Cada vez más harto de las suscripciones online: la calidad no deja de empeorar

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Las suscripciones están a la orden del día en casi todo actualmente, pero encontrar una que realmente valga la pena mantener se está convirtiendo en una rareza.
Salvo que hayas pasado los últimos días debajo de una piedra, conocerás de sobra la jugarreta que se ha marcado Sony al decidir poner fecha de fin a la era de los juegos físicos para PlayStation. Es difícil que no hayas oído o visto nada con el ruido que ha hecho esta polémica decisión.
Más allá del mosqueo que me ha generado el tema como jugador que, sin tener nada en contra del digital como opción, prefiere ser propietario de una copia física, este tema me ha hecho pensar en cómo la era digital está derivando hacia una pérdida de calidad (y propiedad) terrible.
Es poco probable que vaya a decir algo que no sepas ya, pero es uno de los asuntos que hacen que necesites decir las cosas en voz alta. Después de 10 minutos hablándole a la pantalla, me he dado cuenta de que lo de escribir igual se me da mejor en este caso.
Como por departamento (HobbyCine) me pega más hablar de servicios de streaming, voy a tirar por ahí, pero todo lo que diga es aplicable a cualquier modo de suscripción de esos que siguen saliendo como setas para absolutamente todo.
Solo en cine y series tenemos una barbaridad de servicios de transmisión con sus respectivas suscripciones. Algunos son para temáticas más concretas, pero entre los grandes medios generalistas, Netflix, HBO Max, Prime Video, Apple TV, Disney+ y tantos otros, suman suficientes como para hacer mella en un salario mensual modesto.
Y aunque voy a generalizar, la calidad promedio de estos servicios deja mucho que desear. Por cada película o serie buena de Netflix que se lanza, llega una cantidad de relleno que no entiendo cómo alguien ha decidido financiarlo.
Es cierto que servicios como Apple TV están en su mejor momento. De ahí que diga que estoy generalizando. Sin embargo, no son pocas las plataformas que lanzan solo tres, con suerte cuatro películas o series buenas al año; el resto del tiempo sobreviven de su catálogo o de llevar estrenos que han pasado por salas a sus catálogos.
Te invito a hacer un ejercicio que quizá ya hayas hecho antes: suma todo lo que te gastas al mes en servicios de streaming y luego calcula cuánto de esos servicios usas realmente. Igual alguna sí te sale rentable, pero es muy posible que tengas más de una "suscripción por inercia".
Peor servicio que hace diez años
Cuando todo era bonanza para los servicios de streaming, las cosas parecían maravillosas. Había series exclusivas, te traían pelis y series antiguas que podías ver con facilidad... PS Plus no era obligatorio para jugar, sino una opción para tener otro tipo de ventajas. En Netflix podías compartir cuenta...
Pero la pela es la pela es una máxima que funciona en cualquier empresa, se llame Netflix o Sony. Ya no es que los precios hayan subido, que también, sino que los servicios que ofrecen son cada vez más restrictivos.
En el caso de Netflix, lo peor es que ha sido adalid del cambio para que otros servicios sigan sus mismos pasos. Ahora es muy habitual la política de no compartir cuentas y la vigilancia activa de su cumplimiento.
También vemos cada vez más servicios con publicidad. La cantidad de pasta que tiene que entrarles por los anuncios es inenarrable, pero además, los usuarios de ese plan pagan su suscripción. Doble win, doble infamia.

Eso sin contar series canceladas, que cada vez hay más, mientras se tira el dinero en otras cosas que no tienen ni medio sentido. O las licencias itinerantes, esas películas o series que están un tiempo en una plataforma y luego desaparecen para no dejar rastro.
Resulta más hiriente en algunas plataformas que son propietarias de los derechos de alguna película (Warner con El señor de los anillos, por ejemplo), pero ni siquiera eso garantiza que las películas estén siempre en HBO Max.
Todo el tema de las suscripciones para todo se empieza a convertir en un circo donde solo hay una certeza: tú pagas. De las compañías dependerá lo que ofrezcan y el tiempo durante el que lo ofrezcan. Porque recuerda la advertencia: en lo digital, y más aún con suscripciones, nada es tuyo realmente.

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