Crítica de La Cena, una comedia agridulce de Manuel Gómez Pereira sobre la Guerra Civil, con Mario Casas y Alberto San Juan

Crítica de La Cena, adaptación de la obra de teatro de José Luis Alonso Santos y dirigida por Manuel Gómez Pereira. Estreno el 17 de octubre.

Tras Un funeral de locos, Manuel Gómez Pereira regresa a la comedia con La Cena. Lo hace acompañado por otro referente: Joaquín Oristrell, que junto con el director firma la adaptación de La cena de los generales, obra de teatro de José Luis Alonso Santos

Es una historia que cuenta con Mario Casas (Muy lejos), Alberto San Juan (El cuarto pasajero) y Asier Etxeandía (Teresa), y que, una vez más, nos lleva a la Guerra Civil.

Fue el conflicto más importante en la historia de nuestro país, y también definitorio de la evolución de España, con unos ecos y enfrentamientos que se mantienen vivos en la actualidad. Es inevitable que las historias, y el cine por extensión, regresen a menudo a la contienda y sus consecuencias.

En ese contexto, La Cena no evita caer en ciertos arquetipos, pero lo hace con soltura y encanto, gracias al carácter teatral de la obra original y un reparto coral que se luce en todo momento. Es una comedia ideal para esta temporada, y un nuevo hito en la carrera de sus responsables.

Cena y retrato de un país roto

Madrid, 15 de abril de 1939. Franco quiere celebrar su victoria, y sin apenas margen de maniobra, ordena una gran cena en el hotel Palace de Madrid. El teniente Medina (Mario Casas) es el encargado de todo, pero al llegar al hotel comprueba lo imposible del encargo. El Palace es ahora un hospital de campaña, los cocineros están encarcelados y no hay apenas suministros.

Por suerte, Genaro (Alberto San Juan), el solícito gerente del Palace, va a poner todo de su parte para ayudarle. No pueden permitirse el más mínimo error: Alonso (Asier Etxeandía), oficial de La Falange y superior de Medina, es un psicópata que no duda en sacar la pistola a cualquiera que le contradiga… Y matarlo si se le antoja.

La trama principal se entreteje con las historias del resto de personajes: el plan de fuga de los cocineros, las rencillas amorosas o la futura maternidad de la cantante son algunas de ellas. Se desgranan mientras se nos muestran las consecuencias de la Guerra Civil, la miseria de la ciudad y las terribles represalias del bando vencedor.

Junto al trío principal, La Cena incorpora una selección de actores que aprovechan al máximo sus papeles, al margen del peso que tengan. Nora Hernández, Óscar Lasarte, Elvira Mínguez, Carmen Balagué, Eva Ugarte y hasta Antonio Resines elevan la cinta con sus apariciones, propias del carácter teatral que tiene esta historia.

Pero eso tiene una contrapartida. En apenas hora y media, no hay margen para profundizar en todos ellos, algunos de los cuales se quedan en prometedores esbozos: por ejemplo, nos quedamos sin saber más de la rebelde Juana (Mínguez) ni de sus compañeros.

Dentro de ese reparto coral, La Cena no evita ciertos clichés. A pesar del excelente trabajo de Etxeandía, Alonso es casi un villano de tebeo, que encaja en el texto teatral, pero es algo exagerado en esta versión. Tampoco faltan la esposa dispuesta a todo con tal de medrar, los militares malencarados o los luchadores por la libertad que no ven más allá de su nariz.

Por suerte, el dúo que forman Casas y San Juan aporta muchos más matices, siendo personajes tridimensionales que ilustran lo multifacético de aquel periodo, y por extensión, de las personas. La seriedad militar de Medina es una fachada que termina por desmoronarse; unas grietas que Genaro sabe ver (y explotar), ya que él mismo esconde secretos.

Casas demuestra que no deja de crecer como actor, y por fin vuelve a darnos un papel de comedia, que tan bien se le dio en Las Brujas de Zugarramurdi. Su personaje evoluciona con la propia cinta, y en escenas tan intensas como el enfrentamiento con Alonso, deja clara su talla interpretativa. Y qué decir de Alberto San Juan: impecable, expresivo, capaz de transmitir emoción con el menor gesto, y un verdadero titán del género.

Como película de época, la ambientación exige estar cuidada al detalle. El trabajo de asesores y especialistas es tan bueno como la decoración, vestuario y atrezo, creando un reflejo exacto del Madrid de 1939; al igual que el Palace, recreado al detalle. El resto lo pone el excelente oficio de Gómez Pereira y Oristrell, ya fogueados en obras similares como Gran Hotel o Las Chicas del Cable.

La Cena nos habla de la represión en el más amplio sentido: desde la que estaba imponiendo Franco, a los sentimientos de una sexualidad prohibida. En la línea de JoJo Rabbit, la película usa la comedia para pintar un instante terrible, en el que, pese a todo, el amor, la bondad y la lealtad son capaces de abrirse paso.

Valoración

Nota 80

Con ecos del teatro de Valle-Inclán o clásicos como ¡Ay, Carmela!, La Cena es una de las mejores comedias españolas de tiempos recientes, que usa el humor para ilustrar una época terrible. Sin ahondar en los temas que trata, tampoco los desmerece, y consigue dejarnos con una sonrisa en la boca.

Lo mejor

Mario Casas y Alberto San Juan, superlativos. El elenco de excelentes secundarios. Bajo su fórmula de comedia teatral, toca temas trascendentales.

Lo peor

Su excelente ritmo tiene un bajón importante hacia la mitad. Algunos personajes son meros bocetos. No logra evitar tópicos y lugares comunes.

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