Crítica de Frontera, un drama histórico de posguerra al que le falta gancho

Crítica de Frontera, la nueva película de Judith Colell, protagonizada por Mike Esparbé, Bruna Cusí, Asier Etxeandia y María Rodríguez Soto. Estreno el 12 de diciembre.
Judith Colell, actual directora de la Academia de Cine Catalán, vuelve a los cines dirigiendo una película de alto presupuesto y mirada que quiere traspasar la barrera del tiempo. Frontera es una película que retrata un periodo concreto de nuestra historia reciente: el paso de los fugados que huían del nacionalsocialismo atravesando los Pirineos para pasar de la Francia ocupada a España pero la idea es, claro está, acercar el discurso a nuestra realidad en la que guerras y hambrunas obligan a desplazarse a millones de personas en contra de su voluntad.
A pesar del emocionante tema que aborda y de contar con los medios para poder hacerlo con sobrada holgura, es una película con varios problemas centrales que hacen que sea complicado empatizar con los personajes. El primero de ellos es el casting, muy irregular y con poca química entre sí. Los nombres son interesantes: Bruna Cusí, Miki Esparbé, Asier Etxeandia, Jordi Sánchez... pero no terminan de empastar, teniendo cada cual su propia manera de entender su trabajo interpretativo.
Aunque se pone empeño en el aspecto visual de la película explotando los parajes naturales en los que se desenvuelve la historia y valiéndose de una hermosa fotografía que hace gala de un diseño de producción generoso, las situaciones a menudo no parecen creíbles y quedan lastradas por la sensación de que podría haberse explotado mucho mejor el conflicto que está en el corazón de la narración.
Líneas divisorias: un problema de ayer y hoy
Frontera nos desplaza a 1943, concretamente a un remoto pueblo del Pirineo leridano en plena posguerra. El agente de aduanas Manel Grau comienza a ayudar discretamente a la gente a cruzar la frontera desde la Francia ocupada por los nazis hacia España.
Con la ayuda de Juliana y Jérôme, un contrabandista francés, lo que comienza como un acto solitario de conciencia pronto se convierte en una creciente red de resistencia silenciosa a la que se agregan nuevos e inesperados cómplices.
A medida que aumentan las sospechas y la presión se incrementa, Manel se ve envuelto en una misión cada vez más peligrosa, que le obliga a él y a su esposa Mercè a enfrentarse a las cicatrices personales y políticas que dejó la Guerra Civil, puesto que ambos eran militantes republicanos y dejaron de lado sus vidas para recomponer su familia lejos de los problemas..

Frontera es una película resuelta con maestría en lo que se refiere al plano técnico, pero que hace aguas en el aspecto central: la tensión dramática de la historia que nos quiere contar y su verosimilitud. Es una de esas ocasiones en las que "quieres que la película te guste" porque tiene méritos objetivos para lograrlo, pero no termina de dar en la diana.
Los problemas que subyacen parten del guión, que nunca consigue hacer que los espectadores se sientan inmiscuidos emocionalmente ni consideren que los personajes principales estén en un riesgo real. Le falta tensión dramática por los cuatro costados y, por supuesto, algo de sordidez moral. Los personajes parecen delineados con escuadra y cartabón, demasiado simples y planos y con pocas posibilidades de evolucionar a pesar de su deriva en la trama.
Por lo demás, las intenciones de Frontera son buenas y son obvias: es una película que reivindica la humanidad y pone en valor las redes de colaboración, algunas de las cuales se han visto y ven afectadas de muchos factores externos e intereses cruzados que las desestabilizan y establece un puente entre el pasado y el presente, por tanto, con un discurso de plena actualidad con el que hacer pensar a la audiencia sobre el mundo en el que vive. Lástima que por el camino no emocione ni encogiendo el corazón ni llevándonos ni siquiera cerca de una trémula lágrima.
Valoración
Nota 57
Tema apasionante y poco explorado en el cine español, pero escasa emoción en una historia que debería ponernos los pelos de punta.
Lo mejor
La fotografía, el diseño de producción y momentos puntuales de tensión bien resueltos. No se le pueden poner pegas técnicas.
Lo peor
Ni las situaciones son creíbles ni los actores consiguen congeniar para trasladar la historia. Falta emoción.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.