Crítica de 28 años después: El templo de los huesos, una brutal denuncia del fanatismo descerebrado

Crítica de 28 años después: El templo de los huesos, la segunda entrega de la nueva trología, dirigida por Nia DaCosta. Estreno el 16 de enero de 2026.
La segunda entrega de la nueva trilogía 28 años después está a punto de llegar a los cines y toca evaluar el rendimiento de Nia DaCosta, que filmó El templo de los huesos de manera simultánea a la cinta de Danny Boyle.
Lo primero que hay que decir es que la película cumple a la hora de causar pavor y de hacerlo desde una revisión del fanatismo descerebrado de sus personajes, que culmina con un clímax delirante en el que Ralph Fiennes lo da absolutamente todo. Su interpretación kamikaze hace que el personaje suscite en el espectador todo un arco de emociones encontradas: te inspira respeto, pavor, admiración, empatía, recelo, ternura, asco y hasta sorna. En pocas palabras, arma un verdadero PERSONAJAZO. Y hemos perdido la cuenta de las veces que Fiennes se ha marcado un trabajo memorable, no nos cansaremos de reivindicarlo como el gran actor que es.
Más allá de la exploración de un superviviente tan peculiar como el doctor Ian Kelson, que apenas recuerda ya la civilización antes del brote pero se ha refugiado en su cementerio de huesos cual eremita, sin llegar a perder la curiosidad, el núcleo de la película es la forma en la que el ser humano busca justificación a sus acciones en sus creencias.
Se trata de un discurso muy actual en la medida en que los supervivientes se han ido organizando en comunidades (con la honrosa excepción de Kelson, que es un lobo solitario) que necesitan una organización. Los Jimmys sencillamente tomaron como sistema una retorcida fe satánica basada en la brutalidad más salvaje, el culto al líder y la obediencia debida con una serie de códigos que se ajustan a los últimos imputs de información que tuvieron antes del estallido del conflicto. Ergo los Teletubbies, la concepción más retorcida de la Iglesia o personajes tan terroríficos como Jimmy Savile (carismático líder televisivo a quien solo se desenmascaró como peligrosísimo pederasta tras su muerte), son para ellos casi dogas de fe.
La mezcla explosiva de referencias morales, culturales y estilisticas ya nos la ofreció Boyle en la escena final de 28 años después, dejándonos atónitos. Ahora el guión de Alex Garland tiene que darles un sentido y un desarrollo que culmine en un desenlace a la altura de las circunstancias. Y es en este punto donde la película zozobra respecto a la anterior. Para empezar El templo de los huesos se percibe como una burbuja que solo desarrolla a algunos personajes, olvidándose por completo de otros de los que esperábamos tener noticias.
No se puede dejar escapar la calidad metafórica de El templo de los huesos que. como decíamos más arriba, es de lo más pertinente: ¿y si el origen del brote es el estallido de una enfermedad mental tratable? ¿Está la ira incontenible relacionada con una percepción atrofiada de la realidad como ver amenazas donde no las hay? ¿Es casualidad acaso que la mayor amenaza zombi sea un Alpha que rezuma testosterona y actúa por mero impulso? ¿Cómo se puede desactivar todo eso?

En lo que respecta al apartado técnico, Nia DaCosta protege el frente pero no consigue igualar la chaladura de Boyle en la película anterior. Es una propuesta por un lado más discursiva y por otro menos arriesgada. Viendo 28 años después, estábamos ante una nueva forma de narrar: fue una película que creó un lenguaje nuevo gracias al uso de la tecnología.
Aquí, aunque en momentos puntuales la película te deje clavado en la butaca (ojo a la performance al ritmo de Iron Maiden) el impacto de "la forma" es mucho menor y eso que se le saca buen partido a la puesta en escena gracias a una localización tan espectacular como la guarida de Kelson.
En suma, 28 años después: El templo de los huesos es una película interesante, pero bastante ensimismada en sí misma hasta el último tercio de metraje. Es menos realista de lo esperado en el apartado gore y muestra pocos infectados. Su principales atractivos son el desarrollo de Kelson, su relación con el Alpha Sansón y lo que se deriva de ella y la puerta que nos abren hacia el futuro. Los Jimmys no dejan de ser una excusa argumental para mostrar hasta dónde puede llevarnos la estupidez humana cuando se organiza en forma de radicalismo sectario.
Valoración
Nota 68
Ligeramente Inferior a la primera entrega a nivel narrativo y argumental, aunque con un sólido desenlace tanto en el clímax final como en la pincelada última sobre lo que está por llegar.
Lo mejor
La interpretación suicida de Ralph Fiennes y una escena final mucho más suculenta que nos intriga y encauza al desenlace.
Lo peor
Sufre al ser un episodio bisagra: da mucha menos información de la que esperábamos. Deja con ganas de más.
28 años después: El templo de los huesos (2026)
Título original
28 Years Later: The Bone Temple
Lenguage original
Inglés

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

