Crítica de Atrapa el millón, la simpática comedia de Christian Clavier

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Crítica de Atrapa el millón, la nueva comedia de enredo de Grégoire Vigneron protagonizada por Christian Clavier y Rayane Bensetti. Estreno el 29 de julio.
Ni un verano sin una peli de tiburones (En mar abierto llega justo la semana que viene) y una comedia francesa en cartelera, como manda la tradición. Atrapa el millón es la nueva cinta de Grégoire Vigneron conocido por su participación como guionista en proyectos tan dispares como El pequeño Nicolás o El hombre perfecto y que regresa a la dirección quince años después de Sin rastro alguno.
Protagonizan el veterano Christian Clavier y Rayane Bensetti y en ella se ofrece una combinación de humor, crítica a los abusos de poder en el entorno laboral y peli de robos... aunque patas arriba, porque esta pareja no quiere cometer uno sino reponer lo hurtado antes de que les pillen.
Con esta simpática premisa y mucho oficio por parte de Clavier, que se marca dos papeles bien reconocibles (el de cerrajero caradura y el de madre desmemoriada) se monta una verdadera buddy movie que funciona muy bien sin reinventar la rueda. Ambos protagonistas no pueden ser más diferentes y eso marca uno de los tantos definitivos en la historia, que se desarrolla en hora y media yendo al grano y apoyándose en el carisma de estos dos antitéticos personajes condenados a colaborar.
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Atrapa el millón nos presenta a Stan, un comprometido ejecutivo de una empresa cementera, dispuesto a sacrificarlo todo por un preciado ascenso a jefe de operaciones que ponga a su alcance la sucesión de su jefe. Sin embargo, su ambición se ve lastrada por un error provocado por su archienemigo en la oficina, lo que deriva en un despido fulminante.
Ofuscado y abatido, toma la decisión de sacar de la caja fuerte un maletín con un millón de euros de dinero negro que estaba destinado a entregarse como mordida gracias a la consecución de una licitación de obra pública y largarse con su novia, a la que también anima a dejar su trabajo y mandarlo todo al carajo. A fin de cuentas, nadie podrá denunciarlos por haberse llevado un dinero que, en teoría, no existe.
Sin embargo, en plena escapada, recibe la llamada de su jefe muy arrepentido de haberlo despedido y dispuesto a facilitarle la ansiada promoción. Su problema será, a partir de ese momento, reponer el maletín sustraído antes de que nadie lo note, para lo cual echará mano de Hippolyte, un cerrajero acostumbrado a inflar las facturas y sacarle los cuartos a sus clientes que regenta el negocio "La llave de la felicidad".

Dos hombres y un destino
Atrapa el millón es una película de entretenimiento pasajero que casa a la perfección con el momento en el que llega a la cartelera: ofrece una evasión poco exigente con el espectador, llamado a pasar un buen rato si se acerca a la sala sin excesivas pretensiones.
El tono es ligero, la puesta en escena adecuada y los intérpretes hacen lo que se espera de ellos: comedia de situación, con Clavier como principal reclamo.
No es una película que reinvente la comedia ni aporte excesivas novedades, pero tampoco se le exige más de lo que da: despierta sonrisas, deja buen sabor de boca y tiene todos los mimbres para convertirse en una feel good movie simpática y apacible aunque le toque lidiar en cartelera con un miura como Spider-Man que se lo va a poner muy difícil para hacer caja en nuestro país.

Atrapa el millón adopta la forma del cachondeo con abundantes giros de guión, sí, pero no se abstiene de lanzar algún que otro recadito: retratar la mafia de las empresas y la forma en la que manipulan a sus empleados haciéndolos correr detrás de una zanahoria es uno de ellos y señalar la hipocresía imperante en todas partes, otro bien grande.
Desde el currito de a pie que trata de colarte cien euros extra hasta el alto ejecutivo acostumbrado a las mordidas y los tratos fuera del despacho: al final todos forman parte de una picaresca destinada a amontonar dinero echándole morro a la vida, así que hay cierta justicia poética en el desenlace.
Valoración
Nota 65
Simpática comedia de situación en forma de buddy movie con dos personajes centrales antitéticos y una misión fuera de lo normal: reponer un botín.
Lo mejor
El carisma de Clavier y el tono distendido de la película, que es pura evasión.
Lo peor
No es una película imprescincible, Simpática, sin lugar a dudas, y metiendo el dedo en la llaga, pero sencilla a fin de cuentas.

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