La casa del dragón inventa más tramas en su último episodio y provoca nuevos agujeros de guion

La serie de HBO Max sigue apartándose del material original y sacándose de la chistera historias que no sucedieron, aunque estas provoquen errores incomprensibles.
Ya llevamos tres episodios de La casa del dragón, y cada uno de ellos ha dejado cosas buenas, pero también unas cuantas infamias que provienen del mismo problema: las licencias creativas que se toman su showrunner, Ryan Condal, y su equipo de guionistas a la hora de adaptar Fuego y sangre, la crónica de la casa Targaryen de George R. R. Martin.
Antes de meternos en materia, te avisamos de que este artículo contiene spoilers del episodio 3 de la tercera temporada. Es recomendable que lo veas antes de leerlo.
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El episodio arranca con un parlamento entre Daemon Targaryen (Matt Smith) y Ormund Hightower (James Norton). El Príncipe Canalla logra que el señor de los Hightower se rinda e hinque la rodilla. Además, hace que le entregue a Daeron Targaryen, ya que pertenece a la línea de sucesión y su existencia es una amenaza para Rhaenyra.
Eso por no olvidar que Daeron monta a Tessarion, lo que le convierte en una amenaza militar por méritos propios que necesita estar bajo control de la Corona.
Claro que todo cambia cuando, hacia el final del episodio, se revela que el Daeron Targaryen que se va con Daemon es un impostor, mientras el auténtico sigue con Ormund, que fingió claudicar para asaltar Ladera.
Una trama inventada que da pie a un nuevo agujero de guion
Aunque inventada, la trama del Daeron impostor podría funcionar, pero La casa del dragón no se iba a quedar sin su metedura de pata reglamentaria. El dragón Tessarion está presente en el parlamento que terminó con "su" jinete siendo tomado como rehén.
La bestia ni se inmuta cuando "Daeron" se va con Daemon, una reacción correcta y que cobra sentido al final del episodio, cuando se destapa el pastel. Pero esa reacción genera un problema que los fans no han tardado en señalar.
Que Tessarion no reaccione es normal, pero esa reacción debería haber alertado a Daemon, que sabe de sobra cómo reaccionan los dragones cuando sus jinetes se ven amenazados. Que no diga nada, se puede excusar por estar disfrutando de la dulce victoria. Pero hablamos de Daemon, no de cualquier personaje.
Y tampoco tiene sentido que deje a Tessarion con el ejército Hightower. Incluso sin jinete, un dragón es un peligro que les puede estallar en la cara. Hay quienes argumentan que intenta separarlo de Daeron, pero sigue sin tener sentido.
Puede que Fuego y sangre tenga sus problemas y contradicciones, pero La casa del dragón, lejos de arreglarlos, está creando sus propios agujeros de guion y problemas narrativos. Veremos qué nos depara el episodio 4 el próximo lunes 13 en HBO Max.


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