Crítica de Bob Esponja: Una aventura pirata, película con el espíritu de la franquicia intacto

Crítica de Bob Esponja: Una aventura pirata, la nueva película que mezcla animación e imagen real escrita y dirigida por Derek Drymon. Estreno el 25 de diciembre.
¡Qué gusto da volver a ver en pantalla grande a Bob Esponja y Patricio! Una aventura pirata sirve en bandeja un plan familiar estupendo para la Navidad y llega en el mejor momento para llevarse una jugosa taquilla mixta compuesta por nuevas generaciones de espectadores y audiencia un poco más madura que lleva años disfrutando de las aventuras de este icono animado.
Han pasado 26 años desde que el biólogo marino y animador Stephen Hillenburg ideara a los personajes y 21 desde que saltaron por primera vez a la gran pantalla pero han tenido que pasar diez desde su último estreno con Bob Esponja: Un héroe fuera del agua.
El guionista Derek Drymon, asociado a la franquicia desde sus inicios en televisión, asume también el rol de director en su debut y queda constancia de su conocimiento de este universo submarino tan particular.
Los alicientes de esta nueva película son los habituales: el humor blanco, absurdo y algo gamberrete de siempre con grandes hipérboles y sus personajes característicos, aunque esta vez algunos de nuestros secundarios favoritos apenas aparecen: Plankton, Arenita e incluso Calamardo tienen papeles breves en esta función en la que los grandes protagonistas son Bob Esponja, Patricio y el señor Cangrejo... con alguna que otra aparición de Gary.
¡A pasarlo pirata!
Bob Esponja ha dado el último estirón que necesitaba para poder subirse en la montaña rusa de los mayores pero, cuando va con su mejor amigo Patricio a probar la atracción se asusta tanto que prefiere volver al trabajo y evitar enfrentarse a una situación que le hace sentir sudores fríos. Allí, el señor Cangrejo le relata sus aventuras juveniles como mozo en una embarcación poniéndole los dientes largos.
Henchido de admiración por las hazañas de su jefe, invoca el espíritu de un legendario pirata con la idea de regresar con un tesoro bajo el brazo con el que demostrar su valentía, pero cuando el Holandés Errante se presenta ante él lo hace con sus propias intenciones... que no son precisamente buenas dado que quiere desembarazarse de una antigua maldición.
Éste es el punto de partida de una aventura llevará a Bob Esponja y a sus amigos hasta las profundidades más remotas del océano donde tendrá que superar diversas pruebas hasta demostrar que, de veras, es un "tío grande" al fin.

El cuarto largometraje de Bob Esponja funciona bastante bien gracias a su particular sentido del humor, universal y sencillo, con componentes escatológicos y bobos pero también entrañables, porque en el fondo todas las historias derivadas de las serie de Nickelodeon han contado siempre con un equipo humano que se ha mantenido en el tiempo, preservando sus señas de identidad y velando por darle una coherencia y continuidad a los personajes.
En su ADN está el cachondeo, pero también cierto grado de transgresión para llegar a él así que podéis esperar chistes de culos y pedos pero también una enseñanza velada de que no es necesario hacer locuras para demostrarle a los demás lo mayores, maduros o capaces que somos. Y mucho menos debemos dejar en manos de los demás esa supuesta demostración de nuestra valía.
La exaltación de la amistad, de la lealtad y del buen rollo son el otro foco que brilla con fuerza en una película que no decepciona. Bob Esponja: Una aventura pirata ofrece hora y media de diversión

La única pega que se le puede poner a la cinta, que es como un episodio largo de la serie, es que transcurre prácticamente en su totalidad lejos de Fondo de Bikini, por lo que perdemos algunas de las referencias de la serie y también presencia de otros integrantes del entorno de Bob Esponja a los que se echa un poco de menos.
Luego están los momentos en los que se integra la animación con los entornos live-action, que tienen ese toque premeditadamente cutre que es hilarante de por sí. En suma, es una película que proporciona una evasión reconfortante y que posiciona como uno de los planes más apetecibles para disfrutar en familia en estos días de asueto navideño. ¡Nunca viene mal una lección de vida sabia y sencilla pero aderezada de optimismo y despiporre!
Valoración
Nota 70
La película propone una aventura asequible para toda la familia que tiene los ingredientes necsarios para hacer pasar a grandes y pequeños momentos de carcajadas.
Lo mejor
Es una fábula sobre la madurez que deja un poso muy agradable al evitar moralinas.
Lo peor
Casi toda la aventura transcurre fuera de Fondo de Bikini, se echan en falta sus habitantes y a los secundarios habituales.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.