Crítica de El guardián del árbol de alcanfor: un emocionante anime que se cuece a fuego lento

Crítica de El guardián del árbol de alcanfor, anime dirigido por Tomohiko Ito, de estreno en salas el 12 de junio.
La novela de misterio Kusunoki no Bannin, de Keigo Nigashino, salta a la gran pantalla de la mano de Tomihiko Ito, el artífice de renombradas obras de anime como Silver Spoon y Sword Art Online. Se trata de un libro superventas que superó el millón de ejemplares vendidos en Japón y aborda temas tan sensibles como la exclusión social, la búsqueda de la redención mediante una segunda oportunidad y la transmisión del legado.
El guardián del árbol de alcanfor recala asimismo en aspectos muy arraigados en el folklore japonés como la visita a santuarios naturales a los que se les atribuyen poderes sobrenaturales, la comunicación intergeneracional o el miedo a las maldiciones, toda una serie de aspectos que se tratan con total naturalidad y que, de primeras, pueden resultar algo chocantes.
Superado el primer tramo de la película, algo árido por su lento desarrollo y por este pequeño shock cultural, la película empieza a coger vuelto hasta llegar a un desenlace muy emocionante en el que el director apuesta también por una animación más abstracta y rica en matices. E
s una cinta de 114 minutos de duración, de modo que se hace de rogar hasta llegar a puerto. Eso sí, cuando lo hace, es con grandes dosis de emotividad que no dejarán a nadie indiferente.
Recuperar la esencia para salir adelante
El guardián del árbol de alcanfor nos presenta a nuestro protagonista, Reito, en uno de sus peores momentos personales. La pérdida prematura de sus padres le ha abocado a una vida solitaria, pero todo empeora cuando pierde su trabajo tras ser acusado injustamente de un robo.
Esto le llevará a frecuentar malas compañías que lo llevarán directo a cometer una imprudencia y de ahí, a la cárcel. Literalmente pierde toda esperanza, al punto de que se desentiende de su futuro, tomando decisiones importantes al azar, como si le diera lo mismo avanzar en una dirección o en la opuesta. En pocas palabras: pierde todo propósito.
Si situación da un giro cuando recibe la visita de un abogado que representa a un poderoso imperio familiar. Él le ofrece una salida, pero con una condición inamovible: que se convierta en el guardián del árbol de alcanfor.
A pesar de la enorme lista de tareas que esto conlleva: mantener limpio el templo, desear a los peregrinos que sus oraciones sean escuchadas y mantener el orden en el lugar, en realidad no tiene ni idea de cómo funcionan las cosas. Lo irá descubriendo poco a poco a medida que vaya estrechando lazos con la mujer que lo ha contratado y comprendiendo la fuerza del legado familiar que trasciende las barreras del tiempo.

El guardián del árbol de alcanfor conjuga momentos muy contemplativos con otros más movidos en los que la acción adquiere un mayor protagonismo. El montaje es bastante abrupto, lo que hace que el ritmo sea irregular y la trama a veces un poco complicada de seguir, pero en su tercio final solidifica las ideas de tal manera que todo cobra un sentido muy especial.
El árbol de alcanfor está relacionado con conceptos como la sanación, la purificación, la longevidad y la protección espiritual. Gracias a su resina de aroma penetrante (que aquí se transforma en velas), ha sido considerado sagrado en culturas orientales durante siglos de tal manera que representa la conexión profunda y mística entre lo natural y lo divino, de ahí que en este caso se convierta en un puente intergeneracional y también, de alguna manera, en el enclave en el que se conserva la memoria del pasado.

Justo esa es la esencia que nuestro protagonista Reiko necesita recuperar para superar su crisis identitaria y existencial y empezar a tomar decisiones conscientes de cara a su futuro, lo que convierte todo el relato en un camino iniciático hacia la adultez.
La película desarrolla con mucho acierto la colisión de valores que se da a día de hoy en los países desarrollados: se apuesta por lo novedoso y por toda clase de actualizaciones para mejorar nuestras vidas pero nunca se debe perder de vista el aprendizaje acumulado por los antepasados y sus sabias enseñanzas porque ellos marcan el camino correcto.
Por lo demás, ya advertimos a los espectadores que encontrarán momentos de explosión emocional muy intensos y que es recomendable no dejarse los pañuelos en casa. Hay que tener el corazón de piedra para no emocionarse con el desenlace.
Valoración
Nota 70
Una película que arranca despacio y con un ritmo irregular pero acaba llegando a un desenlace muy emotivo en el que todo cobra sentido.
Lo mejor
Tiene imágenes bellísimas y una idea que permea todo el guión que tiene una fuerza arrolladora.
Lo peor
El montaje es muy abrupto y cuesta entrar en la trama.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.