Crítica de 28 años después, la esperadísima secuela de 28 días después que inicia una nueva trilogía

Sony Pictures

Crítica de 28 años después (28 Years Later), escrita por Alex Garland, dirigida por Danny Boyle y protagonizada por Jodie Comer, Aaron Taylor-Johnson, Ralph Fiennes y Alfie Williams. Estreno el 20 de junio.

Han pasado 18 años desde el estreno de 28 semanas después rodada por Juan Carlos Fresnadillo, secuela de 28 días después que dirigió Danny Boyle. La expectación de cara al estreno de 28 años después es máxima por muchas razones: no solo el tiempo transcurrido, sino también por el regreso del equipo original y el hecho de que vaya a ser la primera piedra de una nueva trilogía.

El propio Boyle nos ha explicado que la idea es que sean tres películas independientes entre sí y satisfactorias por sí mismas pero también con personajes que vayan volviendo a aparecer o a desarrollarse más en otras. Por el momento 28 Years Later: The Bone Temple no se hará esperar y llegará a España el 16 de enero de 2026 si se mantiene el calendario previsto.

El caso es que para la nueva incursión en este universo ficcional Boyle se ha acompañado de Alex Garland en la escritura del guión y de Anthony Dod Mantle en la dirección de fotografía, recomponiendo al equipo de la primera entrega pero innovando de nuevo en el lenguaje gracias al uso de iPhones y drones.

Sin lugar a dudas la apuesta visual es uno de los elementos más interesantes y decisivos para disfrutar de la película. Rodar con equipos ligeros ha permitido que disfrutemos de unos entornos naturales excepcionalmente vírgenes y también que los intérpretes se hayan sentido más libres para realizar su trabajo sin sentir tanto la presencia de la cámara.

28 años después es una película con el sello de Boyle impreso a fuego. No solo por la excentricidad de ciertas partes de la narración sino por el frenético ritmo que le impone a la acción en no pocos momentos.

Las partes creadas con anillos de 20 iPhones 15 Pro Max dispuestos en 180 grados para recrear el efecto del "tiempo bala de Matrix para pobres", como él lo llama, son espectaculares. Aquí nos lo cuenta:

En buena medida, ver la película es una experiencia enriquecedora porque sabes que estás contemplando algo que nunca antes de había hecho; no al menos del mismo modo. Y visualmente luce despampanante cuando quiere cegarnos de belleza, al igual que cruda y brutal cuando quiere helarnos la sangre.

Además 28 años después expande también su lore. Al trasladarnos casi tres décadas hacia el futuro en un territorio que ha estado en cuarentena y patrullado por militares en sus fronteras, podemos ver qué ha sido de los supervivientes y cómo se han organizado y a su vez cuál ha sido el destino de los infectados, de modo que se introducen en el canon varios conceptos novedosos.

Una distopía que evoluciona en el tiempo

La película nos sitúa en el primer día del estallido de la infección de rabia para mostrarnos cómo un sacerdote local lo considera la llegada del día del juicio final. Solo sobrevive a este lance el pequeño Jimmy Crystal, su hijo, que consigue refugiarse a tiempo de ser mordido.

28 años después, toda la zona ha sido abandonada a su suerte. Hay comunidades dispersas de supervivientes como en la que vive el joven Spike, que acaba de cumplir los 12 años y es conducido por su padre a campo abierto, abandonando la seguridad del grupo y atravesando el brazo de tierra que queda sumergido por la marea cuando ésta sube.

Se trata de un rito de paso que todos celebran como grupo y que permitirá a Spike ver por primera vez a los infectados, aprendiendo a defenderse de ellos. Algunos tienen el cuerpo hinchado, son lentos y se arrastran por el suelo. Son un peligro si se baja la guardia durante demasiado tiempo.

Otros son más inteligentes, fuertes, veloces y líderes de manadas de infectados. Los llaman alphas y en ellos el virus ha funcionado como una fuerte dosis de esteroides, pero es que además pueden crear estrategias y tender trampas.

Spike aprende mucho en esta primera incursión: no solo sobre los infectados, también sobre su propio padre y hasta qué punto quiere parecerse a él.

Como en cualquier otra obra del género zombi (aquí son infectados pero las convenciones son muy parecidas: pérdida de raciocinio, expansión por mordedura, etc.) no son únicamente las criaturas la gran amenaza sino también los humanos supervivientes, a veces tan salvajes y experimentados que dan más miedo que los propios infectados. Esto es un leit motiv que se mantiene aquí.

Pero el hecho diferenciador de que no sean muertos vivientes sino personas enfermas los hace más humanos y susceptibles de vivir un ciclo parecido al de las personas sanas. Aquí podemos ver que han creado sus propias comunidades, sujetas a normas y jerarquías propias con sus lazos afectivos incluso.

Por otra parte, las nuevas generaciones de las comunidades de supervivientes tienen poca o nula constancia del mundo exterior: cualquier contacto con personas ajenas a la zona de cuarentena es para ellos como ciencia-ficción.

En suma, hay muchas reflexiones interesantes en este ¿qué pasaría si...? que nos deja con curiosidad de cara a lo que está por llegar, con la expansión de varios personajes muy intrigantes.

Del reparto no se puede decir nada malo, cada cual lleva el peso que ha recaído sobre sus hombros con verdadero talento. Desde el joven Alfie Williams hasta los titulares Jodie Comer (un pelín desaprovechada), Aaron Taylor-Johnson, Ralph Fiennes y hasta un Jack O'Connell que le da un giro radical a la película en sus impases finales en una secuencia que podría ser postcréditos perfectamente.

La sensación general es que con 28 años después solo atisbamos una parte del tríptico. Lo que nos llega nos despierta interés, pero tenemos lagunas que necesitamos llenar con las dos siguientes películas. Hay riesgo e innovación formal y narrativa, algo que se agradece, pero el tono varía de la introspección a lo estrafalario y puede que eso no cale en todo el público por igual. Muy Danny Boyle.

Valoración

Nota 70

Danny Boyle empuja un poco más los límites de la tecnología para contarnos una historia de supervivencia extrema que nos deja con intriga de cara al futuro. No es una película perfecta, pero cuenta con aspectos muy atractivos e innovadores.

Lo mejor

La forma de rodar y el montaje definen la película, que se desenvuelve a un ritmo frenético y cuenta con una fotografía deliciosa. 

Lo peor

Algunas ideas resultan chocantes o son difíciles de asimilar a nivel emocional por descabelladas y locas de más.

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Título original

28 Years Later

Lenguage original

Inglés

Presupuesto

75.000.000,00 $

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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