Crítica de El final de Oak Street: un homenaje al cine familiar de Spielberg, aunque en clave más bestia

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Crítica de El final de Oak Street, la nueva película escrita y dirigida por David Robert Mitchell con Anne Hathaway e Ewan McGregor como protagonistas. Estreno el 14 de agosto.
El director David Robert Mitchell que en 2014 revolucionó el cine de terror con It Follows y llevaba en barbecho desde que en 2018 lanzó Lo que esconde Silver Lake, nos presenta ahora El final de Oak Street, una película que además de dirigir también escribe en solitario.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que es una película ligera de verano, ideal para ser estrenada a mediados de agosto. Lo siguiente que hay que hacer es advertir a la audiencia de que el tono puede llegar a ser bastante duro con algunas secuencias impactantes. En España ha sido calificada como no recomendada para menores de doce años de forma muy acertada... aunque a ver quién se deja en casa a los niños teniendo en cuenta el factor DINOSAURIO. Hacedme caso, ahorradles el trauma a los peques y dejadlos en casa porque aquí no aparecen de forma amigable y buenrollista, sino que son depredadores y dan canguelo.
A favor de la película reman un montón de cosas, como la banda sonora de Michael Giachino que nos pone en "modo Spielberg" desde el minuto uno con una banda sonora perfecta para una cinta de aventuras de estas características. La historia se desarrolla en 1982 así que toda la ambientación, el vestuario, peluquería, vehículos, atrezzo y guiños (anuncios, música, usos y costumbres) nos van a remitir a una especie de idealización ochentera de un barrio residencial muy cómodo de habitar... hasta que se produce un hecho extraordinario.
Atajo al pasado
El final de Oak Street nos lleva a un apacible barrio suburbano en el que vive una familia en crisis. Aunque se quieren mucho, Denise y Greg no terminan de reencauzar su relación: se ocultan cosas el uno al otro y no encuentran el momento de comunicarles a sus hijos que quizás estén mejor separados que juntos.
Sin embargo, no van a tener ocasión de pensar demasiado porque empiezan a sucederse una serie de fenómenos atmosféricos que derivan en un acontecimiento insólito.
Cuando una increíble tormenta desemboca en unos flashazos intermitentes, se va la luz y empiezan a aparecer criaturas gigantes: de súbito el barrio se ve asediado por seres prehistóricos y las tranquilas vidas de los Platt se transforman en una lucha por la supervivencia extrema mientras tratan de comprender cómo y por qué ha podido suceder algo así.

Aunque desde el comienzo hemos hablado de las virtudes de esta película, me he reservado dos para comentarlas con más profusión. Una de ellas es el acertado reparto en el que destacan especialmente Anne Hathaway (atareadísima en un año en el que ha encadenado un buen puñado de estrenos heterogéneos dando cuenta de su talento y versatilidad) e Ewan McGregor, que da vida a un padre sencillo y corriente, totalmente desvinculado del topicazo del héroe testosterónico de manual, pero también del perdedor cobarde. Esto hace que sea fácil empatizar con los personajes y seguir su historia tomándoles cierto cariño. También le da candor a las relaciones familiares, que oscilan entre la ternura y emotividad que reina cuando la unión es el factor fundamental para salir adelante.
En buena medida, uno de los grandes atractivos de El final de Oak Street es la narrativa inesperada: no sigue fórmula predeterminada ni siquiera en la exposición de la información. Es algo que está presente desde la concepción de los personajes que se salen del molde haciendo que el factor sorpresa rinda de maravilla. En pocas palabras, se las ingenia para llevarte por donde menos esperas.

Por lo demás se mueve mejor en el terreno del thriller de aventuras y del drama familiar que cuando aflora el humor, algo tosco. Es una película simpática, pero también a veces cruda en exceso (hay sangre, amputaciones, cadáveres, etc.) moviéndose muy rápido de una tesitura a otra.
El final de Oak Street cuenta asimismo con un apartado de efectos especiales excepcional: la integración de las criaturas con los personajes reales roza la perfección y hace sentir la intensidad de su periplo sintiendo de veras que están en riesgo de muerte.
La fotografía de Mike Gioulakis y el uso de técnicas cinematográficas clásicas (como el enfoque simultáneo split diopter) le dan una capa de "cine artesanal" bien chula. Agradará a quienes disfrutan de ver y rever películas como Tiburón, Los Goonies, Los bicivoladores o, por supuesto, la saga Parque Jurásico con un toque más retorcido.
¿Va a suponer una revolución en el panorama audiovisual? Puede que no, pero es una película con sello autoral, una sana nostalgia y carácter que tiene una clara vocación comercial. Se agradece que a pesar de ello no sea más de lo mismo... máxime en una temporada de estrenos en la que hay tanta facilidad para lanzar refritos.
Valoración
Nota 80
Un inesperado hit de aventuras que sabe sorprender y apunta de manera directa a la nostalgia.
Lo mejor
Interpretaciones, giros de guión, efectos especiales, foto y ópticas utilizadas para diferenciarse, ambientación y sentido de la acción.
Lo peor
El humor no es su punto fuerte y a veces es demasiado bestia.
El final de Oak Street (2026)
Título original
The End of Oak Street
Género
Ciencia ficción, Misterio, Suspense
Idioma original
Inglés
Duración
1h 40m
Presupuesto
85.000.000,00 $


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