Crítica del capítulo 34 de Dragon Ball GT en el que Goku se transformó en Super Saiyan 4 gracias a las lágrimas de Pan y su amor por el planeta Tierra

Pan llorando en el episodio 34 de Dragon Ball GT
Pan llorando en el episodio 34 de Dragon Ball GT

Ya es domingo, así que aquí estamos, fieles a nuestra cita, con un nuevo análisis de Dragon Ball GT. ¿Sabías que esta querida serie de Toei Animation cumplió ayer la friolera de 30 años?

Solo hay que pasarse por las redes sociales para comprobar lo mucho que ha cambiado el cuento con respecto al pasado. Ahora, la gente valora muchísimo más este gran producto que seguimos disfrutando desde los años 90.

Nosotros llevamos defendiendo esta serie a capa y espada desde sus inicios, así que nos alegra que seáis cada día más los que también apoyáis esta producción. ¡Si es que a nivel artístico y emocional se salieron con ella!

Aunque bueno, el arte del episodio que te traemos hoy brilla por su ausencia, todo sea dicho... Quitando alguna que otra escena, prácticamente todo el episodio es un insulto a lo que veníamos disfrutando en entregas anteriores a nivel técnico. ¿Lo vemos?

El episodio 34 de Dragon Ball GT arranca con un Ohzaru dorado de máximo poder enloquecido, destrozando todo lo que pilla a su paso en el planeta Tsufur. ¡Aunque parezca mentira, es nuestro Goku!

El pobre ha perdido la cordura con su transformación, y todo porque tuvieron que extraerle la cola precipitadamente, sin el entrenamiento que tenía previsto Ro Kaioshin, tal y como confirma durante estas escenas:

Sin embargo, después de destrozar gran parte de la zona, darle unos cuantos golpes a Baby y poner en peligro incluso a su familia, el Ohazru dorado empieza a comportarse de manera extraña. Cuando la versión inconsciente de Goku ve el reflejo del planeta Tierra en el agua, empieza a recuperar poco a poco el juicio. El amor que siente por el mundo que le crió es manifiesto, y a esto se une el papel de su nieta Pan, que en ese momento intenta dialogar con él para que termine de recuperar la cordura.

Y lo hace entre lágrimas, mientras recuerdan la primera vez que fueron a la playa a través de una foto familiar que ya es historia de la serie... unas lágrimas que el Ohzaru dorado saborea para terminar de recordar quién es en realidad, conectando su sabor salado, cual memoria involuntaria de Marcel Proust, con el flashback de sus vacaciones en el mar del planeta azul, un mundo que ama tanto como a su familia.

En ese instante, Goku recupera la consciencia y comienza a controlar el poder máximo del Ohzaru en su cuerpo original. La escena es realmente impresionante, sobre todo con toda la carga emocional que arrastra.

Y sí, tal y como podías imaginar, estamos ante el nacimiento del Super Saiyan 4, una de las mejores transformaciones de toda la franquicia de Dragon Ball. En los 40 años que tiene la serie, pocas veces hemos visto algo parecido a esto. ¡Llegó tu hora, Baby!

¡CURIOSIDADES!

1-¿Notas algo raro en este Goku? Se trata de un flashback del 28º Tenkaichi Budokai, cuando Pan empieza a recordar viejos tiempos con su abuelo.

Si te fijas, el atuendo de Goku no es el que llevó en aquella etapa, sino el que empezó a lucir en Dragon Ball GT, y una prueba clara es el color de las muñequeras. ¡Deberían ser naranjas y no de color rosa!

Goku versión GT en el 28º Tenkaichi Budokai
Goku versión GT en el 28º Tenkaichi Budokai

2- Al principio del episodio, Baby recuerda la masacre que llevaron a cabo los saiyans en el planeta Plant, su mundo original. ¿Pero cómo fueron capaces de hacerlo?

Obviamente, con sus formas Ohzaru, pero lo más curioso de todo es ver a las familias tsufurs en este flashback. Aquí te dejamos una de ellas:

Los tsufurs del planeta Plant
Los tsufurs del planeta Plant

¿Qué te ha parecido este episodio de Dragon Ball GT? ¿Lo recordabas tan emotivo? ¿Y qué nos dices del arte tan catastrófico del capítulo?

Por suerte, el próximo episodio lucirá de escándalo, con un arte de auténtico nivel cinematográfico, sin exagerar. ¡No dejes que te lo cuenten! ¡Kai, Kai!

Valoración

Nota 85

Pese a que estamos ante un episodio flojísimo a nivel de dibujo y se reciclan algunas escenas, todo se compensa con la gran carga emocional de la transformación de Goku en Super Saiyan 4. El amor que manifiesta Goku por su nieta y el planeta Tierra es de lo más bonito que hemos visto en la serie. 

Lo mejor

La carga emocional que transmite la transformación de Goku. El amor que siente Goku por Pan y el planeta Tierra. Los flashbacks de Goku y Pan. La gran idea de controlar el poder máximo del Ohzaru para dar lugar al Super Saiyan 4. 

Lo peor

El dibujo es muy malo, algo especialmente grave en un capítulo como este. Reciclaje de escenas durante los estragos del Ohzaru. 

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