez en la saga, en Metroid Dread Samus se enfrenta a unos enemigos a los que inicialmente no puede vencer, lo que da pie a momentos en los que la inteligencia y el sigilo se convierten en nuestro mejor aliado.
Hablamos, claro está, de los E.M.M.I, unos peligrosos robots que persiguen incansablemente a Samus en ciertas secciones y a los que en un primer momento debemos dar esquinazo a toda costa, al menos hasta que nuestra exploración de ZDR nos permita dar con la mejora adecuada...

La presencia de estos enemigos hace que la exploración e interacción con el entorno cobre una nueva dimensión, ya que la tensión es constante debido a que siempre debemos estar atentos a posibles rutas de escape.
Por supuesto, esta exploración mantiene el estilo clásico de la saga, por lo que en nuestro descubrimiento constante de las profundidades del planeta ZDR también debemos recorrer cada recoveco de los escenarios en busca de nuevas mejoras, objetos ocultos o atajos a zonas ya visitadas.
Esto, inevitablemente, hace que el "backtracking" sea una constante en la aventura, pero lo meritorio es que los escenarios están tan bien diseñados que la sensación de descubrimiento no cesa en ningún momento. Da igual las veces que regresemos a una zona anterior equipados con una nueva habilidad; siempre encontraremos algo nuevo por hacer, un camino antes inaccesible que explorar...

Además, otra de las grandes virtudes de este sistema en Metroid Dread es que la dificultad está medida al milímetro y la progresión está muy afinada.
Sí, la nueva aventura de Samus es un metroidvania en toda regla, pero su espíritu es el de una aventura de exploración desafiante, pero nunca injusta con el jugador, por lo que su desarrollo se aleja de la fórmula "Souls" o de las mecánicas "roguelike".
La guinda perfecta a esta brutal experiencia la pone un apartado técnico deslumbrante y que mantiene el espíritu de todo lo anterior. De nuevo, todo lo que vemos en pantalla recuerda inevitablemente a la atmósfera de los juegos clásicos de la saga, pero su mejora es tan grande a todos los niveles que consigue llevar la "ambientación Metroid" a una dimensión nunca vista anteriormente.

Desde las impresionantes animaciones de Samusy el alucinante diseño de sus trajes, pasando por unos escenarios repletos de detalles y con una gran sensación de profundidad, y todo ello sin olvidar los imponentes 60 fps a los que se mueve el juego, Metroid Dread es un auténtico derroche de espectacularidad y fluidez. Un auténtico placer para los sentidos.
Uno que por fin podemos disfrutar en nuestra Nintendo Switch, y al que el próximo 5 de noviembre podremos acompañar de la mejor forma posible: con los espectaculares amiibo de Metroid Dread, que además de dejarnos alucinados gracias a su genial diseño, nos otorgarán diferentes ventajas en el juego.

Por un lado, si escaneamos el amiibo de Samus recibiremos un tanque de energía adicional e incrementaremos nuestra salud en 100 unidades, a lo que habrá que sumar la posibilidad de escanearlo una vez al día para recuperar algo de salud.

Por su parte, el amiibo del E.M.M.I. brinda a Samus un tanque de misiles +, aumentando su capacidad de misiles en 10 unidades. Además, cada día que lo escaneemos obtendremos unos cuantos misiles, algo realmente útil en el hostil mundo que nos espera en ZDR.
Amigos, la reina ha vuelto. Y aunque se ha hecho esperar, su regreso ha superado todas nuestras expectativas como solo la cazarrecompensas es capaz de hacerlo. ¡Larga vida a Samus Aran!
Metroid Dread
Lanzamiento
7-10-2021
Género
Acción
Compañía
Nintendo
Pegi
+12
Número de jugadores
1
Multijugador
No
Idioma de los textos
Español
