Clint Eastwood rechazó un papel que acabó recaudando 300 millones de dólares: "No es para mí"

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Clint Eastwood pudo interpretar a Superman en 1978, pero rechazó el papel con una frase contundente.
Hay decisiones que pueden cambiar para siempre la historia de Hollywood, y una de las más curiosas tuvo como protagonista a Clint Eastwood. En 1978, el actor tuvo la oportunidad de ponerse una de las capas más famosas del cine, pero decidió apartarse del proyecto. El papel terminó en manos de Christopher Reeve y la película se convirtió en un enorme éxito internacional.
Eastwood ya era una estrella consolidada gracias a personajes como Harry Callahan y el Hombre sin Nombre. Su carrera estaba marcada por protagonistas duros, ambiguos y poco interesados en representar al héroe perfecto. Por eso, cuando le plantearon interpretar a Superman, su respuesta fue bastante clara.
El propio actor recordó años después cómo recibió aquella propuesta: "Fue cuando empezaron a pensar en hacerla. Yo dije: '¿Superman? No, no, no es para mí'. No es que haya nada malo en ello. Es para otra persona, pero no para mí".
La decisión puede resultar sorprendente vista desde la perspectiva actual, pero encajaba bastante bien con el momento profesional que atravesaba Eastwood. El actor estaba desarrollando una carrera cada vez más vinculada a proyectos que encajaban con su personalidad cinematográfica y, además, comenzaba a ganar peso como director.
La película, lejos de necesitar a Eastwood para funcionar, arrasó en taquilla y terminó recaudando alrededor de 300 millones de dólares en todo el mundo.
Eastwood también había rechazado anteriormente la posibilidad de interpretar a James Bond, otra muestra de que no estaba dispuesto a aceptar automáticamente cualquier papel asociado a una gran franquicia. Prefería escoger proyectos en los que sintiera que podía aportar algo y que encajaran con el tipo de cine que quería hacer.
Además, por aquellas fechas estaba ocupado con otros trabajos y avanzando en su faceta como director. Después de debutar detrás de las cámaras con Escalofrío en la noche en 1971, acabaría construyendo una segunda carrera extraordinariamente sólida.
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